Salmón chileno en 2025: ¿Nadará contra la corriente o aprovechará la ola?
La salmonicultura chilena, pilar fundamental de nuestra economía y fuente de empleo para miles de familias, se encuentra en un momento crucial de transformación. Las proyecciones para 2025 nos presentan un panorama complejo y lleno de desafíos, pero también de oportunidades.
Según un análisis de RaboResearch, se proyecta un aumento en la producción acuícola a nivel global para el año 2025. Este incremento se debe principalmente al alza en la producción de peces de aleta, mientras que especies como el salmón y el camarón presentarán un crecimiento más moderado. Sin embargo, es importante considerar que factores económicos y geopolíticos podrían generar incertidumbre en el sector.
De acuerdo al informe, se espera en Chile un aumento del 1,4% en la producción de salmón para este año, cifra que se elevaría al 3,2% en 2026. Sin embargo, es importante destacar que estos números no alcanzarán los niveles pre-pandemia de 2020 antes de 2026.
En este sentido, es muy probable que veamos en nuestro país un crecimiento moderado en la producción, impulsado por avances en tecnología y una mayor eficiencia en los procesos. Sin embargo, este crecimiento se verá condicionado por factores como la volatilidad de los precios internacionales, la intensificación de las regulaciones ambientales y la necesidad de adaptarse a un consumidor cada vez más exigente en términos de sostenibilidad y trazabilidad.
Ahora bien, si analizamos a nuestro principal competidor, Noruega, este se prepara para liderar el crecimiento, con aumentos interanuales proyectados del 2,2% en 2025 y del 5,3% en 2026, lo que resulta en estimaciones de producción de 1,56 millones y 1,64 millones de toneladas métricas, respectivamente. Este crecimiento está condicionado a condiciones biológicas estables y a la mejora de los pesos de cosecha, así afirmó Novel Sharma, analista de productos del mar de RaboResearch.
A nivel global, se cree que la producción de peces de aleta sea la de mayor crecimiento dentro de las especies acuícolas, impulsada por la demanda de mercados globales. En particular, la producción de salmón del Atlántico se proyecta para un crecimiento moderado después de dos años consecutivos de disminución.
Salmón al despegue
Hace unas semanas, también se dio a conocer el análisis de Kontali, que proyectó que la producción de salmón de cultivo aumentará un 27% para 2030 y que la expansión de la producción terrestre será el mayor contribuyente al aumento del crecimiento para 2033, cuando se espera que el crecimiento alcance un 40% por encima de los niveles actuales.
Se espera que Australia y Nueva Zelanda contribuyan con alrededor del 17% al crecimiento total. Por su parte, Asia, especialmente China, está preparada para expandir su producción a través de proyectos tanto en tierra como en mar. No obstante, a pesar de estos esfuerzos, la producción a gran escala en la región aún no se ha materializado por completo.
La salmonicultura mundial está lista para despegar. La innovación sería el motor de este crecimiento, especialmente en Europa, donde se espera un aumento del 25% en la producción. Mientras que, América también se sumará a esta tendencia, aunque de manera más gradual. A pesar de los desafíos regulatorios y sanitarios, el futuro de la industria se vislumbra prometedor.
Incertidumbre política: Riesgo clave en Chile
Sin embargo, enfatizó Kontali que, en Chile, la incertidumbre política sigue siendo un riesgo clave, aunque los acontecimientos recientes han reducido la probabilidad de que se produzcan grandes perturbaciones en las operaciones de acuicultura en regiones clave. Apuntó que los riesgos de bioseguridad siguen aumentando a medida que el sector se acerca a su capacidad productiva máxima.
En palabras de la directora ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, “el salmón chileno podría brillar mucho más, e incluso disputar el liderazgo internacional que hoy tiene Noruega. Los datos nos muestran que las exportaciones de salmón chileno este año se mantuvieron en niveles similares a los de 2023, donde la exportación creció en un 3%. Este 2024 proyectamos un incremento marginal en torno al 1%, lo que refleja un estancamiento en la industria y es un llamado de alerta fuerte y claro. Esta desaceleración nos preocupa, y no podemos olvidar que, aunque seguimos siendo el segundo producto más exportado de Chile, no estamos creciendo. En un escenario internacional como el que vivimos hoy, quien no avanza retrocede”, recalcó.
Al mismo tiempo, la ejecutiva hizo un llamado a Chile a destrabar una serie de barreras normativas y regulatorias asociadas a la industria en un contexto país donde no se están otorgando nuevas concesiones y existe burocracia para la relocalización de los centros de producción. A la vez, la nueva Ley de Acuicultura es más especulación que verdad, debido a los cuestionamientos al proceso prelegislativo participativo llevado a cabo por la Subpesca, motivo por el cual, trabajadores y algunos actores de la misma industria han realizado diversas observaciones y declaraciones con matices, no quedando del todo claro si se concretará una nueva normativa o solo se perfeccionará o remodelará la existente.
Más proactividad, colaboración e innovación
Por esta razón, resulta imperativo que los actores de la industria salmonicultora adopten una postura proactiva y participativa en este proceso, a fin de prevenir la escalada de conflictos y garantizar que las temáticas de mayor relevancia sean abordadas de manera oportuna.
Por otra parte, es fundamental que el sector salmonicultor chileno redoble los esfuerzos en materia de investigación y desarrollo, buscando soluciones innovadoras para enfrentar los desafíos productivos y ambientales. A la vez, es necesario fortalecer la colaboración entre los distintos actores de la cadena de valor, desde los productores hasta los comercializadores, para construir una industria más competitiva y sostenible.
En este sentido, la postura de SalmonChile compartida en sus redes sociales, es que el “2025 será un año para redoblar nuestra apuesta: fortalecer los diálogos, profundizar la colaboración con las comunidades, impulsar la innovación y concretar acciones que aseguren un futuro sostenible desde el sur austral”.
Pero la salmonicultura chilena no solo debe mirar hacia adentro. También debe proyectarse como un actor global, capaz de competir en mercados cada vez más exigentes y de establecer alianzas estratégicas con otros países productores. En este sentido, la promoción de la salmonicultura chilena como un producto de alta calidad, producido de manera responsable y sostenible, será clave para consolidar nuestra posición en el mercado internacional.
El futuro de la salmonicultura chilena en 2025 se presenta como un desafío apasionante. Si somos capaces de aprovechar las oportunidades y de enfrentar los desafíos, podremos consolidar a nuestro país como uno de los principales productores de salmón a nivel mundial, generando desarrollo económico y social para las comunidades.
Según un análisis de RaboResearch, se proyecta un aumento en la producción acuícola a nivel global para el año 2025. Este incremento se debe principalmente al alza en la producción de peces de aleta, mientras que especies como el salmón y el camarón presentarán un crecimiento más moderado. Sin embargo, es importante considerar que factores económicos y geopolíticos podrían generar incertidumbre en el sector.
De acuerdo al informe, se espera en Chile un aumento del 1,4% en la producción de salmón para este año, cifra que se elevaría al 3,2% en 2026. Sin embargo, es importante destacar que estos números no alcanzarán los niveles pre-pandemia de 2020 antes de 2026.
En este sentido, es muy probable que veamos en nuestro país un crecimiento moderado en la producción, impulsado por avances en tecnología y una mayor eficiencia en los procesos. Sin embargo, este crecimiento se verá condicionado por factores como la volatilidad de los precios internacionales, la intensificación de las regulaciones ambientales y la necesidad de adaptarse a un consumidor cada vez más exigente en términos de sostenibilidad y trazabilidad.
Ahora bien, si analizamos a nuestro principal competidor, Noruega, este se prepara para liderar el crecimiento, con aumentos interanuales proyectados del 2,2% en 2025 y del 5,3% en 2026, lo que resulta en estimaciones de producción de 1,56 millones y 1,64 millones de toneladas métricas, respectivamente. Este crecimiento está condicionado a condiciones biológicas estables y a la mejora de los pesos de cosecha, así afirmó Novel Sharma, analista de productos del mar de RaboResearch.
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A nivel global, se cree que la producción de peces de aleta sea la de mayor crecimiento dentro de las especies acuícolas, impulsada por la demanda de mercados globales. En particular, la producción de salmón del Atlántico se proyecta para un crecimiento moderado después de dos años consecutivos de disminución.
Salmón al despegue
Hace unas semanas, también se dio a conocer el análisis de Kontali, que proyectó que la producción de salmón de cultivo aumentará un 27% para 2030 y que la expansión de la producción terrestre será el mayor contribuyente al aumento del crecimiento para 2033, cuando se espera que el crecimiento alcance un 40% por encima de los niveles actuales.
Se espera que Australia y Nueva Zelanda contribuyan con alrededor del 17% al crecimiento total. Por su parte, Asia, especialmente China, está preparada para expandir su producción a través de proyectos tanto en tierra como en mar. No obstante, a pesar de estos esfuerzos, la producción a gran escala en la región aún no se ha materializado por completo.
La salmonicultura mundial está lista para despegar. La innovación sería el motor de este crecimiento, especialmente en Europa, donde se espera un aumento del 25% en la producción. Mientras que, América también se sumará a esta tendencia, aunque de manera más gradual. A pesar de los desafíos regulatorios y sanitarios, el futuro de la industria se vislumbra prometedor.
Incertidumbre política: Riesgo clave en Chile
Sin embargo, enfatizó Kontali que, en Chile, la incertidumbre política sigue siendo un riesgo clave, aunque los acontecimientos recientes han reducido la probabilidad de que se produzcan grandes perturbaciones en las operaciones de acuicultura en regiones clave. Apuntó que los riesgos de bioseguridad siguen aumentando a medida que el sector se acerca a su capacidad productiva máxima.
En palabras de la directora ejecutiva del Consejo del Salmón, Loreto Seguel, “el salmón chileno podría brillar mucho más, e incluso disputar el liderazgo internacional que hoy tiene Noruega. Los datos nos muestran que las exportaciones de salmón chileno este año se mantuvieron en niveles similares a los de 2023, donde la exportación creció en un 3%. Este 2024 proyectamos un incremento marginal en torno al 1%, lo que refleja un estancamiento en la industria y es un llamado de alerta fuerte y claro. Esta desaceleración nos preocupa, y no podemos olvidar que, aunque seguimos siendo el segundo producto más exportado de Chile, no estamos creciendo. En un escenario internacional como el que vivimos hoy, quien no avanza retrocede”, recalcó.
Al mismo tiempo, la ejecutiva hizo un llamado a Chile a destrabar una serie de barreras normativas y regulatorias asociadas a la industria en un contexto país donde no se están otorgando nuevas concesiones y existe burocracia para la relocalización de los centros de producción. A la vez, la nueva Ley de Acuicultura es más especulación que verdad, debido a los cuestionamientos al proceso prelegislativo participativo llevado a cabo por la Subpesca, motivo por el cual, trabajadores y algunos actores de la misma industria han realizado diversas observaciones y declaraciones con matices, no quedando del todo claro si se concretará una nueva normativa o solo se perfeccionará o remodelará la existente.
Más proactividad, colaboración e innovación
Por esta razón, resulta imperativo que los actores de la industria salmonicultora adopten una postura proactiva y participativa en este proceso, a fin de prevenir la escalada de conflictos y garantizar que las temáticas de mayor relevancia sean abordadas de manera oportuna.
Por otra parte, es fundamental que el sector salmonicultor chileno redoble los esfuerzos en materia de investigación y desarrollo, buscando soluciones innovadoras para enfrentar los desafíos productivos y ambientales. A la vez, es necesario fortalecer la colaboración entre los distintos actores de la cadena de valor, desde los productores hasta los comercializadores, para construir una industria más competitiva y sostenible.
En este sentido, la postura de SalmonChile compartida en sus redes sociales, es que el “2025 será un año para redoblar nuestra apuesta: fortalecer los diálogos, profundizar la colaboración con las comunidades, impulsar la innovación y concretar acciones que aseguren un futuro sostenible desde el sur austral”.
Pero la salmonicultura chilena no solo debe mirar hacia adentro. También debe proyectarse como un actor global, capaz de competir en mercados cada vez más exigentes y de establecer alianzas estratégicas con otros países productores. En este sentido, la promoción de la salmonicultura chilena como un producto de alta calidad, producido de manera responsable y sostenible, será clave para consolidar nuestra posición en el mercado internacional.
El futuro de la salmonicultura chilena en 2025 se presenta como un desafío apasionante. Si somos capaces de aprovechar las oportunidades y de enfrentar los desafíos, podremos consolidar a nuestro país como uno de los principales productores de salmón a nivel mundial, generando desarrollo económico y social para las comunidades.