De salmones a centros de datos: AquaBounty busca un nuevo destino para su fallido proyecto RAS
La compañía amplió la revisión estratégica de su propiedad en Pioneer, Ohio, incorporando alternativas vinculadas a generación eléctrica, infraestructura digital y aplicaciones industriales intensivas en energía. El terreno había sido destinado originalmente a una piscicultura de salmón Atlántico con capacidad para producir 10.000 toneladas anuales.
El proyecto que alguna vez fue presentado como una de las principales apuestas de AquaBounty para producir salmones en sistemas de recirculación de agua en Estados Unidos podría terminar convertido en un centro de datos o en una instalación vinculada al desarrollo energético.
La compañía estadounidense anunció que ampliará el proceso de revisión estratégica de su propiedad ubicada en Pioneer, Ohio, para considerar oportunidades relacionadas con infraestructura eléctrica, generación de energía, centros de datos y otras actividades industriales con una alta demanda energética.
Hasta ahora, AquaBounty había mantenido conversaciones con empresas relacionadas con la acuicultura para intentar vender o dar un nuevo uso al terreno. Sin embargo, las condiciones actuales del mercado llevaron a la compañía a extender la búsqueda hacia desarrolladores energéticos, empresas de servicios básicos, productores independientes de electricidad e inversionistas en infraestructura.
El principal atractivo del sitio se encuentra precisamente en los recursos originalmente requeridos para operar una piscicultura RAS de gran escala. La propiedad cuenta con acceso a una subestación eléctrica existente, con aproximadamente 50 megavatios de capacidad disponible, electricidad a precios competitivos y un permiso para extraer 5,25 millones de galones de agua subterránea por día —cerca de 19,9 millones de litros— desde un acuífero de alta capacidad.
Estas características, según AquaBounty, podrían convertir el terreno en una ubicación atractiva para proyectos de generación eléctrica, infraestructura para centros de datos, aplicaciones industriales intensivas en energía y otras iniciativas de desarrollo.
David Frank, CEO interino de AquaBounty, explicó que “la demanda por infraestructura eléctrica confiable se ha acelerado drásticamente”, impulsada especialmente por el crecimiento de la inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento.
El ejecutivo sostuvo que, al evaluar el mejor uso posible para los activos de Pioneer, la compañía consideró prudente mirar más allá de las alternativas acuícolas tradicionales y acercarse a organizaciones interesadas en terrenos con infraestructura eléctrica robusta y abundantes recursos hídricos.
David Frank, CEO interino de AquaBounty. Foto: AquaBounty
Venta, arriendo o desarrollo conjunto
La revisión considera diferentes estructuras para materializar una eventual operación, entre ellas la venta completa de la propiedad, acuerdos de desarrollo conjunto, contratos de arriendo de largo plazo u otras fórmulas destinadas a obtener valor de la infraestructura disponible.
AquaBounty tampoco descartó participar directamente en proyectos energéticos o de infraestructura, siempre que estas alternativas puedan generar valor para sus accionistas. No obstante, la empresa advirtió que el proceso no garantiza que se concrete una transacción ni que exista un plazo determinado para alcanzar un acuerdo.
Un proyecto RAS que quedó inconcluso
La propiedad había sido adquirida para levantar una piscicultura destinada a producir 10.000 toneladas anuales de salmón Atlántico genéticamente modificado. La construcción comenzó durante el primer trimestre de 2022, pero fue paralizada en junio de 2023, luego de que los costos aumentaran considerablemente debido a la inflación y otras dificultades financieras.
AquaBounty alcanzó a invertir aproximadamente US$145 millones en el proyecto y cerca del 30% de la instalación se encontraba terminada cuando las obras fueron detenidas. La estimación del costo total había escalado hasta un rango de entre US$485 millones y US$495 millones, muy por encima de las proyecciones iniciales y de la capacidad de financiamiento de la compañía.
Según el último reporte anual de AquaBounty, completar la instalación bajo su diseño original y reemplazar los equipos vendidos requeriría alrededor de US$400 millones adicionales. Debido a esa magnitud, la empresa comenzó a explorar alternativas, incluida la eventual venta del proyecto.
La decisión se produce en medio de un profundo proceso de reorganización. AquaBounty vendió su centro de producción de Indiana en julio de 2024 y, en marzo de 2025, concretó la venta de sus instalaciones canadienses, junto con la propiedad intelectual, marcas y patentes asociadas a su salmón Atlántico genéticamente modificado. Actualmente, la empresa ya no opera centros de producción de salmones y el proyecto de Ohio constituye su principal activo remanente.
El nuevo anuncio representa así un giro significativo para una propiedad concebida originalmente como símbolo del crecimiento de la salmonicultura terrestre: la disponibilidad de agua y energía que debía sostener la producción de salmones podría terminar siendo utilizada para abastecer centros de datos, sistemas de inteligencia artificial u otras industrias digitales.
El proyecto que alguna vez fue presentado como una de las principales apuestas de AquaBounty para producir salmones en sistemas de recirculación de agua en Estados Unidos podría terminar convertido en un centro de datos o en una instalación vinculada al desarrollo energético.
La compañía estadounidense anunció que ampliará el proceso de revisión estratégica de su propiedad ubicada en Pioneer, Ohio, para considerar oportunidades relacionadas con infraestructura eléctrica, generación de energía, centros de datos y otras actividades industriales con una alta demanda energética.
Hasta ahora, AquaBounty había mantenido conversaciones con empresas relacionadas con la acuicultura para intentar vender o dar un nuevo uso al terreno. Sin embargo, las condiciones actuales del mercado llevaron a la compañía a extender la búsqueda hacia desarrolladores energéticos, empresas de servicios básicos, productores independientes de electricidad e inversionistas en infraestructura.
El principal atractivo del sitio se encuentra precisamente en los recursos originalmente requeridos para operar una piscicultura RAS de gran escala. La propiedad cuenta con acceso a una subestación eléctrica existente, con aproximadamente 50 megavatios de capacidad disponible, electricidad a precios competitivos y un permiso para extraer 5,25 millones de galones de agua subterránea por día —cerca de 19,9 millones de litros— desde un acuífero de alta capacidad.
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Estas características, según AquaBounty, podrían convertir el terreno en una ubicación atractiva para proyectos de generación eléctrica, infraestructura para centros de datos, aplicaciones industriales intensivas en energía y otras iniciativas de desarrollo.
David Frank, CEO interino de AquaBounty, explicó que “la demanda por infraestructura eléctrica confiable se ha acelerado drásticamente”, impulsada especialmente por el crecimiento de la inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento.
El ejecutivo sostuvo que, al evaluar el mejor uso posible para los activos de Pioneer, la compañía consideró prudente mirar más allá de las alternativas acuícolas tradicionales y acercarse a organizaciones interesadas en terrenos con infraestructura eléctrica robusta y abundantes recursos hídricos.
David Frank, CEO interino de AquaBounty. Foto: AquaBounty
Venta, arriendo o desarrollo conjunto
La revisión considera diferentes estructuras para materializar una eventual operación, entre ellas la venta completa de la propiedad, acuerdos de desarrollo conjunto, contratos de arriendo de largo plazo u otras fórmulas destinadas a obtener valor de la infraestructura disponible.
AquaBounty tampoco descartó participar directamente en proyectos energéticos o de infraestructura, siempre que estas alternativas puedan generar valor para sus accionistas. No obstante, la empresa advirtió que el proceso no garantiza que se concrete una transacción ni que exista un plazo determinado para alcanzar un acuerdo.
Un proyecto RAS que quedó inconcluso
La propiedad había sido adquirida para levantar una piscicultura destinada a producir 10.000 toneladas anuales de salmón Atlántico genéticamente modificado. La construcción comenzó durante el primer trimestre de 2022, pero fue paralizada en junio de 2023, luego de que los costos aumentaran considerablemente debido a la inflación y otras dificultades financieras.
AquaBounty alcanzó a invertir aproximadamente US$145 millones en el proyecto y cerca del 30% de la instalación se encontraba terminada cuando las obras fueron detenidas. La estimación del costo total había escalado hasta un rango de entre US$485 millones y US$495 millones, muy por encima de las proyecciones iniciales y de la capacidad de financiamiento de la compañía.
Según el último reporte anual de AquaBounty, completar la instalación bajo su diseño original y reemplazar los equipos vendidos requeriría alrededor de US$400 millones adicionales. Debido a esa magnitud, la empresa comenzó a explorar alternativas, incluida la eventual venta del proyecto.
La decisión se produce en medio de un profundo proceso de reorganización. AquaBounty vendió su centro de producción de Indiana en julio de 2024 y, en marzo de 2025, concretó la venta de sus instalaciones canadienses, junto con la propiedad intelectual, marcas y patentes asociadas a su salmón Atlántico genéticamente modificado. Actualmente, la empresa ya no opera centros de producción de salmones y el proyecto de Ohio constituye su principal activo remanente.
El nuevo anuncio representa así un giro significativo para una propiedad concebida originalmente como símbolo del crecimiento de la salmonicultura terrestre: la disponibilidad de agua y energía que debía sostener la producción de salmones podría terminar siendo utilizada para abastecer centros de datos, sistemas de inteligencia artificial u otras industrias digitales.