La oferta mundial de harina y aceite de pescado caería en 2026 a su nivel más bajo desde 2016. La harina podría situarse por debajo de 4,6 millones de toneladas y el aceite alcanzar unos 1,15 millones. IFFO, la organización internacional de ingredientes marinos, lo proyecta en su informe del 5 de octubre.
Chile aporta a la recuperación de agosto
Chile, España y Estados Unidos lideraron la mejora del suministro de materias primas en agosto, con aumentos frente al mismo mes de 2025. Sin embargo, en los países monitoreados por IFFO, la producción acumulada hasta agosto cayó un 45% en harina y un 26% en aceite respecto a 2025.
El informe anterior, publicado el 14 de septiembre, había registrado disminuciones del 49% y del 30%, respectivamente, durante los primeros siete meses del año. Entonces, la organización identificó a Perú y Chile como los principales contribuyentes al déficit, junto con menores capturas en países africanos y el norte de Europa. El seguimiento reúne datos de asociados que representan el 40% de la producción mundial de harina y el 50% de aceite.
Perú sigue bajo atención
Perú registró un ingreso de materias primas muy bajo en agosto, con la temporada pesquera norte-centro cerrada. A este escenario se suma la persistencia del calentamiento costero. La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño de Perú (ENFEN) mantuvo la alerta por El Niño Costero en su comunicado del 28 de septiembre. Según su previsión, el fenómeno se prolongaría hasta el otoño de 2027, con una magnitud extraordinaria del calentamiento del mar hasta enero y una posterior disminución de intensidad.
ENFEN también anticipó cambios en la distribución de los recursos pesqueros, con especies asociadas a aguas cálidas extendiéndose hacia el centro y sur del mar peruano. Este antecedente refuerza la necesidad de seguir las evaluaciones científicas de los recursos, sin asumir que la disponibilidad pesquera permanecerá igual durante los próximos meses.
Qué significa para la nutrición acuícola
IFFO prevé un aumento del aceite obtenido de otras especies, especialmente salmón y pangasius, pese a la reducción general.
La acuicultura también participa como fuente de materias primas: los subproductos del procesamiento de peces pueden aprovecharse para fabricar harina y aceite. Esto permite recuperar nutrientes de partes que no se destinan directamente al consumo humano.
La harina y el aceite de pescado cumplen funciones distintas en los alimentos para peces. La harina aporta proteínas de alta digestibilidad y aminoácidos esenciales, mientras que el aceite es una fuente de ácidos grasos omega-3 de cadena larga, como EPA y DHA, necesarios para el desarrollo y la salud de los animales.
IFFO explica que estos ingredientes se incorporan de manera estratégica, con niveles ajustados a las necesidades de cada especie. Por eso, al evaluar alternativas, los fabricantes deben considerar su aporte nutricional y la aceptación del alimento por los peces, además de la cantidad disponible.
Para la salmonicultura, el escenario plantea la conveniencia de seguir el abastecimiento y revisar las opciones de formulación preservando los nutrientes requeridos. La menor oferta prevista, por sí sola, no permite determinar cuánto variarán los precios ni el costo final de las dietas.


















