La composición del alimento para salmón se está transformando en un factor estratégico para la sostenibilidad y la competitividad de la salmonicultura global. Sin embargo, una nueva investigación presentada en Noruega advierte que los consumidores aún conocen poco sobre las materias primas utilizadas en la dieta del salmón y que esta falta de información podría afectar la confianza en el producto.
Durante un encuentro organizado por NCE Seafood en Bergen, investigadores, productores de alimento y representantes de la industria analizaron los resultados del estudio «Percepciones de los consumidores sobre los ingredientes del alimento para salmón», desarrollado por Nofima entre más de 1.000 consumidores de Francia y el Reino Unido.
La investigación evidenció que el conocimiento sobre la composición real de los alimentos para salmón sigue siendo limitado. Además, mostró que la aceptación de las distintas materias primas depende en gran medida de cómo son percibidas por los consumidores en términos de naturalidad, salud y sostenibilidad.
Mientras ingredientes de origen marino, materias primas vegetales y algas obtuvieron evaluaciones mayoritariamente positivas, alternativas como los insectos y la harina de pollo generaron opiniones más divididas.
Fortalecer la estrategia de comunicación
El investigador de Nofima, Florent Govaerts, explicó que uno de los hallazgos más relevantes es que el escepticismo de los consumidores aumenta cuando reciben información específica sobre los ingredientes utilizados en la alimentación de los peces.
Este fenómeno, según los investigadores, refuerza la necesidad de que la industria fortalezca sus estrategias de comunicación y entregue información clara, accesible y basada en evidencia científica.
«Como organización de miembros, queremos contribuir a una mayor comprensión, diálogo e intercambio de conocimientos en toda la industria. Por ello, hemos reunido a investigadores, productores de alimento y actores del sector pesquero para debatir cómo la industria puede explicar la elección de materias primas de una manera que genere confianza», señaló Solveig Holm, gerente senior de proyectos de NCE Seafood.
Holm destacó además el potencial de los subproductos avícolas dentro de una estrategia de economía circular. «Los subproductos del pollo constituyen una contribución sostenible y positiva para la economía circular, y en el proyecto ‘Aprovechamiento de subproductos del pollo como fuente proteica en el alimento para salmón’ hemos comprobado que la harina de pollo es beneficiosa tanto para la salud de los peces como para la calidad del salmón», afirmó.
Materias primas alternativas ganan protagonismo
Durante el encuentro también se abordó el creciente papel de los ingredientes alternativos en la formulación de alimentos para peces, especialmente ante la limitada disponibilidad de recursos marinos.
Tarjei Eide, director ejecutivo de la producción de alimento para peces de Cargill para Europa y Norteamérica, sostuvo que la evaluación de las materias primas debe basarse en criterios objetivos como la eficiencia en el uso de recursos, la seguridad alimentaria y la huella climática.
«Proyectos como este son importantes tanto para comprender a los consumidores como para definir cómo debemos comunicarnos con ellos. Necesitamos contar con materias primas alternativas para los alimentos, pero deben ser buenas alternativas. A medida que adquirimos nuevos conocimientos, debemos asegurarnos de que el alimento sea cada vez más adecuado para los peces, favoreciendo su bienestar, así como el desempeño y crecimiento del salmón», afirmó Eide.
El ejecutivo enfatizó que la seguridad alimentaria debe seguir siendo el principio rector en la selección de ingredientes, destacando que las materias primas deben ser seguras, trazables y producirse conforme a la normativa vigente.
Persisten mitos sobre la salmonicultura
El estudio también identificó que continúan existiendo conceptos erróneos sobre la acuicultura noruega, particularmente respecto al uso de antibióticos.
Pese a que Noruega registra niveles muy bajos de utilización de antibióticos en la producción de salmón, muchos consumidores franceses y británicos mantienen percepciones negativas sobre esta práctica.
Para los investigadores y representantes de la industria, estos resultados evidencian la necesidad de reforzar la comunicación hacia los mercados internacionales mediante mensajes transparentes, sencillos y respaldados por evidencia científica.
«El HAVlunsj demostró que el alimento para peces es más que una cuestión técnica para productores y proveedores; también es un asunto de comunicación y confianza. Los consumidores de importantes mercados de exportación buscan alimentos seguros, saludables y sostenibles, pero necesitan explicaciones claras sobre cómo trabaja realmente la industria», concluyó Solveig Holm.
Los resultados del estudio dejan en evidencia que, en un escenario donde la sostenibilidad y la transparencia son cada vez más valoradas, explicar qué come el salmón podría convertirse en un factor decisivo para fortalecer la confianza de los consumidores y asegurar la competitividad futura de la industria.


















