La tecnología submarina utilizada habitualmente para inspeccionar redes, sistemas de fondeo y otros componentes de los centros de cultivo fue protagonista de una inédita operación de arqueología marina frente a las costas de Noruega. Un vehículo operado remotamente de AKVA group permitió examinar y recuperar objetos desde un naufragio localizado a unos 600 metros de profundidad en el estrecho de Skagerrak.
El equipo utilizado fue un Sub-Fighter 10K, desarrollado por Sperre, empresa que forma parte de AKVA group. Aunque el modelo es empleado regularmente en operaciones de inspección y mantenimiento dentro de la industria acuícola, en esta oportunidad fue adaptado para apoyar el trabajo de arqueólogos marinos en condiciones que se encuentran muy por debajo del límite operativo de los buzos.
La embarcación, conocida provisionalmente como el “Naufragio de la Porcelana”, habría naufragado alrededor de 1750 transportando un cargamento compuesto principalmente por porcelana china, además de candelabros, copas, botellas, textiles, cereales y cajas que podrían contener té, hierbas y productos medicinales. Las autoridades noruegas calificaron el hallazgo como el cargamento de estas características mejor conservado descubierto hasta ahora en el norte de Europa.

Precisión para operar a gran profundidad
Durante las investigaciones realizadas en mayo de 2026, el ROV fue equipado con un brazo robótico, un dispositivo de succión y sistemas de cámaras. Conectado al buque de investigación mediante un cable de aproximadamente un kilómetro, el vehículo fue controlado desde una sala de operaciones instalada a bordo.
Esta configuración permitió registrar imágenes detalladas del sitio, realizar trabajos de fotogrametría para construir un modelo tridimensional del naufragio y recuperar muestras y objetos seleccionados sin alterar innecesariamente la estructura de la embarcación ni el entorno que la rodea.
El Sub-Fighter 10K cuenta con cinco propulsores, interfaces para diferentes cámaras y herramientas, iluminación submarina y una profundidad operacional estándar de hasta 1.000 metros, aunque puede configurarse para trabajos de mayor alcance. AKVA group informó que más de 40 unidades de este modelo han sido entregadas para diferentes trabajos e inspecciones submarinas.
Åsmund Sundsvalen, gerente general de Sperre, destacó que la operación refleja la versatilidad alcanzada por las tecnologías submarinas, capaces de ejecutar labores seguras y precisas tanto en acuicultura como en investigación científica y protección del patrimonio cultural.

Una cápsula del tiempo bajo el mar
El naufragio fue localizado inicialmente por Espen Saastad, relojero y diseñador de Porsgrunn que también opera una pequeña empresa de inspección y levantamiento submarino con ROV. Tras encontrar la embarcación, Saastad informó a las autoridades y se incorporó a la investigación desarrollada junto con el Museo Marítimo Noruego.
Los primeros estudios indican que se trataría de una galiota mercante de dos mástiles, con una longitud aproximada de 22 metros. La estructura permanece prácticamente vertical sobre su quilla y conserva gran parte del casco, sus cuadernas, tablones, anclas, cabos y otros elementos utilizados a bordo. Hasta ahora no se han encontrado cañones, lo que refuerza la hipótesis de que se trataba de un buque dedicado al comercio.
Las condiciones oscuras y de bajo oxígeno presentes a esa profundidad favorecieron la conservación de la madera, los objetos y parte de los materiales orgánicos durante casi tres siglos. Los investigadores esperan que los análisis permitan establecer la procedencia de la nave, su destino y la ruta comercial que seguía antes de hundirse.
La ubicación exacta del sitio se mantiene en reserva por razones de protección y seguridad. Además, el naufragio quedó automáticamente protegido por la Ley de Patrimonio Cultural de Noruega, mientras el Museo Marítimo Noruego continúa documentando, conservando y analizando los objetos recuperados.
Más allá de su relevancia arqueológica, la operación evidencia cómo los sistemas ROV incorporados por la acuicultura moderna pueden ampliar su campo de aplicación hacia investigaciones científicas, levantamientos de alta precisión y operaciones submarinas complejas en ambientes donde la intervención humana directa resulta imposible.



















