Con la publicación de la Resolución Exenta N°00980/2026, la Dirección Nacional del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) aprobó formalmente el nuevo Programa Sanitario Específico de Vigilancia y Control de Piscirickettsiosis, dejando sin efecto las normativas vigentes desde el 2012. Esta medida responde a la realidad de que Piscirickettsia salmonis ha alcanzado un estatus hiperendémico en Chile, con una prevalencia cercana al 80% en centros productivos y pérdidas económicas anuales estimadas en 700 millones de dólares.
Bajo este nuevo marco regulatorio, que establece la obligatoriedad de la vacunación para todos los peces que ingresen a centros de cultivo en mar o estuario, el Dr. Mario Caruffo, médico veterinario y académico recién integrado a la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile, participa en una serie de investigaciones científicas clave. Su trabajo busca transformar las estrategias sanitarias y nutricionales de la salmonicultura mediante la biotecnología y la economía circular.

Eficiencia y costos en el panorama de las vacunas
Frente a la nueva obligatoriedad decretada por Sernapesca, el Dr. Caruffo coincide en que una parte importante de la industria ya venía aplicando la vacunación contra P. salmonis de manera generalizada, impulsada por criterios productivos y por las lecciones aprendidas de crisis sanitarias previas, como la del virus ISA. Sin embargo, el desafío actual no es solo cumplir con la vacunación, sino avanzar hacia un salto tecnológico en los productos disponibles, considerando que las vacunas actualmente utilizadas han mostrado una protección parcial frente a la piscirickettsiosis y no han logrado resolver por completo el impacto sanitario, productivo y terapéutico de la enfermedad.
El académico explica que, en la salmonicultura, muchas de las vacunas utilizadas en peces siguen basándose en plataformas convencionales, principalmente en bacterias o virus inactivados formulados con adyuvantes. Esto responde, en parte, a restricciones productivas y económicas: cualquier vacuna debe ser segura, escalable y mantener un costo por dosis compatible con poblaciones de cientos de miles o millones de peces. En el caso de las vacunas orales aunque representan una alternativa atractiva por su facilidad de administración y menor estrés para los peces, su eficacia depende de superar barreras importantes, como la degradación de los antígenos por el pH gástrico y las proteasas digestivas, además de asegurar una dosificación homogénea mediante el alimento. Por ello, el foco tecnológico no solo está en reemplazar las vacunas inyectables tradicionales, sino también en optimizar sus formulaciones, mejorar la selección y protección de antígenos, y desarrollar sistemas de entrega capaces de inducir respuestas inmunes más robustas y duraderas durante la fase de agua de mar.

Buscando utilidades en fármacos existentes
Una de las líneas que investiga el Dr. Caruffo es un proyecto de exploración orientado al reposicionamiento de fármacos para enfrentar el Síndrome Rickettsial del Salmón (SRS). Esta estrategia consiste en evaluar compuestos ya aprobados por la FDA para otros usos con el objetivo de identificar nuevas actividades biológicas capaces de interferir con la infección o la replicación de P. salmonis. Dado que se trata de un patógeno intracelular, el enfoque no se limita a buscar moléculas con acción antibacteriana directa, sino también compuestos que modulen procesos celulares del hospedero que la bacteria utiliza durante su ciclo infeccioso.
Para procesar a los candidatos de manera rápida, el equipo conformado también por el Dr. Rodrigo Pulgar del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la misma casa de estudios utiliza metodologías de High Throughput Screening, una estrategia que permite evaluar de forma automatizada un gran número de compuestos en modelos celulares.
Cribado automatizado y fluorescencia celular
El sistema se basa en líneas celulares de salmón del Atlántico con características tipo macrófago, un tipo celular relevante para estudiar la infección por P. salmonis, ya que la bacteria puede sobrevivir y replicarse en células del sistema inmune del pez. En este modelo, la viabilidad celular se monitorea mediante una señal fluorescente: mientras las células se mantienen viables, la señal permanece estable, cuando la infección genera daño celular o pérdida de viabilidad, la fluorescencia disminuye.
Los ensayos se realizan en placas de 96 pocillos, donde cada pocillo permite evaluar un compuesto distinto, en presencia de la bacteria y del cultivo celular. De esta manera, el sistema permite identificar de forma automatizada qué moléculas reducen el daño celular, disminuyen la replicación intracelular de P. salmonis o muestran un perfil potencialmente protector.
Hallazgos de laboratorio
En este marco, el Dr. Caruffo menciona que, «este tipo de aproximación nos permite analizar una gran cantidad de resultados rápidamente y de manera automatizada. Algo interesante es que hemos observado que algunos antibióticos, en determinadas concentraciones, no necesariamente reducen la infección e incluso pueden asociarse a un aumento de la señal vinculada a replicación bacteriana. En cambio, otros fármacos, pertenecientes a categorías terapéuticas completamente distintas, muestran efectos negativos sobre la replicación de P. salmonis».
Los candidatos más prometedores identificados en esta etapa celular son posteriormente refinados mediante curvas de concentración-respuesta y ensayos complementarios de seguridad y eficacia. Luego, utilizando la capacidad instalada del Centro de Investigación e Innovación en Acuicultura de Favet de la la Universidad de Chile (CRIA), que incluye un sistema de recirculación, se pueden realizar evaluaciones en peces orientadas a tolerancia, dosificación, farmacocinética, administración y desempeño bajo condiciones controladas, antes de avanzar hacia ensayos de eficacia con el patógeno en instalaciones especializadas.

Optimización de tratamientos
En paralelo, Caruffo colabora internamente en la facultad con las doctoras Javiera Cornejo (Laboratorio de Farmacología) y Carolina Valenzuela (Laboratorio de Nutrición y Microencapsulación). El objetivo de esta alianza es mejorar la biodisponibilidad de los tratamientos curativos mediante procesos de encapsulación, logrando una absorción del principio activo a nivel intestinal mucho más eficiente, reduciendo así las dosis requeridas y mitigando la diseminación de genes de resistencia en el ambiente acuático.
Economía circular: De residuos a harinas proteicas
La otra línea en la que participa el Dr. Caruffo, se vincula a la sustentabilidad y la economía circular mediante el programa tecnológico de Corfo PTEC-Agrosphere. La iniciativa busca valorizar subproductos locales de la industria agroalimentaria para transformarlos en ingredientes funcionales destinados a nutrición animal, incluyendo aplicaciones en salmonicultura.
El diseño del programa propone utilizar estos subproductos vegetales como sustratos para procesos de biorrefinería y cultivo de microorganismos específicos, como levaduras, cuya biomasa puede ser posteriormente procesada para generar ingredientes proteicos con potencial de uso en alimentos para salmones. Esta aproximación permite transformar subproductos de bajo valor en nuevas fuentes nutricionales, lo que contribuye a diversificar la matriz de ingredientes y a reducir la dependencia de insumos extranjeros.
Además, el programa explora la obtención de compuestos funcionales y aglomerantes orgánicos derivados de estos subproductos, con el objetivo de sustituir parcialmente ingredientes tradicionales usados en la formulación de pellets, mejorar las propiedades físicas del alimento y disminuir la huella ambiental asociada a la cadena productiva.
Plazos y continuidad de las investigaciones
Los proyectos de los que forma parte el Dr. Caruffo contemplan distintos horizontes de ejecución cronológica para el levantamiento y análisis de datos. Uno de los programas tecnológicos de Corfo, PTEC-INVA, enfocado en la evaluación de nuevos insumos vegetales se encuentra en una etapa de cierre y consolidación de resultados.
En paralelo, las líneas asociadas a la optimización de antibióticos se encuentran en una segunda etapa orientada a la evaluación de la eficacia con un periodo de desarrollo de dos a tres años para consolidar tecnologías transferibles disponibles de manera directa para el sector productivo.



















