Evidencias para anticipar la tenacibaculosis: inédito estudio chileno identifica factores epidemiológicos de campo que más elevan el riesgo en la salmonicultura
Tres de los investigadores que integran el equipo interdisciplinario responsable del primer estudio epidemiológico de la tenacibaculosis en Chile destacaron en InfoSALMON la relevancia de esta investigación, su impacto para la salmonicultura nacional y las principales acciones que podrían implementarse para reducir los efectos de esta enfermedad y mejorar la planificación sanitaria de la industria.
La tenacibaculosis se ha consolidado durante los últimos años como una de las principales causas de mortalidad en la salmonicultura chilena. Sin embargo, hasta ahora la industria carecía de un análisis epidemiológico nacional que permitiera comprender con precisión cómo, cuándo y dónde se desarrolla esta enfermedad.
Ese vacío acaba de ser abordado por un equipo de investigadores chilenos que publicó en Journal of Fish Diseases el primer estudio epidemiológico a escala nacional sobre tenacibaculosis en la salmonicultura chilena, analizando información oficial de 1.192 ciclos productivos marinos entre 2018 y 2021.
El trabajo, titulado “Risk Factors Associated With Tenacibaculosis-Related Mortality in Farmed Salmon in Chile From 2018 to 2021”, fue liderado por el médico veterinario Álvaro Gaete-Carrasco, junto a el Dr. Fernando Mardones, Dr. Ruben Avendaño-Herrera, Dra. Carla Rosenfeld y MV. Marcela Lara Fica, y entrega evidencia científica que podría transformar la forma en que la industria enfrenta una enfermedad que hoy figura en la segunda causa de mortalidad de los salmones cultivados en Chile.
Evidencia que confirma años de observaciones en terreno
Los resultados muestran que 65,2% de los ciclos productivos evaluados registraron mortalidad asociada a tenacibaculosis, confirmando que se trata de una enfermedad ampliamente distribuida en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes.
El estudio identificó además un marcado patrón estacional, con una mayor incidencia durante los meses de bajas temperaturas del agua, y evidenció que el salmón Atlántico y la trucha arcoíris desarrollan la enfermedad considerablemente antes que el salmón Coho.
Uno de los hallazgos más relevantes corresponde a los factores de riesgo. El análisis multivariable reveló que la infestación por Caligus rogercresseyi incrementa 3,23 veces la probabilidad de presentar tenacibaculosis, mientras que el cultivo de salmón Atlántico en la Región de Aysén aumenta el riesgo en 5,41 veces, convirtiéndose en las asociaciones epidemiológicas más robustas identificadas por la investigación.
«Marca un antes y un después»
Para el Dr. Fernando Mardones, médico veterinario, Magíster en Medicina Veterinaria Preventiva por la Universidad de California, PhD en Epidemiología y Senior Lecturer en One Health y Acuicultura de la Universidad de Edimburgo, el trabajo representa un cambio de paradigma para la salmonicultura chilena.
«Este es el primer estudio epidemiológico a escala nacional sobre tenacibaculosis en la salmonicultura chilena, y marca un antes y un después en la comprensión, prevención y gestión de esta enfermedad. Años atrás, un grupo de expertos, entre ellos médicos veterinarios de MEVEA (Asociación de Médicos Veterinarios de la Industria del Salmón), ya había identificado, a partir de la experiencia clínica y de terreno, factores de riesgo como la interacción entre especie y región geográfica, la caligidosis, las bajas temperaturas del agua y las lesiones mecánicas en la piel de los peces».
El investigador explica que el gran aporte del estudio radica en transformar esas observaciones clínicas en evidencia científica respaldada por datos nacionales.
«El principal aporte de esta investigación es que entrega evidencia epidemiológica sólida para respaldar esas observaciones. Basado en datos oficiales de SERNAPESCA correspondientes a más de 1.190 ciclos productivos entre 2018 y 2021, el estudio confirma que la infestación por Caligus rogercresseyi y el cultivo de salmón del Atlántico en la región de Aysén son los factores con mayor asociación al riesgo de tenacibaculosis. Este avance permite dejar atrás las hipótesis sustentadas únicamente en la experiencia de terreno y avanzar hacia decisiones sanitarias basadas en evidencia, fortaleciendo la vigilancia epidemiológica, focalizando las medidas preventivas según la región y la época del año, y anticipando los períodos de mayor riesgo durante cada ciclo productivo.»
La caligidosis aparece como un factor decisivo
El primer autor del estudio, Álvaro Gaete-Carrasco, investigador de la Universidad Santo Tomás, sostiene que uno de los principales aportes de la investigación es demostrar cuantitativamente la estrecha relación existente entre la caligidosis y la aparición posterior de la enfermedad bacteriana.
«Uno de los principales hallazgos de la investigación es la estrecha relación entre la caligidosis, la ubicación geográfica de los centros de cultivo, la especie cultivada y el riesgo de desarrollar tenacibaculosis. Los resultados muestran que una estrategia sanitaria insuficiente, que no priorice la prevención y el control oportuno de la caligidosis en centros ubicados en zonas de difícil acceso, ya sea por distancia o por sus condiciones geográficas, aumenta significativamente el riesgo de aparición de tenacibaculosis. Este escenario es especialmente crítico en el cultivo de salmón del Atlántico, especie que presenta una alta susceptibilidad tanto a la infestación por Caligus rogercresseyi como al desarrollo posterior de esta enfermedad bacteriana.»
A juicio del investigador, los resultados muestran que ambas enfermedades no pueden seguir abordándose de manera independiente.
«Estos hallazgos refuerzan la necesidad de abordar ambas enfermedades de manera integrada. En este contexto, fortalecer la vigilancia sanitaria y la detección temprana de la caligidosis en las zonas de mayor riesgo permitirá implementar tratamientos más oportunos y eficaces, reducir la carga parasitaria, proteger la integridad de la piel de los peces y disminuir la probabilidad de infecciones secundarias como la tenacibaculosis.»
Un cambio de enfoque para la industria
Para el Dr. Ruben Avendaño-Herrera, académico de la Universidad Andrés Bello e investigador de los centros INCAR2 y CIMARQ, la investigación también deja un mensaje estratégico para el futuro sanitario del sector.
Según explica, si bien existen factores ambientales imposibles de modificar, como la temperatura del agua, la industria sí puede intervenir sobre aquellos elementos que favorecen la aparición temprana de la enfermedad.
«Si bien factores como la temperatura del agua determinan la estacionalidad de la enfermedad, estos no pueden ser modificados. Además, existe una mayor susceptibilidad del salmón del Atlántico a la tenacibaculosis en comparación con la trucha arcoíris y el salmón Coho. Por ello, los esfuerzos deben concentrarse en fortalecer las medidas preventivas que eviten la infestación de caligus y favorezcan la aparición de la tenacibaculosis, especialmente en las regiones de Aysén y Magallanes, donde las condiciones ambientales favorecen la multiplicación de la bacteria y los brotes tienden a presentarse más tempranamente después de la siembra de los peces en las jaulas de mar.»
En esa línea, el investigador plantea que la vacunación preventiva contra la tenacibaculosis (autovacunas por ahora) podría transformarse en una herramienta importante para disminuir la aparición temprana de la enfermedad, aunque advierte que el principal cambio debe ser conceptual.
A su juicio, Tenacibaculum spp. debe dejar de considerarse un patógeno oportunista y comenzar a ser tratado como una de las principales amenazas sanitarias para la salmonicultura chilena, dada su posición como la segunda causa de mortalidad de salmónidos en el país. En ese contexto, plantea la necesidad de abrir el debate y reconocer que la piscirickettsiosis no es el único desafío sanitario, sino que los brotes infecciosos responden a un proceso biológico multifactorial, en el que con frecuencia coexisten o se producen coinfecciones con otros patógenos bacterianos y parasitarios.
Transporte, bienestar y genética: desafíos para el futuro
El estudio también pone sobre la mesa otros factores que podrían influir en la aparición de la enfermedad.
Entre ellos destaca el traslado de peces hacia las regiones australes, proceso que aumenta la probabilidad de lesiones mecánicas en la piel, facilitando el ingreso de la bacteria.
Frente a ello, el Dr. Avendaño-Herrera propone fortalecer la salud de los peces mediante dietas que favorezcan la integridad de las mucosas y potencien la respuesta inmune frente a las especies de Tenacibaculum.
Asimismo, plantea avanzar hacia soluciones estructurales para disminuir los riesgos asociados al transporte, como evaluar la posibilidad de abastecer la Región de Magallanes con peces provenientes de pisciculturas ubicadas en la propia región, además de incorporar en los programas de mejoramiento genético familias de salmones con mayor resistencia o tolerancia a la enfermedad.
Hacia una vigilancia epidemiológica en tiempo real
Los investigadores coinciden en que este trabajo constituye un punto de partida para construir una vigilancia epidemiológica mucho más robusta para la salmonicultura nacional.
Aunque el estudio analiza información correspondiente al período 2018-2021, el equipo manifiesta su disposición para actualizar permanentemente estos análisis con los datos más recientes, permitiendo fortalecer la toma de decisiones sanitarias.
Como concluye el Dr. Ruben Avendaño-Herrera: «Contar con esta evidencia permitirá orientar de manera más oportuna, e incluso, en el futuro, en tiempo real, la toma de decisiones y diseñar medidas sanitarias específicas para cada región, centro de cultivo y contexto epidemiológico.»
Más allá de confirmar el impacto de la tenacibaculosis, el estudio entrega por primera vez una base epidemiológica sólida para que la industria pueda anticipar períodos de mayor riesgo, focalizar medidas preventivas y avanzar hacia un manejo sanitario basado en evidencia científica, un paso clave para enfrentar una enfermedad que hoy representa uno de los mayores desafíos para la salmonicultura chilena.
Revisa el estudio aquí: Risk Factors Associated With Tenacibaculosis-Related Mortality in Farmed Salmon in Chile From 2018 to 2021
Escucha el Podcast explicativo del inédito estudio aquí
La tenacibaculosis se ha consolidado durante los últimos años como una de las principales causas de mortalidad en la salmonicultura chilena. Sin embargo, hasta ahora la industria carecía de un análisis epidemiológico nacional que permitiera comprender con precisión cómo, cuándo y dónde se desarrolla esta enfermedad.
Ese vacío acaba de ser abordado por un equipo de investigadores chilenos que publicó en Journal of Fish Diseases el primer estudio epidemiológico a escala nacional sobre tenacibaculosis en la salmonicultura chilena, analizando información oficial de 1.192 ciclos productivos marinos entre 2018 y 2021.
El trabajo, titulado “Risk Factors Associated With Tenacibaculosis-Related Mortality in Farmed Salmon in Chile From 2018 to 2021”, fue liderado por el médico veterinario Álvaro Gaete-Carrasco, junto a el Dr. Fernando Mardones, Dr. Ruben Avendaño-Herrera, Dra. Carla Rosenfeld y MV. Marcela Lara Fica, y entrega evidencia científica que podría transformar la forma en que la industria enfrenta una enfermedad que hoy figura en la segunda causa de mortalidad de los salmones cultivados en Chile.
Evidencia que confirma años de observaciones en terreno
Los resultados muestran que 65,2% de los ciclos productivos evaluados registraron mortalidad asociada a tenacibaculosis, confirmando que se trata de una enfermedad ampliamente distribuida en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes.
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El estudio identificó además un marcado patrón estacional, con una mayor incidencia durante los meses de bajas temperaturas del agua, y evidenció que el salmón Atlántico y la trucha arcoíris desarrollan la enfermedad considerablemente antes que el salmón Coho.
Uno de los hallazgos más relevantes corresponde a los factores de riesgo. El análisis multivariable reveló que la infestación por Caligus rogercresseyi incrementa 3,23 veces la probabilidad de presentar tenacibaculosis, mientras que el cultivo de salmón Atlántico en la Región de Aysén aumenta el riesgo en 5,41 veces, convirtiéndose en las asociaciones epidemiológicas más robustas identificadas por la investigación.
«Marca un antes y un después»
Para el Dr. Fernando Mardones, médico veterinario, Magíster en Medicina Veterinaria Preventiva por la Universidad de California, PhD en Epidemiología y Senior Lecturer en One Health y Acuicultura de la Universidad de Edimburgo, el trabajo representa un cambio de paradigma para la salmonicultura chilena.
«Este es el primer estudio epidemiológico a escala nacional sobre tenacibaculosis en la salmonicultura chilena, y marca un antes y un después en la comprensión, prevención y gestión de esta enfermedad. Años atrás, un grupo de expertos, entre ellos médicos veterinarios de MEVEA (Asociación de Médicos Veterinarios de la Industria del Salmón), ya había identificado, a partir de la experiencia clínica y de terreno, factores de riesgo como la interacción entre especie y región geográfica, la caligidosis, las bajas temperaturas del agua y las lesiones mecánicas en la piel de los peces».
El investigador explica que el gran aporte del estudio radica en transformar esas observaciones clínicas en evidencia científica respaldada por datos nacionales.
«El principal aporte de esta investigación es que entrega evidencia epidemiológica sólida para respaldar esas observaciones. Basado en datos oficiales de SERNAPESCA correspondientes a más de 1.190 ciclos productivos entre 2018 y 2021, el estudio confirma que la infestación por Caligus rogercresseyi y el cultivo de salmón del Atlántico en la región de Aysén son los factores con mayor asociación al riesgo de tenacibaculosis. Este avance permite dejar atrás las hipótesis sustentadas únicamente en la experiencia de terreno y avanzar hacia decisiones sanitarias basadas en evidencia, fortaleciendo la vigilancia epidemiológica, focalizando las medidas preventivas según la región y la época del año, y anticipando los períodos de mayor riesgo durante cada ciclo productivo.»
La caligidosis aparece como un factor decisivo
El primer autor del estudio, Álvaro Gaete-Carrasco, investigador de la Universidad Santo Tomás, sostiene que uno de los principales aportes de la investigación es demostrar cuantitativamente la estrecha relación existente entre la caligidosis y la aparición posterior de la enfermedad bacteriana.
«Uno de los principales hallazgos de la investigación es la estrecha relación entre la caligidosis, la ubicación geográfica de los centros de cultivo, la especie cultivada y el riesgo de desarrollar tenacibaculosis. Los resultados muestran que una estrategia sanitaria insuficiente, que no priorice la prevención y el control oportuno de la caligidosis en centros ubicados en zonas de difícil acceso, ya sea por distancia o por sus condiciones geográficas, aumenta significativamente el riesgo de aparición de tenacibaculosis. Este escenario es especialmente crítico en el cultivo de salmón del Atlántico, especie que presenta una alta susceptibilidad tanto a la infestación por Caligus rogercresseyi como al desarrollo posterior de esta enfermedad bacteriana.»
A juicio del investigador, los resultados muestran que ambas enfermedades no pueden seguir abordándose de manera independiente.
«Estos hallazgos refuerzan la necesidad de abordar ambas enfermedades de manera integrada. En este contexto, fortalecer la vigilancia sanitaria y la detección temprana de la caligidosis en las zonas de mayor riesgo permitirá implementar tratamientos más oportunos y eficaces, reducir la carga parasitaria, proteger la integridad de la piel de los peces y disminuir la probabilidad de infecciones secundarias como la tenacibaculosis.»
Un cambio de enfoque para la industria
Para el Dr. Ruben Avendaño-Herrera, académico de la Universidad Andrés Bello e investigador de los centros INCAR2 y CIMARQ, la investigación también deja un mensaje estratégico para el futuro sanitario del sector.
Según explica, si bien existen factores ambientales imposibles de modificar, como la temperatura del agua, la industria sí puede intervenir sobre aquellos elementos que favorecen la aparición temprana de la enfermedad.
«Si bien factores como la temperatura del agua determinan la estacionalidad de la enfermedad, estos no pueden ser modificados. Además, existe una mayor susceptibilidad del salmón del Atlántico a la tenacibaculosis en comparación con la trucha arcoíris y el salmón Coho. Por ello, los esfuerzos deben concentrarse en fortalecer las medidas preventivas que eviten la infestación de caligus y favorezcan la aparición de la tenacibaculosis, especialmente en las regiones de Aysén y Magallanes, donde las condiciones ambientales favorecen la multiplicación de la bacteria y los brotes tienden a presentarse más tempranamente después de la siembra de los peces en las jaulas de mar.»
En esa línea, el investigador plantea que la vacunación preventiva contra la tenacibaculosis (autovacunas por ahora) podría transformarse en una herramienta importante para disminuir la aparición temprana de la enfermedad, aunque advierte que el principal cambio debe ser conceptual.
A su juicio, Tenacibaculum spp. debe dejar de considerarse un patógeno oportunista y comenzar a ser tratado como una de las principales amenazas sanitarias para la salmonicultura chilena, dada su posición como la segunda causa de mortalidad de salmónidos en el país. En ese contexto, plantea la necesidad de abrir el debate y reconocer que la piscirickettsiosis no es el único desafío sanitario, sino que los brotes infecciosos responden a un proceso biológico multifactorial, en el que con frecuencia coexisten o se producen coinfecciones con otros patógenos bacterianos y parasitarios.
Transporte, bienestar y genética: desafíos para el futuro
El estudio también pone sobre la mesa otros factores que podrían influir en la aparición de la enfermedad.
Entre ellos destaca el traslado de peces hacia las regiones australes, proceso que aumenta la probabilidad de lesiones mecánicas en la piel, facilitando el ingreso de la bacteria.
Frente a ello, el Dr. Avendaño-Herrera propone fortalecer la salud de los peces mediante dietas que favorezcan la integridad de las mucosas y potencien la respuesta inmune frente a las especies de Tenacibaculum.
Asimismo, plantea avanzar hacia soluciones estructurales para disminuir los riesgos asociados al transporte, como evaluar la posibilidad de abastecer la Región de Magallanes con peces provenientes de pisciculturas ubicadas en la propia región, además de incorporar en los programas de mejoramiento genético familias de salmones con mayor resistencia o tolerancia a la enfermedad.
Hacia una vigilancia epidemiológica en tiempo real
Los investigadores coinciden en que este trabajo constituye un punto de partida para construir una vigilancia epidemiológica mucho más robusta para la salmonicultura nacional.
Aunque el estudio analiza información correspondiente al período 2018-2021, el equipo manifiesta su disposición para actualizar permanentemente estos análisis con los datos más recientes, permitiendo fortalecer la toma de decisiones sanitarias.
Como concluye el Dr. Ruben Avendaño-Herrera: «Contar con esta evidencia permitirá orientar de manera más oportuna, e incluso, en el futuro, en tiempo real, la toma de decisiones y diseñar medidas sanitarias específicas para cada región, centro de cultivo y contexto epidemiológico.»
Más allá de confirmar el impacto de la tenacibaculosis, el estudio entrega por primera vez una base epidemiológica sólida para que la industria pueda anticipar períodos de mayor riesgo, focalizar medidas preventivas y avanzar hacia un manejo sanitario basado en evidencia científica, un paso clave para enfrentar una enfermedad que hoy representa uno de los mayores desafíos para la salmonicultura chilena.