Los sistemas de recirculación acuícola (RAS) se consolidan como una de las alternativas estratégicas más relevantes para el futuro de la salmonicultura en Chile. Frente a la presión ambiental, la disponibilidad limitada de espacios costeros y la necesidad de mejorar la eficiencia productiva, la industria avanza hacia modelos de cultivo en tierra que permitan mayor control, trazabilidad y sostenibilidad. Con este contexto, InfoSALMON organizó el Seminario “RAS en Chile y el Mundo”, instancia que reunió a especialistas nacionales e internacionales para analizar los desafíos técnicos, regulatorios, sanitarios y biológicos que enfrenta esta tecnología.
El panel conversatorio, moderado por el gerente de Innovación y Desarrollo de Imenco Aqua Chile, Ph.D. Martin Hevia permitió contrastar visiones desde la ingeniería, la regulación, la sanidad y el bienestar animal, convergiendo en un diagnóstico común: los RAS son una realidad que debe potenciarse, pero su éxito depende de integrar tecnología, conocimiento y gestión humana de manera equilibrada.
Industrialización y automatización: el corazón del RAS moderno
El ingeniero Mario Palma, CEO de Foster Aqua y uno de los referentes técnicos en sistemas de recirculación, subrayó que el desempeño de un RAS depende de cuatro pilares: industrialización, convergencia tecnológica, confiabilidad del equipamiento y capacitación del personal.

Palma ilustró este punto con un ejemplo reciente: “Cuando fui a ver una pesicultura en Noruega, una sola persona en un centro de control estaba moviendo peces, lavando biofiltros y operando un sistema que produce 8.000 toneladas al año”, relató, destacando el nivel de automatización alcanzado en países líderes.
Para el especialista, la industria chilena debe avanzar hacia esa escala de eficiencia: “El nivel de industrialización de la piscicultura es un indicador muy grande en términos de precisión y posibilidades de éxito”, afirmó, enfatizando que la mantención predictiva y la integración de sensores y automatización son claves para operar RAS de precisión.
Sin embargo, Palma advirtió sobre una brecha crítica: la formación de nuevas generaciones capaces de operar sistemas altamente tecnificados. “No sé si estamos preparando a los jóvenes al nivel que se requerirá para manejar estos sistemas”, señaló.
Regulación: la necesidad de un marco flexible y orientado a resultados
Desde el ámbito público, Mónica Rojas, subdirectora de Sernapesca, planteó que los RAS representan una oportunidad estratégica para el desarrollo sostenible de la acuicultura, pero que la normativa chilena aún no se adapta al ritmo de la innovación.

“La RAS es una alternativa fundamental para el desarrollo sostenible y futuro de la infraestructura acuícola”, afirmó, destacando su menor vulnerabilidad frente al cambio climático, la escasez hídrica y contingencias ambientales.
No obstante, advirtió que el marco regulatorio actual es excesivamente rígido: “La regulación debe orientarse más a los resultados y no tanto a los medios, para permitir innovación sin perder estándares sanitarios y ambientales”, señaló.
Rojas enfatizó la necesidad de avanzar hacia políticas públicas claras, incentivos para tecnologías sostenibles y mesas de trabajo público–privadas permanentes que permitan actualizar normas y acompañar la expansión de los RAS.
Bienestar animal: comportamiento y fisiología como indicadores críticos
El investigador Hans Kossmann, fundador de SalmoClinic, abordó los desafíos biológicos y de bienestar animal en sistemas de recirculación, destacando que el comportamiento de los peces es un indicador temprano y subutilizado para anticipar problemas.

“Si tú dejas a un pez elegir, naturalmente se va a ir donde haya menos CO₂, ni siquiera donde haya más oxígeno”, explicó, subrayando que los niveles subóptimos de dióxido de carbono generan gasto energético y estrés crónico.
Kossmann destacó que la combinación de imágenes de alta resolución e inteligencia artificial permitirá correlacionar comportamiento con desempeño productivo: “La imagen es impresionante en términos de datos; conectarla con inteligencia artificial permitiría anticipar problemas que hoy no detectamos a tiempo”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que aún existen áreas críticas poco estudiadas, como la dinámica del biofiltro y su impacto en la fisiología del pez.
Sanidad y microbiomas: hacia un sistema de vigilancia premortal
El especialista sanitario Marcos Rozas Serri, CEO de Pathovet, enfatizó que los principales riesgos sanitarios en RAS no provienen de patógenos, sino de errores de manejo relacionados con oxígeno, CO₂ y biofiltros.

“No estamos considerando al pez como un indicador técnico del sistema RAS, y debería ser el centro del análisis”, señaló, destacando que la biología del pez debe guiar la operación.
Rozas advirtió que problemas como la nefrocalcinosis pueden desarrollarse en tan solo dos horas si existe un cambio brusco en las condiciones de oxígeno y CO₂. Por ello, propuso avanzar hacia sistemas de diagnóstico temprano: “Tenemos que convertir la vigilancia sanitaria en un sistema premortal, no post-mortal”, afirmó, destacando el rol de sensores blandos y dashboards operativos que permitan detectar alteraciones conductuales antes de que se traduzcan en mortalidades.
Un futuro inevitable, pero con brechas por cerrar
El panel coincidió en que los RAS representan el presente y futuro de la acuicultura en Chile, pero su consolidación requiere avanzar en cuatro dimensiones estratégicas:
- Industrialización y convergencia tecnológica, con sistemas automatizados, sensores integrados y mantención predictiva.
- Regulación flexible y orientada a resultados, que permita innovar sin comprometer estándares sanitarios y ambientales.
- Comprensión profunda de la biología y comportamiento del pez, integrando fisiología, microbiomas y análisis conductual.
- Formación de capital humano especializado, capaz de operar sistemas complejos y altamente tecnificados.
El seminario dejó claro que la acuicultura en tierra seguirá expandiéndose en Chile y el mundo, impulsada por la necesidad de sostenibilidad, eficiencia hídrica y control productivo. Sin embargo, su éxito dependerá de la capacidad del país para integrar tecnología, regulación, ciencia y talento humano en un modelo de desarrollo acuícola moderno y responsable.


















