En el marco de InnAqua 2025, el académico de la UAI y ex vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitrán, expuso sobre los desafíos que enfrenta la salmonicultura nacional para avanzar hacia estándares globales de competitividad y sustentabilidad. Bajo el título “Enfoque público-privado para acelerar la innovación en acuicultura. Caso de Chile”, compartió los aprendizajes de su gestión al frente de Corfo (2014-2018), subrayando que el déficit de innovación en la acuicultura chilena está estrechamente ligado a la falta de confianza entre actores públicos y privados.
En una conversación exclusiva con InfoSALMON, Bitrán fue categórico: “La innovación no ocurre en forma aislada, requiere ecosistemas, confianza y acuerdos compartidos. Donde no hay capital social, nada florece”. Recordó que programas como Salmón Más Sustentable lograron reunir a empresas, proveedores, universidades y autoridades, impulsando más de 70 proyectos en ámbitos como nutrición, genética, zonas expuestas y fortalecimiento del ecosistema tecnológico en Los Lagos.

Desconfianza que frena transformaciones clave
Bitrán advirtió que la desconfianza mutua entre autoridades y empresas frena transformaciones urgentes, como la relocalización de centros de cultivo hacia áreas con mejores condiciones ambientales o la inversión en sistemas RAS. “En estas condiciones de desconfianza extrema simplemente no se producen las transformaciones necesarias para el desarrollo sostenible de la industria”, dijo a InfoSALMON.
También resaltó que la salmonicultura chilena aún arrastra los efectos de la crisis del virus ISA y de visiones cortoplacistas dentro de algunos sectores productivos. Para revertirlo, planteó la necesidad de una visión compartida hacia 2040, con un programa estratégico nacional que combine sustentabilidad, innovación y certeza regulatoria.
Ecosistema de innovación: proveedores como motor de cambio
El expositor destacó además el rol de los proveedores tecnológicos, cuya instalación en la región de Los Lagos ha permitido articular un verdadero ecosistema de innovación. Según explicó, estas empresas han desarrollado soluciones con impacto directo en productividad y sustentabilidad, como el uso de inteligencia artificial en alimentación para reducir desechos, proyectos de cultivo en zonas expuestas y avances en mejoramiento genético.
“El sector tiene potencial para crecer con mayor inversión en I+D, pero necesita regulaciones claras y estímulos públicos que generen certidumbre”, puntualizó en la entrevista exclusiva.
De acuerdo con Bitrán, el círculo virtuoso entre sustentabilidad ambiental, mejoras sanitarias y legitimidad social solo será posible si el país logra recuperar programas estratégicos de articulación público-privada que permitan reconstituir el capital social perdido.
Visión al 2040: un futuro con confianza y tecnología
“El desafío es cómo continuamos desarrollando esta industria que es fundamental para las regiones del sur. La clave está en la confianza público-privada, porque sin capital social la innovación no florece”, concluyó Bitrán en conversación con InfoSALMON.
En su visión, la salmonicultura chilena —segundo productor mundial después de Noruega— puede proyectarse hacia 2040 con una agenda basada en innovación tecnológica, inversión en RAS y un marco regulatorio que otorgue certeza. Con ello, no solo se enfrentarían los desafíos ambientales y sanitarios, sino que también se fortalecería la posición de Chile en los mercados internacionales.



















