Mientras el escenario global se llena de incertidumbre por los aranceles del Presidente Donald Trump. Una oportunidad se abre paso en Estados Unidos. Great Northern Salmon (GNS), el proyecto de cultivo de salmón en tierra RAS ubicado en Maine. Anunció la formalización de alianzas estratégicas que aseguran la capacidad operativa y comercial del proyecto por los próximos años.
Esta apuesta por la producción doméstica cobra especial relevancia ante el reciente desplome de los proveedores tradicionales. Según datos del Norwegian Seafood Council, las exportaciones de filete de salmón noruego a EE. UU. han caído un 37,6% en lo que va de 2026. Este retroceso histórico está directamente ligado a la volatilidad arancelaria de la administración Trump, donde las tasas han oscilado de forma errática entre el 10% y el 15% en cuestión de días
Alianzas estratégicas
La compañía ha logrado estructurar una red de socios de primer nivel para garantizar el éxito de su instalación de 10.000 toneladas métricas. Entre los acuerdos más destacados está el acuerdo de compra con Stavis Seafoods, empresa con sede en Boston y propiedad del Grupo Profand de España.
El contrato establece los costos de importación a Boston como el benchmark para fijar precios. Esto otorga a GNS una ventaja competitiva de margen sobre el salmón fresco importado desde Chile o Noruega, incluso sin recurrir a un precio “premium”.
Por otro lado, el grupo noruego AKVA Group fue ratificado como el socio tecnológico encargado del diseño y entrega del sistema RAS, tras haber completado los trabajos iniciales de 2025.
En el plano financiero, GNS también reforzó su estructura de apoyo para la siguiente etapa del proyecto. A fines de 2025, la compañía firmó un contrato con Morgan Stanley para servicios de levantamiento de capital y asesoría financiera. Según indicó la firma, esta relación se ha fortalecido con el tiempo y hoy representa un complemento relevante a sus alianzas con Pareto Securities e IFG Asset Management, ampliando su red de socios para respaldar el financiamiento y desarrollo de la iniciativa.
Una amenaza para la importación
El proyecto se fundamenta en la premisa que el 97% del Salmón Atlántico consumido en EE.UU. Es importado. GNS se posiciona como el único proyecto serio y maduro en territorio estadounidense capaz de ofrecer una alternativa al suministro local, seguridad alimentaria y con menores costos logísticos.
«Hay un argumento sólido para desarrollar el suministro nacional y productos fabricados en Estados Unidos, tanto desde el punto de vista ambiental como de seguridad y resiliencia alimentaria», destaca el resumen del proyecto avalado por el Maine Technology Institute (MTI), organismo que este mes otorgó USD 2 millones adicionales en fondos de desarrollo a la empresa.
Avances en terreno
En cuanto a la infraestructura, GNS informó que la preparación del sitio de 30 acres ha avanzado significativamente tras el drenaje de su laguna principal, trabajo que alcanzó un 80% de ejecución antes del invierno y que se completará a principios de este verano (junio-agosto) para iniciar la fase de construcción. La planta operará con energía 100% hidroeléctrica local y aprovechará la infraestructura existente de un antiguo complejo industrial (brownfield).
Con un equipo que integra a expertos, GNS no solo busca producir pescado, sino establecer un nuevo estándar de ejecución que desafía la hegemonía de las exportaciones sudamericanas y nórdicas en uno de los mayores mercado de consumo.


















