Startup israelí avanza con cultivo de salmón en tierra y proyecta plantas de miles de toneladas
Inland Ocean opera un piloto con cerca de 8.000 salmones Atlánticos y desarrolla un tratamiento biológico para combatir la geosmina en sistemas RAS. La empresa proyecta dos instalaciones comerciales en Israel, aunque todavía debe validar a gran escala el desempeño económico y sensorial de su propuesta.
La startup israelí Inland Ocean está avanzando en el cultivo de salmón en tierra mediante un sistema cerrado que recircula el agua y busca reducir uno de los problemas asociados a esta tecnología: la aparición de sabores terrosos en los peces. Actualmente, la empresa mantiene cerca de 8.000 salmones Atlánticos en una instalación piloto ubicada en el kibutz Ma’agan Michael, en Israel.
Según informó Haaretz, la compañía fue fundada en 2021 por el biólogo marino Snir Azaria, el profesor Jaap van Rijn y el empresario Nimrod Gliksman. Su objetivo es producir peces cerca de los centros de consumo, disminuyendo la dependencia de las condiciones geográficas necesarias para la salmonicultura marina y de las importaciones de larga distancia.
De ovas provenientes de Islandia a salmones de cinco kilos
El proyecto comenzó su etapa productiva con el traslado de 5.000 ovas fertilizadas desde Islandia hacia Israel. El viaje se realizó en un contenedor con hielo seco y sensores que permitieron monitorear la temperatura durante las 16 horas de transporte.
Una vez en Ma’agan Michael, las ovas permanecieron durante 45 días en incubadores con agua a seis grados Celsius. Posteriormente llegaron nuevos lotes y, tras las primeras etapas de cultivo, la empresa obtuvo alrededor de 10.000 alevines.
Los peces fueron trasladados progresivamente a estanques de mayor tamaño. Cuando alcanzaron aproximadamente 30 gramos, comenzaron el proceso de adaptación fisiológica que les permite pasar desde agua dulce a condiciones salobres. Además, la iluminación de las instalaciones reproduce los cambios en la duración del día y las estaciones del Atlántico Norte para controlar su desarrollo.
Después de 21 meses de cultivo, uno de los salmones alcanzó cinco kilos de peso y cerca de 60 centímetros de longitud. El ejemplar fue entregado al chef israelí Asaf Doktor para evaluar su frescura, textura, firmeza y sabor.
Las primeras pruebas mostraron resultados favorables en preparaciones cocidas. Sin embargo, el chef indicó que el producto crudo todavía necesitaba ajustes para alcanzar el perfil sensorial esperado. Desde entonces, Inland Ocean ha continuado modificando su proceso y realizando nuevas evaluaciones.
Recirculación y tratamiento biológico del agua
La instalación utiliza un sistema de recirculación acuícola que trata y devuelve el agua a los estanques. El proceso incorpora biofiltros en los que distintas comunidades bacterianas transforman el amonio producido por los peces, primero en nitrato y posteriormente en nitrógeno gaseoso.
De acuerdo con la empresa, la tecnología permite producir peces sin descargar rutinariamente el agua utilizada al medio marino. Inland Ocean también asegura que durante la operación del piloto no ha necesitado aplicar antibióticos, medicamentos ni hormonas.
La compañía estima un consumo aproximado de 40 litros de agua por cada kilogramo de pescado producido. El sistema también busca conservar parte de la energía utilizada para mantener las bajas temperaturas requeridas por el salmón.
Antes de iniciar su piloto comercial, Inland Ocean informó que sus sistemas habían producido más de 30 toneladas de distintas especies en centros de validación, entre ellas dorada, lubina, barramundi, trucha arcoíris y róbalo rayado. La empresa describe su tecnología como una plataforma modular que integra filtración, sensores, cámaras y monitoreo remoto. Estos antecedentes corresponden a información entregada por la propia compañía en su sitio institucional.
Una tecnología contra el sabor terroso en RAS
Uno de los principales focos de Inland Ocean es la eliminación de la geosmina y el 2-metilisoborneol, compuestos que pueden acumularse en el agua y en los peces cultivados en sistemas RAS. Estas sustancias generan olores y sabores terrosos o a humedad que afectan la calidad comercial del producto.
Habitualmente, los productores deben trasladar los peces a estanques con agua limpia antes de la cosecha. Durante este periodo de depuración, que puede extenderse por varios días, los salmones dejan de recibir alimento y requieren un volumen adicional de agua.
La alternativa desarrollada por los investigadores utiliza un material filtrante con microesferas hidrofóbicas que atraen estos compuestos. Posteriormente, bacterias especializadas se encargan de degradarlos dentro del sistema.
La base científica de este tratamiento fue estudiada por Azaria y otros investigadores. Un trabajo publicado en el Journal of Water Process Engineering concluyó que la combinación de adsorción y biodegradación permitió remover geosmina y 2-metilisoborneol de agua proveniente de sistemas acuícolas. El estudio también identificó comunidades de bacterias desnitrificantes vinculadas con la degradación de estos compuestos.
Dos instalaciones comerciales en carpeta
Inland Ocean proyecta construir dos nuevas plantas en Israel, cada una con capacidad para producir varios miles de toneladas de salmón al año. En una primera etapa, la empresa pretende cubrir aproximadamente el 10% del consumo de esta especie en el país.
Israel importa gran parte del salmón que consume. De acuerdo con cifras del Norwegian Seafood Council citadas por Haaretz, el consumo alcanza unos 3,7 kilos por habitante al año, uno de los niveles más elevados fuera de los países escandinavos.
La startup también evalúa expandirse hacia Estados Unidos y mantiene conversaciones con dos comunidades indígenas de la costa este interesadas en desarrollar instalaciones acuícolas en sus territorios.
El avance desde un piloto con miles de peces hacia plantas de escala industrial será la principal prueba para la propuesta. Además del control del sabor, Inland Ocean deberá demostrar que puede mantener buenos resultados en supervivencia, crecimiento, conversión alimenticia, bioseguridad, consumo energético y costos de producción. Solo entonces será posible determinar si su sistema puede competir comercialmente con el salmón producido en centros marinos.
La startup israelí Inland Ocean está avanzando en el cultivo de salmón en tierra mediante un sistema cerrado que recircula el agua y busca reducir uno de los problemas asociados a esta tecnología: la aparición de sabores terrosos en los peces. Actualmente, la empresa mantiene cerca de 8.000 salmones Atlánticos en una instalación piloto ubicada en el kibutz Ma’agan Michael, en Israel.
Según informó Haaretz, la compañía fue fundada en 2021 por el biólogo marino Snir Azaria, el profesor Jaap van Rijn y el empresario Nimrod Gliksman. Su objetivo es producir peces cerca de los centros de consumo, disminuyendo la dependencia de las condiciones geográficas necesarias para la salmonicultura marina y de las importaciones de larga distancia.
De ovas provenientes de Islandia a salmones de cinco kilos
El proyecto comenzó su etapa productiva con el traslado de 5.000 ovas fertilizadas desde Islandia hacia Israel. El viaje se realizó en un contenedor con hielo seco y sensores que permitieron monitorear la temperatura durante las 16 horas de transporte.
Una vez en Ma’agan Michael, las ovas permanecieron durante 45 días en incubadores con agua a seis grados Celsius. Posteriormente llegaron nuevos lotes y, tras las primeras etapas de cultivo, la empresa obtuvo alrededor de 10.000 alevines.
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Los peces fueron trasladados progresivamente a estanques de mayor tamaño. Cuando alcanzaron aproximadamente 30 gramos, comenzaron el proceso de adaptación fisiológica que les permite pasar desde agua dulce a condiciones salobres. Además, la iluminación de las instalaciones reproduce los cambios en la duración del día y las estaciones del Atlántico Norte para controlar su desarrollo.
Después de 21 meses de cultivo, uno de los salmones alcanzó cinco kilos de peso y cerca de 60 centímetros de longitud. El ejemplar fue entregado al chef israelí Asaf Doktor para evaluar su frescura, textura, firmeza y sabor.
Las primeras pruebas mostraron resultados favorables en preparaciones cocidas. Sin embargo, el chef indicó que el producto crudo todavía necesitaba ajustes para alcanzar el perfil sensorial esperado. Desde entonces, Inland Ocean ha continuado modificando su proceso y realizando nuevas evaluaciones.
Recirculación y tratamiento biológico del agua
La instalación utiliza un sistema de recirculación acuícola que trata y devuelve el agua a los estanques. El proceso incorpora biofiltros en los que distintas comunidades bacterianas transforman el amonio producido por los peces, primero en nitrato y posteriormente en nitrógeno gaseoso.
De acuerdo con la empresa, la tecnología permite producir peces sin descargar rutinariamente el agua utilizada al medio marino. Inland Ocean también asegura que durante la operación del piloto no ha necesitado aplicar antibióticos, medicamentos ni hormonas.
La compañía estima un consumo aproximado de 40 litros de agua por cada kilogramo de pescado producido. El sistema también busca conservar parte de la energía utilizada para mantener las bajas temperaturas requeridas por el salmón.
Antes de iniciar su piloto comercial, Inland Ocean informó que sus sistemas habían producido más de 30 toneladas de distintas especies en centros de validación, entre ellas dorada, lubina, barramundi, trucha arcoíris y róbalo rayado. La empresa describe su tecnología como una plataforma modular que integra filtración, sensores, cámaras y monitoreo remoto. Estos antecedentes corresponden a información entregada por la propia compañía en su sitio institucional.
Una tecnología contra el sabor terroso en RAS
Uno de los principales focos de Inland Ocean es la eliminación de la geosmina y el 2-metilisoborneol, compuestos que pueden acumularse en el agua y en los peces cultivados en sistemas RAS. Estas sustancias generan olores y sabores terrosos o a humedad que afectan la calidad comercial del producto.
Habitualmente, los productores deben trasladar los peces a estanques con agua limpia antes de la cosecha. Durante este periodo de depuración, que puede extenderse por varios días, los salmones dejan de recibir alimento y requieren un volumen adicional de agua.
La alternativa desarrollada por los investigadores utiliza un material filtrante con microesferas hidrofóbicas que atraen estos compuestos. Posteriormente, bacterias especializadas se encargan de degradarlos dentro del sistema.
La base científica de este tratamiento fue estudiada por Azaria y otros investigadores. Un trabajo publicado en el Journal of Water Process Engineeringconcluyó que la combinación de adsorción y biodegradación permitió remover geosmina y 2-metilisoborneol de agua proveniente de sistemas acuícolas. El estudio también identificó comunidades de bacterias desnitrificantes vinculadas con la degradación de estos compuestos.
Dos instalaciones comerciales en carpeta
Inland Ocean proyecta construir dos nuevas plantas en Israel, cada una con capacidad para producir varios miles de toneladas de salmón al año. En una primera etapa, la empresa pretende cubrir aproximadamente el 10% del consumo de esta especie en el país.
Israel importa gran parte del salmón que consume. De acuerdo con cifras del Norwegian Seafood Council citadas por Haaretz, el consumo alcanza unos 3,7 kilos por habitante al año, uno de los niveles más elevados fuera de los países escandinavos.
La startup también evalúa expandirse hacia Estados Unidos y mantiene conversaciones con dos comunidades indígenas de la costa este interesadas en desarrollar instalaciones acuícolas en sus territorios.
El avance desde un piloto con miles de peces hacia plantas de escala industrial será la principal prueba para la propuesta. Además del control del sabor, Inland Ocean deberá demostrar que puede mantener buenos resultados en supervivencia, crecimiento, conversión alimenticia, bioseguridad, consumo energético y costos de producción. Solo entonces será posible determinar si su sistema puede competir comercialmente con el salmón producido en centros marinos.