El agua gélida y el viento magallánico calan los huesos; el frío del Estrecho no perdona en invierno. Aun así, 7.400 bañistas motivados se lanzaron al mar el reciente fin de semana, en un evento que ya forma parte de la esencia de Punta Arenas. Blumar, uno de los principales auspiciadores, se convirtió en protagonista tras esta marea humana.
La empresa salmonera entregó más de 7.000 pulseras conmemorativas y, junto a la Dirección de Desarrollo Comunitario de la municipalidad (DIDECO), distribuyó los kits para que los participantes vivieran esta aventura.
“Estamos muy contentos y orgullosos de participar en esta fiesta magallánica. Es el tercer año consecutivo que apoyamos esta actividad, que ya sentimos como una tradición”, dijo Pablo Solís, gerente regional de Salmones Blumar.
Sus palabras se entrelazaban con la imagen de cientos de participantes que retiraban sus kits junto a las letras que dicen “Punta Arenas 500 años”, instaladas en la costanera.
El panorama que ya es tradición
Distintos representantes de la empresa entregaban los insumos y expresaban que, para ellos, participar en el Chapuzón se convirtió en una tradición y una oportunidad para ser parte de una actividad tan querida e importante para la comunidad de ese extremo del mundo.
El aporte colaborativo también lo destacó el alcalde Claudio Radonich, quien declaró: “Contamos nuevamente con dos grandes socios: Blumar, que nos ha acompañado durante los últimos años, y Cerveza Austral”.
De esta forma, el edil describió el evento como un hito que ya se consolidó como motor de la región: “Aumentamos en 1.400 los cupos respecto a 2024. Es un récord absoluto”, declaró.
Además del Chapuzón: luces y calor humano
Aparte de su participación en el Chapuzón, la productora sumó otras acciones por el invierno magallánico. Entre ellas, está el auspicio al Patagonia Light Festival, que embellece el centro de Punta Arenas hasta el 4 de julio con instalaciones lumínicas.
El festival, que impulsa Mercado Blumar, se presenta como una experiencia visual y toma forma con la frase: “Punta Arenas se transforma en una obra de arte viva”.
La logística del evento en el mar y la coordinación para entregar los kits llegaron junto con un impulso social y económico: los participantes del Chapuzón tuvieron acceso a descuentos en más de 40 locales, entre bares, restaurantes y comercios.
Una forma de quitarse el frío, además de moverse harto en el agua y mantenerse motivados. Esto también significó un impulso al consumo en temporada baja. De hecho, el mismo alcalde destacó que el evento atrajo a más de 3.000 visitantes de otras regiones.
Así, en pleno invierno patagónico, cuando el frío obliga a abrigarse, el Chapuzón del Estrecho tomó fuerza gracias a la energía y a una alianza público-privada que, más allá del auspicio, refleja que en Magallanes, donde el calor es escaso, el calor que realmente abrigó fue el humano de quienes celebraron juntos en las aguas gélidas.



















