Claudio Larraín: “Este 2024 se están sustituyendo alrededor de 85 mil toneladas de aceite de pescado”
El gerente de ventas para Latinoamérica de Corbion habló con InfoSALMON sobre la situación actual del mercado de Omega-3 y como la disponibilidad de su fuente tradicional que es el aceite de pescado está estancada durante los últimos años, por lo que las fuentes alternativas se presentan como una solución viable y en crecimiento.
Sin duda, la creciente demanda de Omega-3 hace necesario focalizar los esfuerzos para trabajar en fuentes alternativas que cuenten con los nutrientes esenciales para satisfacer las necesidades de los distintos mercados de consumo.
Una de las empresas que trabaja en esta línea es Corbion, una compañía que tiene más de 100 años de existencia y cuenta con una experiencia única en fermentación en la cual selecciona el microorganismo adecuado y le otorga las condiciones apropiadas para producir moléculas orgánicas, lo que permite ofrecer soluciones sostenibles para la producción y conservación de alimentos.
Hace unos días el gerente de ventas para Latinoamérica, Claudio Larraín, compartió su experiencia y visión sobre el mercado de los aceites y Omega-3 en la producción animal en el seminario de nutrición de peces organizado por el Laboratorio de Nutrición y Fisiología de Peces de la Facultad de Recursos Naturales a través del Núcleo de Investigación en Producción Alimentaria (NIPA-UCT), que contó con el apoyo clave del Instituto Interdisciplinario del Agua (IIA – Rukako), de Salmones Antártica y del Programa Tecnológico para la Producción Local de Insumos Nutricionales para la Acuicultura (PTEC-INVA) impulsado por Corfo.
En conversación con InfoSALMON, señaló que «hace muchos años tenemos un suministro de Omega-3 proveniente de la fuente tradicional que es el aceite de pescado, el cual está absolutamente estable con muy pocas posibilidades de crecer. Por otro lado, las nuevas fuentes que se han desarrollado desde hace algunos años son una realidad”.
En su presentación, el profesional señaló un estudio que mostraba que en el año 2015 ya existía un gran déficit de esta fuente, por un lado porque la oferta es estable, ya que durante los últimos 20 años aproximadamente se ha producido la misma cantidad de aceite de pescado, sin embargo, la demanda ha sido creciente.
En relación a la producción total de aceite de pescado, indicó que durante los últimos 10 años (2013-2023) el promedio de producción fue de 1,22 millones de toneladas y reafirmó que «es relevante tener este dato fundamentalmente porque esto no va a aumentar, lo más probable es que vaya a disminuir ante ciertos eventos meteorológicos como fue lo que ocurrió el año pasado con el Fenómeno de El Niño, sin embargo, la demanda sigue creciendo a tasas significativas”.
Bajo este contexto, el profesional realizó un análisis y sostuvo que la población humana requeriría el potencial de 1,2 a 1,4 millones de toneladas de Omega-3. Y en cuanto a la demanda de las distintas especies, se estima alrededor de 300 mil toneladas extras de omega-3 para nutrición animal, lo que implica una demanda total de 1,5 millones de toneladas de omega-3, “lo cual está muy por lejos de lo que hoy día somos capaces de entregar”, afirmó en la instancia.
EPA Y DHA
Los Omega-3 son una familia de nutrientes de ácidos grasos dentro de los cuales hay dos que cobran especial importancia (EPA y DHA) porque numerosas investigaciones han avalado sus efectos positivos sobre la salud en diversas especies, incluyendo salmónidos.
Los Omega-3 de cadena larga (EPA Y DHA) se producen a partir de una molécula que es el Ácido Linolénico (ALA) que está presente en algunos insumos vegetales usados en nutrición animal como el aceite de canola, aceite de lino, chía y nueces, sin embargo, la capacidad de elongar la molécula que tiene 18 carbonos hasta los 20 del EPA o 22 del DHA está restringida solamente a ciertos organismos que pertenecen a la base de la cadena trófica fundamentalmente plancton marino. “Esta es la razón por la cual las materias primas que nos van a aportar ambos nutrientes son fundamentalmente de origen marino”, comentó Larraín en su exposición.
«La mayoría de los animales omnívoros que se han estudiado tienen una capacidad de elongar estos ácidos grasos, sin embargo, esta capacidad es sumamente limitada, por lo tanto, insuficiente para satisfacer los requerimientos», aseveró y enfatizó que bajo este escenario «es importante tener claro que EPA y DHA deben ser incorporados en la dieta».
En este contexto, el plancton marino genera una cantidad astronómica de estos ácidos grasos con una producción total neta primaria de 1,400 millones de toneladas al año. Sin embargo, durante el proceso natural una gran proporción «se pierde» de ser utilizado finalmente para objetivos productivos o de alimentación humana.
Larraín detalló que las «pérdidas» serían de 970 Mt; Fitoplancton decantado: 160 Mt; MO disuelta: 220 Mt; Predadores superiores: 84 Mt.
“Vemos que de esa cantidad de Omega-3 producido por esta biomasa, hay un total aproximado de 665 mil toneladas (kTon) que están presentes en biomasa que es susceptible a ser capturada. Dentro de esto, una proporción pasa al consumo humano directo (44 kTon), y otra proporción es utilizada para harina y aceite de pescado que se utilizará en la alimentación animal, siendo 242 kTon para la acuicultura», detalló.
En relación con el origen de aceite de pescado y de acuerdo a los últimos datos de IFFO NASF 2024 apuntó que este se obtiene en un 70% de pesca pelágica, sin embargo, cada vez más se están utilizando subproductos, es decir productos que anteriormente eran desechados han sido reincorporados en la cadena de producción “lo que permite aumentar la disponibilidad y mejorar la circularidad y la sustentabilidad de la industria”, destacó.
Respecto a la industria del salmón, otro dato importante que indicó fue que en 2023, el 74% de los aceites producidos se destinó a la acuicultura y el principal consumidor dentro de este porcentaje fue la acuicultura del salmón con un 58,2%. Mientras que un 16% fue destinado a consumo humano directo y un 10% al mercado de alimentos para mascotas y otros. “Tanto el consumo humano directo como el consumo de mascotas son los mercados que presentan un mayor crecimiento durante los últimos años”, afirmó.
Fuentes alternativas
El representante de Corbion indicó en su presentación que a partir del 2019 comenzó a usarse el aceite de microalgas que se utiliza de forma significativa en la industria de alimentos de salmón y de otras especies.
Sostuvo que el incremento del uso de fuentes alternativas ha crecido constantemente. «Fuentes que provienen de cultivos genéticamente modificados pero principalmente a partir del cultivo en condiciones controladas de microalgas. Estos aceites de microalgas hace ya 5 a 6 años se están utilizando de forma extensiva y producen un Omega-3 de muy buena calidad que se usa de forma extensiva en la industria de producción de alimentos, no solo en salmones, sino en mascotas y otras especies», expresó.
«Los beneficios son que aportando niveles equivalentes de estos nutrientes tan escenciales como los ácidos grasos Omega-3, tienes un suministro controlado de un producto de una calidad que es repetible en el tiempo a un precio que hoy día está muy competitivo en relación con las fuentes tradicionales como son el aceite de pescado. Esta calidad estable ermite predecir y planificar con antelación posibles demandas de productos y poder ajustar esto a las necesidades de la industria», explicó.
Detalló que “a partir de 2020 hemos tenido un crecimiento muy significativo. Este 2024 se están sustituyendo prácticamente 85 mil toneladas de aceite de pescado. Por lo que este tipo de productos ya es una realidad, son sostenibles y no afectan la calidad del producto final, y han sido bastante exitosos”.
En dicha oportunidad, señaló que “no es fácil utilizar una nueva materia prima; hay que hacer una serie de análisis desde los distintos riesgos como los volúmenes, la costo-eficiencia, la escalabilidad, la aceptación del consumidor, las restricciones de tipo legal. Sin embargo, en términos generales, muchas de ellas están superadas, por lo que varias, hoy, son fuentes alternativas disponibles comercialmente”.
Larraín afirmó que “muchas de las que se utilizan hoy en día están a un costo bastante razonable y de esta manera Corbion, a través de su conocimiento de los procesos de fermentación y optimización, puede generar este tipo de productos. Estamos trabajando no solamente en fuentes de Omega-3 sino también en otros nutrientes, así que dentro de los próximos años seguramente tendremos novedades con nutrientes producidos por esta vía y de una forma absolutamente sustentable”.
Sin duda, la creciente demanda de Omega-3 hace necesario focalizar los esfuerzos para trabajar en fuentes alternativas que cuenten con los nutrientes esenciales para satisfacer las necesidades de los distintos mercados de consumo.
Una de las empresas que trabaja en esta línea es Corbion, una compañía que tiene más de 100 años de existencia y cuenta con una experiencia única en fermentación en la cual selecciona el microorganismo adecuado y le otorga las condiciones apropiadas para producir moléculas orgánicas, lo que permite ofrecer soluciones sostenibles para la producción y conservación de alimentos.
Hace unos días el gerente de ventas para Latinoamérica, Claudio Larraín, compartió su experiencia y visión sobre el mercado de los aceites y Omega-3 en la producción animal en el seminario de nutrición de peces organizado por el Laboratorio de Nutrición y Fisiología de Peces de la Facultad de Recursos Naturales a través del Núcleo de Investigación en Producción Alimentaria (NIPA-UCT), que contó con el apoyo clave del Instituto Interdisciplinario del Agua (IIA – Rukako), de Salmones Antártica y del Programa Tecnológico para la Producción Local de Insumos Nutricionales para la Acuicultura (PTEC-INVA) impulsado por Corfo.
En conversación con InfoSALMON, señaló que «hace muchos años tenemos un suministro de Omega-3 proveniente de la fuente tradicional que es el aceite de pescado, el cual está absolutamente estable con muy pocas posibilidades de crecer. Por otro lado, las nuevas fuentes que se han desarrollado desde hace algunos años son una realidad”.
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En su presentación, el profesional señaló un estudio que mostraba que en el año 2015 ya existía un gran déficit de esta fuente, por un lado porque la oferta es estable, ya que durante los últimos 20 años aproximadamente se ha producido la misma cantidad de aceite de pescado, sin embargo, la demanda ha sido creciente.
En relación a la producción total de aceite de pescado, indicó que durante los últimos 10 años (2013-2023) el promedio de producción fue de 1,22 millones de toneladas y reafirmó que «es relevante tener este dato fundamentalmente porque esto no va a aumentar, lo más probable es que vaya a disminuir ante ciertos eventos meteorológicos como fue lo que ocurrió el año pasado con el Fenómeno de El Niño, sin embargo, la demanda sigue creciendo a tasas significativas”.
Bajo este contexto, el profesional realizó un análisis y sostuvo que la población humana requeriría el potencial de 1,2 a 1,4 millones de toneladas de Omega-3. Y en cuanto a la demanda de las distintas especies, se estima alrededor de 300 mil toneladas extras de omega-3 para nutrición animal, lo que implica una demanda total de 1,5 millones de toneladas de omega-3, “lo cual está muy por lejos de lo que hoy día somos capaces de entregar”, afirmó en la instancia.
EPA Y DHA
Los Omega-3 son una familia de nutrientes de ácidos grasos dentro de los cuales hay dos que cobran especial importancia (EPA y DHA) porque numerosas investigaciones han avalado sus efectos positivos sobre la salud en diversas especies, incluyendo salmónidos.
Los Omega-3 de cadena larga (EPA Y DHA) se producen a partir de una molécula que es el Ácido Linolénico (ALA) que está presente en algunos insumos vegetales usados en nutrición animal como el aceite de canola, aceite de lino, chía y nueces, sin embargo, la capacidad de elongar la molécula que tiene 18 carbonos hasta los 20 del EPA o 22 del DHA está restringida solamente a ciertos organismos que pertenecen a la base de la cadena trófica fundamentalmente plancton marino. “Esta es la razón por la cual las materias primas que nos van a aportar ambos nutrientes son fundamentalmente de origen marino”, comentó Larraín en su exposición.
«La mayoría de los animales omnívoros que se han estudiado tienen una capacidad de elongar estos ácidos grasos, sin embargo, esta capacidad es sumamente limitada, por lo tanto, insuficiente para satisfacer los requerimientos», aseveró y enfatizó que bajo este escenario «es importante tener claro que EPA y DHA deben ser incorporados en la dieta».
En este contexto, el plancton marino genera una cantidad astronómica de estos ácidos grasos con una producción total neta primaria de 1,400 millones de toneladas al año. Sin embargo, durante el proceso natural una gran proporción «se pierde» de ser utilizado finalmente para objetivos productivos o de alimentación humana.
Larraín detalló que las «pérdidas» serían de 970 Mt; Fitoplancton decantado: 160 Mt; MO disuelta: 220 Mt; Predadores superiores: 84 Mt.
“Vemos que de esa cantidad de Omega-3 producido por esta biomasa, hay un total aproximado de 665 mil toneladas (kTon) que están presentes en biomasa que es susceptible a ser capturada. Dentro de esto, una proporción pasa al consumo humano directo (44 kTon), y otra proporción es utilizada para harina y aceite de pescado que se utilizará en la alimentación animal, siendo 242 kTon para la acuicultura», detalló.
En relación con el origen de aceite de pescado y de acuerdo a los últimos datos de IFFO NASF 2024 apuntó que este se obtiene en un 70% de pesca pelágica, sin embargo, cada vez más se están utilizando subproductos, es decir productos que anteriormente eran desechados han sido reincorporados en la cadena de producción “lo que permite aumentar la disponibilidad y mejorar la circularidad y la sustentabilidad de la industria”, destacó.
Respecto a la industria del salmón, otro dato importante que indicó fue que en 2023, el 74% de los aceites producidos se destinó a la acuicultura y el principal consumidor dentro de este porcentaje fue la acuicultura del salmón con un 58,2%. Mientras que un 16% fue destinado a consumo humano directo y un 10% al mercado de alimentos para mascotas y otros. “Tanto el consumo humano directo como el consumo de mascotas son los mercados que presentan un mayor crecimiento durante los últimos años”, afirmó.
Fuentes alternativas
El representante de Corbion indicó en su presentación que a partir del 2019 comenzó a usarse el aceite de microalgas que se utiliza de forma significativa en la industria de alimentos de salmón y de otras especies.
Sostuvo que el incremento del uso de fuentes alternativas ha crecido constantemente. «Fuentes que provienen de cultivos genéticamente modificados pero principalmente a partir del cultivo en condiciones controladas de microalgas. Estos aceites de microalgas hace ya 5 a 6 años se están utilizando de forma extensiva y producen un Omega-3 de muy buena calidad que se usa de forma extensiva en la industria de producción de alimentos, no solo en salmones, sino en mascotas y otras especies», expresó.
«Los beneficios son que aportando niveles equivalentes de estos nutrientes tan escenciales como los ácidos grasos Omega-3, tienes un suministro controlado de un producto de una calidad que es repetible en el tiempo a un precio que hoy día está muy competitivo en relación con las fuentes tradicionales como son el aceite de pescado. Esta calidad estable ermite predecir y planificar con antelación posibles demandas de productos y poder ajustar esto a las necesidades de la industria», explicó.
Detalló que “a partir de 2020 hemos tenido un crecimiento muy significativo. Este 2024 se están sustituyendo prácticamente 85 mil toneladas de aceite de pescado. Por lo que este tipo de productos ya es una realidad, son sostenibles y no afectan la calidad del producto final, y han sido bastante exitosos”.
En dicha oportunidad, señaló que “no es fácil utilizar una nueva materia prima; hay que hacer una serie de análisis desde los distintos riesgos como los volúmenes, la costo-eficiencia, la escalabilidad, la aceptación del consumidor, las restricciones de tipo legal. Sin embargo, en términos generales, muchas de ellas están superadas, por lo que varias, hoy, son fuentes alternativas disponibles comercialmente”.
Larraín afirmó que “muchas de las que se utilizan hoy en día están a un costo bastante razonable y de esta manera Corbion, a través de su conocimiento de los procesos de fermentación y optimización, puede generar este tipo de productos. Estamos trabajando no solamente en fuentes de Omega-3 sino también en otros nutrientes, así que dentro de los próximos años seguramente tendremos novedades con nutrientes producidos por esta vía y de una forma absolutamente sustentable”.