El reciente avance del proyecto de ley para tipificar el robo de salmón como delito específico es sin duda un hito necesario en la reforma penal. Sin embargo, esta medida por sí sola no basta. La Armada de Chile lo demostró contundentemente con la ejecución de la «Operación “Marejada”, resultado de dos meses de investigación, que concluyó con 17 detenidos, el decomiso de vehículos, una embarcación y una cantidad significativa de salmón. Este operativo no contó con una nueva legislación, sino con el uso inteligente de las herramientas legales actuales y una coordinación eficaz entre policía marítima y fiscalía regional.
Seguridad compartida: cuando la prevención une al país
Por otro lado, Camanchaca apostó por la prevención y la colaboración comunitaria, organizando un Seminario de Seguridad en Frutillar junto a Aduanas, la Municipalidad, el Seremi de Justicia y Armada de Chile. Allí se demostró que la seguridad no es solo tarea del Estado: el sector privado y las comunidades son protagonistas activos, capaces de construir redes de cooperación, avanzar en cultura preventiva y compartir información clave para enfrentar el crimen organizado.
Estos esfuerzos demuestran que la criminalidad no se combate únicamente con tipificaciones legales, sino que requiere también acción inmediata, coordinación efectiva y alianzas sólidas entre el Estado, las empresas y la sociedad civil. En ese sentido, lo mostrado por las fuerzas del orden y los gremios productivos es un ejemplo tangible: usar lo que ya se tiene, pero hacerlo bien y en conjunto, puede ofrecer resultados reales y contundentes.
Fortalecer lo que funciona: unión para una salmonicultura segura
Es momento de reflexionar: mientras celebramos los avances legislativos, no podemos perder de vista lo que ya funciona. Apostar por fortalecer capacidades operativas, fomentar redes interinstitucionales y trabajar en conjunto con comunidades locales permitirá proteger nuestra industria salmonera y construir una economía más segura y resiliente para todos.


















