La ciencia dejó de ser un actor periférico y pasó a ocupar un lugar central en la estrategia de desarrollo productivo de Chile. Esa es una de las principales señales que entrega la nueva Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) para el Desarrollo de Chile 2026, documento que proyecta una transformación profunda en la forma en que el conocimiento científico se conecta con la economía, la sostenibilidad y los desafíos territoriales.
Para la industria del salmón —uno de los principales sectores exportadores del país y altamente dependiente de innovación, bioseguridad y sostenibilidad— el mensaje es claro: el futuro de la competitividad estará cada vez más vinculado a la capacidad de incorporar ciencia aplicada, transferencia tecnológica y sistemas avanzados de toma de decisiones.
De la investigación al centro de cultivo
La estrategia propone abandonar un modelo fragmentado de investigación para avanzar hacia un ecosistema donde universidades, centros de I+D, empresas, startups tecnológicas, Estado y territorios trabajen articuladamente para resolver desafíos productivos concretos.
En términos prácticos, esto implica fortalecer la generación de conocimiento orientado a oportunidades de crecimiento sostenible, promoviendo agendas público-privadas de investigación e innovación capaces de cerrar brechas de productividad, competitividad y sostenibilidad en sectores productivos estratégicos.
Para la salmonicultura, el enfoque abre espacios para acelerar investigación aplicada en áreas críticas como salud de peces, resistencia a enfermedades, reducción del uso de antimicrobianos, nutrición de precisión, genética, bienestar animal, sistemas de monitoreo ambiental y tecnologías para mejorar eficiencia operacional y resiliencia climática.
Biotecnología e inteligencia artificial: tecnologías prioritarias para producir mejor
Uno de los aspectos más relevantes para el sector acuícola es que la estrategia identifica explícitamente a la biotecnología y la inteligencia artificial (IA) como tecnologías habilitantes prioritarias para el desarrollo sostenible de Chile.
El documento plantea fortalecer capacidades científicas y tecnológicas que permitan acelerar soluciones de alto impacto productivo y ambiental, impulsando herramientas capaces de sofisticar industrias intensivas en conocimiento.
En el caso del salmón, esto podría traducirse en aplicaciones como modelos predictivos basados en IA para gestión sanitaria y detección temprana de brotes, herramientas ómicas y biotecnológicas para comprender interacciones hospedero-patógeno y mejorar programas de selección genética, sistemas de alimentación inteligente y automatización de centros de cultivo, monitoreo oceanográfico avanzado y gestión predictiva de floraciones algales nocivas y tecnologías de trazabilidad, bioseguridad y evaluación de riesgos en tiempo real.
La estrategia enfatiza además la necesidad de fortalecer la vigilancia tecnológica y la prospectiva científica para anticipar fenómenos emergentes, una capacidad especialmente relevante para una industria enfrentada permanentemente a riesgos sanitarios, regulatorios y ambientales.
Seguridad alimentaria y enfoque One Health: una señal directa para la acuicultura
Otro punto especialmente significativo para el sector es el reconocimiento de la seguridad alimentaria como uno de los grandes desafíos globales y áreas prioritarias de acción científica.
El documento subraya que sistemas como la agricultura, ganadería y acuicultura deberán evolucionar hacia procesos más sostenibles, resilientes y tecnológicamente avanzados, integrando enfoques como One Health, que vinculan salud animal, humana y ecosistemas.
Para la salmonicultura, esta mirada refuerza la importancia de avanzar hacia sistemas de producción con menor impacto ambiental, mejor control sanitario, uso más eficiente de recursos y mayor capacidad para responder a exigencias de mercados internacionales en materia ESG, bienestar animal y sostenibilidad.
Además, la estrategia sitúa a las economías alimentarias regenerativas entre las oportunidades prioritarias para el crecimiento sostenible, abriendo un espacio relevante para el desarrollo de una acuicultura más circular, basada en conocimiento y con foco en restauración ambiental.
Más transferencia tecnológica y menos ciencia desconectada
Uno de los diagnósticos más críticos del documento es la existencia de baja articulación entre la generación de conocimiento y su aplicación productiva.
Por ello, se proponen mecanismos concretos para fortalecer las “interfaces” entre ciencia e industria, potenciando actores capaces de traducir investigación en soluciones utilizables por empresas y territorios.
Para la salmonicultura esto podría significar una mayor relevancia de centros tecnológicos, hubs regionales de innovación, programas de pilotaje industrial, investigación asociativa y nuevos esquemas de colaboración entre empresas salmonicultoras, proveedores tecnológicos, universidades y startups de base científica.
La estrategia también pone énfasis en ampliar incentivos para la inversión privada en I+D, una señal particularmente importante para una industria que enfrenta crecientes desafíos de eficiencia, licenciamiento social y adaptación al cambio climático.
Ciencia para producir, anticipar y competir
Más allá de las tecnologías específicas, la estrategia instala una visión de largo plazo: Chile debe aprender a competir desde el conocimiento.
En un contexto global marcado por incertidumbre geopolítica, transición digital, crisis climática y exigencias crecientes sobre sostenibilidad, la propuesta apunta a transformar la ciencia en una herramienta permanente de anticipación y resiliencia productiva.
Para la industria salmonicultora, eso significa que el próximo salto competitivo probablemente ya no dependerá solo de escala o eficiencia operacional, sino de qué tan rápido logre incorporar ciencia, datos y tecnologías emergentes en la toma de decisiones.
El mensaje de fondo de la Estrategia CTCI 2026 es contundente: producir más y mejor requerirá convertir la investigación aplicada en una ventaja productiva permanente.


















