En diálogo con InfoSALMON, el gobernador abordó la relación histórica y actual entre su región y la salmonicultura, señalando que el vínculo no es reciente ni circunstancial, sino estructural en la cadena productiva del sector.
“Primero de todo, decirte que las primeras pesquerías chilenas estuvieron en el Biobío, en las comunas de Antuco y Tucapel. Y gran parte de los profesionales que iniciaron la industria en la Región de Los Lagos venían del Biobío, del mundo de la pesca en los años 80”, señaló.
Giacaman explicó que actualmente la relación entre ambas regiones se sostiene en la infraestructura industrial y logística, especialmente en el movimiento de carga y exportaciones.
“Hoy día el gran vínculo es que hay plantas de proceso en Tomé, Talcahuano y Coronel, y también gran parte de la exportación del congelado sale por los puertos del Biobío. Nuestro interés es fortalecer toda la industria logística y productiva”, afirmó.
El gobernador destacó además el rol del Biobío como plataforma portuaria clave para la salmonicultura, especialmente en la exportación de productos congelados provenientes del sur austral.
En esa línea, detalló iniciativas de integración logística multimodal, como experiencias piloto de transporte ferroviario de carga desde el sur hacia los puertos de la región. “Exploramos la primera salida de carga a través de un tren desde Frutillar hasta Talcahuano, hasta el puerto de San Vicente. Eso nos permite ver cómo llevar la carga de manera más rápida y segura”, indicó.

Complementar regiones, no competir
Consultado sobre el rol de las políticas públicas, Giacaman llamó a avanzar hacia una lógica de complementariedad regional, en lugar de competencia entre territorios.
“Chile no es un país rico, por lo tanto, tenemos que pensar en cómo nos complementamos. Yo creo mucho en las macrozonas. La idea es que las regiones no compitan entre sí, sino que se ayuden a alcanzar su máximo desarrollo según sus ventajas comparativas”, sostuvo.
Finalmente, el gobernador se refirió al marco regulatorio del sector productivo y su impacto en la salmonicultura y la pesca, apuntando a la necesidad de ajustes en materia de permisología y normativa costera.
“Es un gobierno prodesarrollo, no basado en la ideología, y por lo mismo debería facilitar el desarrollo de los sectores productivos. Hay que destrabar varias cosas que se dejaron entrabadas y que perjudican a una industria tan importante como la salmonicultura”, señaló.
Respecto a la Ley Lafkenche, Giacaman agregó que, si bien no es partidario de su derogación, sí considera necesario introducir mejoras. “No soy de los que creen que haya que derogarla por completo, pero sí creo que hay cosas que se pueden ajustar y mejorar, y en eso el gobierno tiene un rol protagónico”, concluyó.


















