En 2025, la acuicultura en general experimentará un año lleno de eventos científicos, debates normativos, impulso de proyectos innovadores y definiciones judiciales que seguramente marcarán el futuro de la industria a nivel nacional. En un contexto global caracterizado por una creciente tensión comercial y política, los profesionales del sector se enfrentan a nuevos retos que pondrán a prueba la capacidad de adaptación y de toma de decisiones en la industria acuícola.
Para profundizar sobre estos aspectos, InfoSALMON conversó con el Dr. Alejandro Buschmann, destacado investigador y profesor titular en la Universidad de Los Lagos del Centro i~mar en Puerto Montt. Con su vasta trayectoria en el ámbito de la acuicultura, Buschmann compartió su perspectiva sobre la necesidad de encontrar un equilibrio en el desarrollo de la industria.
Del análisis a la acción: El desafío de tomar decisiones concretas
Según Alejandro Buschmann, “siempre es bueno tener espacios para discutir los desafíos que enfrenta la región, y siempre estamos dispuestos a participar, escuchar, opinar y contribuir para mejorar las cosas”. Sin embargo, el experto subraya la importancia de dar un paso más allá de las discusiones y llevarlas a resultados concretos.
“Existen muchos desafíos para la industria acuícola en general. No solo para la producción de salmón. Los cambios globales son rápidos, y si no tomamos decisiones a tiempo, podemos quedarnos atrás. No se trata solo de aumentar la producción, sino de encontrar un balance justo entre el mundo social, el medioambiental y el económico. La creatividad es clave. No podemos simplemente copiar modelos de otras regiones, porque cada contexto es distinto”, indicó Buschmann.
Escenario internacional y su impacto en la acuicultura
Alejandro Buschmann también destacó la complejidad del escenario internacional actual en que los conflictos y tensiones políticas, están generando incertidumbre económica. A pesar de estos desafíos globales, Buschmann asegura que América del Sur enfrenta riesgos relativamente menores en comparación con otras regiones del mundo. Aun así, advierte sobre los posibles impactos económicos y subraya la importancia de aprovechar las oportunidades que puedan surgir.
“Es fundamental ser pragmáticos y consecuentes con los principios de sustentabilidad. El reto está en cómo conjugar de manera armónica el crecimiento económico, los desafíos ambientales y los desarrollos sociales. Es fácil hablar de ello, pero lograrlo en la práctica es todo un desafío”, afirmó.

Argentina entre obstáculos y oportunidades
En cuanto a la acuicultura en Argentina, Buschmann señaló que existen limitaciones locales significativas. Sobre todo, en regiones como Tierra del Fuego, donde las restricciones gubernamentales y las presiones locales han dificultado el desarrollo de grandes proyectos acuícolas. “Argentina tiene acuicultura de agua dulce. Pero en el ámbito marino ha habido reticencias a nivel local, más allá de las restricciones del país. En mi experiencia, he estado en Tierra del Fuego y he participado en la evaluación de varios proyectos que lamentablemente no han prosperado”, explicó el experto.
Centro I-Mar: Crecimiento y proyección para el 2025
De cara al 2025, Alejandro Buschmann expresó su optimismo respecto al futuro del Centro i~mar, destacando que, a pesar de las dificultades económicas que atraviesan muchas universidades, esta institución se mantiene fuerte y con expectativas de crecimiento. “Somos la única universidad del sur de Chile que logró un balance positivo, lo cual es un indicio de que seguimos avanzando. A pesar de los desafíos, estamos comprometidos con seguir mejorando nuestras capacidades y aumentar nuestros proyectos. Además, contamos con un equipo de jóvenes investigadores prometedores, con trabajos relevantes en diversas áreas, como la oceanografía física y la microbiología, lo que nos da una base sólida para el futuro”, concluyó el investigador.
En resumen, 2025 será un año de grandes desafíos para la industria acuícola, pero también de oportunidades para aquellos que tomen decisiones innovadoras y equilibradas, tanto a nivel nacional como internacional. La industria deberá estar preparada para un contexto global cambiante, pero con un compromiso firme hacia la sustentabilidad y el desarrollo armónico de los aspectos sociales, económicos y medioambientales.


















