Hoy, frente a la innegable escasez hídrica y la estricta fiscalización de la Dirección General de Aguas (DGA), la certeza jurídica y la ingeniería hidráulica se han convertido en pilares críticos para la continuidad operacional del sector.
En este escenario opera THS Ingeniería, una empresa especializada en la regularización de derechos de agua, topografía de precisión y adaptación de obras civiles para centros de cultivo. La empresa se ha posicionado como un actor clave para resolver la «deuda técnica» de la industria, agregando que Holmberg aporta una visión estratégica forjada en las urgencias reales del negocio salmonero.
El valor de estar «al otro lado del mostrador»
Antes de liderar THS Ingeniería, Holmberg trabajó en las concesiones de Marine Harvest Chile, en la época en que era la empresa con mayor cantidad de instalaciones productivas del sector. Esa experiencia marca la línea de trabajo de la empresa con sus clientes.
«En este rol me tocaba hacerme cargo de los permisos de la empresa relacionados con pisciculturas y centros de mar, para que estas instalaciones tengan autorización de la autoridad para operar. Como estuve en ese rol, entiendo los dolores de mis clientes salmoneros, entiendo sus urgencias y para qué requieren sus permisos», explica Holmberg.
Para él, la asesoría moderna exige ir mucho más allá del papeleo formal: «En muchos casos se requiere tener una estrategia de presentación del permiso a la autoridad para que este realmente sirva a la empresa, no basta con conocer el trámite, sino que se requiere conocer cómo funciona una empresa salmonera».
De la abundancia a la gestión de cuencas
La perspectiva sobre el agua dulce ha cambiado drásticamente en el sur de Chile. Holmberg explica que gran parte de la infraestructura antigua se diseñó pensando que el agua nunca se iba a acabar. Si bien aclara que no todas las operaciones sufren falta de recurso, advierte que hay varias que hoy tienen serios problemas en cuanto a la oferta de caudal. En esos casos, las instalaciones quedaron gigantes para ríos que traen mucha menos agua, obligando a las empresas a adaptarlas de urgencia para no secar el cauce y cumplir con la normativa ambiental.
Pero el cambio más profundo es social y normativo. «La piscicultura ya no puede desconectarse de su entorno y de sus vecinos, es necesario trabajar en forma coordinada». Ted advierte que la realidad actual obliga a repartir el recurso, lo que hace imperativo un cambio de modelo: «Ahora es una obligación generar una Organización de Usuarios de Aguas (OUA) para la gestión del agua en una cuenca, como lo son las asociaciones de canalistas en la zona central, que desde hace años usan el agua de esta manera».

La fiscalización a distancia
Poner al día una piscicultura antigua es un verdadero dolor de cabeza logístico. Holmberg explica que modificar tomas de agua en ríos grandes implica desafíos.
«En un río grande hacer estos trabajos es muy complicado, por ejemplo, muchas veces necesitas la autorización del vecino del frente para que puedan entrar maquinaria pesada al río», ilustra Holmberg, advirtiendo que, lamentablemente, en ciertas zonas del país realizar este tipo de faenas «es casi imposible».
A esto se suma la brecha de infraestructura de los centros más antiguos. «Existen casos de obras que han estado operativas por 20 años, cumpliendo el objetivo de captar agua, pero no cuentan con elementos que requiere la normativa actual», señala. El gran obstáculo hoy es adaptar esas instalaciones para que puedan albergar los nuevos sistemas de medición exigidos por la DGA.
Lo que sí está claro es que el margen de error desapareció. Sobre la exigencia de la SMA y la DGA de reportar la extracción de agua de forma telemática, el gerente de THS es categórico: «Esto fue un tremendo gol de la autoridad. Hoy en día ya no necesita ir a terreno para fiscalizarte, solo revisando la información en línea o lo que el titular ha enviado, ya pueden ver si estas cumpliendo».
Por lo mismo, el mensaje para la industria es no esperar a que el problema estalle. «Las personas que trabajan en operaciones deben anticiparse y asegurarse de que sus equipos de monitoreo funcionen correctamente, para evitar multas futuras», concluye Holmberg.
Los derechos de agua: un activo financiero en riesgo
Más allá de la ingeniería hidráulica, Holmberg levanta una alerta sobre la gestión legal, especialmente con el aumento de patentes por no uso en el Código de Aguas.
«Los derechos de agua son activos de las empresas y si estos se pierden, las empresas se desvalorizan», sentencia. Para Holmberg, es urgente definir estrategias a largo plazo: «Se debe planificar hasta cuándo se puede pagar patente por no uso y cuándo es conveniente construir el nuevo proyecto que sea rentable para la empresa. También es necesario decidir con cuáles derechos la empresa se va a quedar y cuáles son necesarios vender».

Eficiencia frente al cambio climático
Frente a la escasez hídrica y la baja de caudales, la industria se pregunta: ¿Cuál es el camino a seguir? ¿Nuevos pozos, desalinizadoras o eficiencia? Para Ted, la respuesta es una mezcla, pero con un punto de partida intransable: los datos.
«Creo que la base es primero invertir en tener un buen estudio hidrogeológico del sector donde estás ubicado para conocer tus acuíferos. Si usas agua de río, tener un buen estudio hidrológico; en ambos casos, hacer tus propios monitoreos permanentes del caudal bombeado de pozo y del que escurre en río».
Aunque reconoce que la desalinización hoy es costosa, proyecta que «con el tiempo va a existir mayor oferta de tecnología, lo que reducirá los costos». Mientras tanto, la eficiencia tecnológica manda, lo que implica no solo monitorear, sino también «invertir en mejores compuertas para el caso de las bocatomas y mejorar las obras construidas haciendo las mantenciones correspondientes».
El sello THS
De cara a su presentación en Aquasur 2026, Holmberg tiene claro el legado que busca proyectar. «Me gustaría que nos asocien como un integrante más de su equipo, que formamos parte de su estrategia de empresa». Una apuesta por el rigor que, en tiempos de alta presión normativa, vale su peso en oro: «Nos esforzamos en agregar valor a nuestros productos, nos gusta hacerlo bien de una sola vez», concluye el profesional.


















