La acuicultura se ha consolidado como un pilar fundamental para enfrentar los desafíos de una población global en crecimiento, aportando no solo a la seguridad alimentaria, sino también al desarrollo económico y la mitigación del cambio climático. Según un informe reciente del Banco Mundial, esta industria se ha convertido en el sector de producción de alimentos de más rápido crecimiento, y hoy proporciona la mayoría de los productos del mar que se consumen en el mundo.
Chile destaca en auge global de acuicultura
La creciente demanda de mariscos, junto con la presión sobre las pesquerías silvestres, ha hecho que la acuicultura sostenible sea indispensable. Actualmente, esta actividad representa cerca del 60% de la producción mundial de mariscos, posicionándose como una de las respuestas más eficaces a la necesidad de fuentes de proteína más accesibles y sostenibles.

El informe del Banco Mundial identifica una oportunidad de inversión estimada en US$1,5 billones hasta 2050, con el potencial de generar 22 millones de empleos. Esta expansión permitiría mejorar el empleo juvenil, aumentar las oportunidades económicas para las mujeres y disminuir la migración rural hacia las ciudades.
Chile, junto a Ecuador y Vietnam, destaca por sus exportaciones acuícolas. El salmón chileno, el camarón ecuatoriano y la panga vietnamita lideran los envíos internacionales, mientras que China y Bangladesh concentran su producción en abastecer sus mercados internos con especies como la carpa y el camarón tigre negro.
Acuicultura: alianza clave para el futuro
El análisis abarca siete países con industrias acuícolas maduras: Chile, Bangladesh, China, Ecuador, Egipto, Tailandia y Vietnam. En todos los casos, se destaca el papel crucial que desempeñan tanto el sector público como el privado para financiar y expandir la acuicultura sostenible.
El estudio también subraya la necesidad de avanzar desde una producción a pequeña escala hacia un modelo más intensivo, basado en prácticas mejoradas. Para alcanzar este objetivo, es clave la movilización de financiamiento innovador, especialmente en mercados emergentes.
Las finanzas verdes están impulsando este proceso. Herramientas como los bonos azules y los préstamos vinculados a la sostenibilidad están desbloqueando recursos clave para el crecimiento responsable del sector. Las asociaciones entre gobiernos, instituciones financieras y actores privados son fundamentales para reducir los riesgos de inversión y consolidar un modelo acuícola que combine rentabilidad, inclusión y sostenibilidad ambiental.



















