En Hermitage Bay, la empresa Cooke reportó la pérdida de aproximadamente 47,000 salmones en su sitio de Olive Cove, a partir del 19 de julio. Las causas, según la compañía, están relacionadas con temperaturas del agua inusualmente elevadas y la presencia localizada de piojos de mar.
“Cuando se combinan esos factores, pueden ser problemáticos”, explicó Joel Richardson, vicepresidente de relaciones públicas de Cooke, en entrevista con CBC Radio que replica salmonbusiness.
Tres días antes, el 16 de julio, la misma empresa informó otro evento: durante una transferencia de smolts en Grip Cove, un fallo mecánico provocó la muerte de entre 17,000 y 18,000 peces juveniles. Aunque la mortalidad durante estos procesos es esperada en menor escala, Richardson calificó esta pérdida como “anormal”.
En paralelo, Mowi Canada East también confirmó la muerte de al menos 17,600 salmones en una de sus centros. Gideon Pringle, director gerente de la compañía, atribuyó el incidente a las altas temperaturas del mar, aunque aseguró que se trató de un evento aislado ya controlado.
Ambas empresas aseguraron que monitorean a diario la salud de los peces y las condiciones ambientales con sensores y cámaras submarinas. Cooke agregó que los sitios afectados ya están siendo remediados para evitar nuevos incidentes.



















