La calidad del agua desempeña un papel crucial en el éxito de los sistemas de recirculación acuícola (RAS), ya que impacta directamente en el bienestar de los peces y en su capacidad de crecimiento. Sin embargo, las evaluaciones de calidad del agua suelen centrarse únicamente en parámetros físicos y químicos básicos, como temperatura, pH, oxígeno y salinidad entre otros.
Desafíos microbiológicos en sistemas RAS
En los RAS, que operan con altas densidades de peces y una cantidad limitada de agua fresca, es fundamental monitorear regularmente indicadores como amoníaco, nitritos, nitratos y dióxido de carbono. Aunque estas mediciones forman parte de los planes de manejo convencionales, no abarcan completamente el comportamiento microbiológico del agua. Esto puede dar lugar a situaciones inesperadas, como cambios en el comportamiento de los peces o mortalidades inexplicables, que muchas veces pasan desapercibidas bajo condiciones aparentemente normales.

La acumulación de partículas en el agua, provocada por una remoción mecánica incompleta y por procesos de descomposición, permite las condiciones favorables para el crecimiento microbiano incluyendo hongos que compiten por la materia orgánica en descomposición.
Esta situación se ve agravada por el exceso de alimento y el tiempo prolongado que el agua permanece en el sistema recirculando en cada ciclo de producción, lo que crea condiciones ideales para el desarrollo de microorganismos.
Si bien se entiende que el equilibrio microbiano del agua es un factor relevante para la estabilidad de los RAS, aún se desconocen muchos detalles sobre cómo evolucionan las comunidades bacterianas en estos sistemas.
El concepto de «maduración microbiana», introducido hace algunas décadas, sugiere que una población bacteriana compuesta principalmente por especies de crecimiento lento (autótrofas) puede ayudar a evitar el crecimiento descontrolado de microorganismos oportunistas (heterótrofas). Esto es importante, ya que el aumento de bacterias de crecimiento rápido puede derivar en problemas como la proliferación de patógenos, alteraciones en los niveles de oxígeno y dióxido de carbono, irritación en las branquias de los peces e incluso floraciones algales.
En este contexto, surge la necesidad de evaluar no solo los parámetros químicos del agua, sino también la dinámica microbiana. A pesar de que existen diversas técnicas para medir la calidad y cantidad microbiana, muchas de ellas son complejas, requieren mucho tiempo o no son prácticas en operaciones comerciales. Por ejemplo, los métodos tradicionales basados en el cultivo de bacterias (UFC) suelen demorar varios días en proporcionar resultados y solo cuantifican una fracción del total de microorganismos presentes.

En AOLAB contamos con herramientas que permiten ver como varía la calidad microbiológica del agua durante los ciclos productivos, utilizando BactiQuant® podemos monitorear en minutos y en línea la cantidad de bacterias y hongos totales viables en agua dulce, salada y superficies, permitiendo estar en control del proceso, generar alertas tempranas, evaluar tratamientos entre muchas otras posibilidades.
Por otro lado con VAL AQUA de COLDEP® tenemos una excelente solución para el acondicionamiento del agua logrando desgasificar y extraer materia orgánica más solidos suspendidos totales en gran volumen. Consecuentemente aumenta la bioseguridad al eliminar bacterias y hongos del agua. Es un proceso de bajo costo operacional, sin consumibles y con operación remota.
Finalmente con T-Safe® podemos generar una barrera sanitaria (Filtración en el punto de uso POU) donde vemos una interesante aplicación para la producción de ovas de salmón.
Impacto en la producción de salmones
La implementación de estas tecnologías no solo mejora la calidad del agua y la salud de los peces, sino que también reduce los costos operativos asociados con el tratamiento de enfermedades y la gestión de residuos. Además, al minimizar el uso de químicos, se contribuye a cumplir con las regulaciones de bienestar, ambientales y a responder a la creciente demanda de consumidores por productos sostenibles y de alta calidad.
En conclusión, el control efectivo de bacterias y hongos en sistemas RAS y sistemas abiertos es esencial para garantizar una producción de salmones sostenible y rentable.
Tecnologías como BactiQuant®, Coldep® y T-Safe® están marcando un antes y un después en la industria, ofreciendo soluciones innovadoras y respetuosas con el medio ambiente. Su adopción representa un paso firme hacia un futuro más eficiente y responsable en la acuicultura.



















