¿Por qué en Noruega sí y en Chile no?: secretario general de AquaChile pide al Estado una ruta de futuro para la salmonicultura
El secretario general de AquaChile, Álvaro Varela Walker, destacó las condiciones naturales de Magallanes, defendió la necesidad de crecer sin reducir los estándares sanitarios y ambientales y puso a Noruega como referencia de una política de Estado capaz de entregar una hoja de ruta de largo plazo para la industria.
La salmonicultura chilena enfrenta una pregunta que trasciende la producción y llega directamente al terreno de las políticas públicas: ¿cómo crecer en un territorio estratégico sin perder competitividad, sustentabilidad ni legitimidad social?
Desde Magallanes, una de las zonas que concentra parte importante de las expectativas futuras de la actividad, AquaChile volvió a poner el foco en esa discusión. Durante una conversación en el programa Buenos Días Región, de Polar Comunicaciones, el secretario general de la compañía, Álvaro Varela Walker, destacó el potencial productivo de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, pero también planteó una demanda concreta: que el Estado tenga un papel más conductor en la definición del futuro de la salmonicultura.
La posición de Varela combina tres elementos: las ventajas naturales de Magallanes, la necesidad de mejorar permanentemente el desempeño productivo y ambiental y la búsqueda de una regulación que entregue mayor certeza para inversiones de largo plazo.
Magallanes: condiciones que pueden marcar la próxima etapa
Para AquaChile, Magallanes reúne características que podrían convertir a la región en uno de los principales espacios de desarrollo futuro de la salmonicultura. “La región de Magallanes tiene muchas particularidades que hacen que la industria salmonera tenga un tremendo potencial y que tenga un tremendo desarrollo”, afirmó Varela.
El ejecutivo destacó las condiciones de las aguas, temperaturas, mareas, corrientes y la configuración de los fiordos como factores determinantes para el cultivo. “Tenemos además las mejores condiciones en el país para el cultivo del salmón en el mar. Eso es claro y categórico”, afirmó el secretario general de AquaChile.
Su evaluación fue incluso más ambiciosa al proyectar estas características a escala internacional. “Factores como los que tú has señalado, temperatura del agua, mareas, corriente, fiordos, etcétera, son elementos absolutamente esenciales y que lo hace tal vez una de las mejores regiones a nivel mundial para el desarrollo y el cultivo del salmón”, expresó.
Pero la ecuación, según Varela, no depende exclusivamente de la geografía. El capital humano aparece como otro de los activos estratégicos de la región. “Primero la gente, que es el primer requisito que necesitamos para operar. Tenemos gente de gran calidad, de gran condición”, manifestó.
Una industria que impacta mucho más allá de sus centros de cultivo
La dimensión territorial de la salmonicultura fue otro de los puntos centrales de la conversación. AquaChile mantiene operaciones en La Araucanía, Aysén y Magallanes, y su actividad involucra no solo a sus trabajadores directos, sino también a una extensa red de proveedores.
“Aquachile es una empresa, es el principal productor en número de salmones en Chile y el segundo a nivel mundial. Tenemos grandes compromisos y obligaciones, porque además exportamos a 63 países. En todos los continentes, lo que implica una tremenda tarea”, señaló.
El alcance de esa cadena productiva también se refleja en el empleo. “Los que trabajamos en Aquachile somos alrededor de 6.000 o 6.500 personas y a eso se agrega un número de alrededor de 4.500 que trabaja con los proveedores”, sostuvo.
En Magallanes, esa realidad adquiere especial relevancia debido al peso que la actividad tiene en determinadas comunidades y economías locales.
Varela ejemplificó esta dimensión con Puerto Natales: “Pensemos que la industria salmonera se fuera de Natales, ¿qué sería de Natales? Los cientos de empleos, los ingresos que genera, la verdad es que cambiaría radicalmente las condiciones de vida de las personas”, afirmó.
De la reproducción al mercado: una cadena integrada
La estrategia de AquaChile también se apoya en una cadena productiva que abarca distintas etapas, desde la reproducción hasta la comercialización internacional. El ejecutivo explicó que el proceso comprende reproducción, pisciculturas, centros de cultivo en el mar, plantas de procesamiento y comercialización.
En Magallanes, la compañía cuenta con una piscicultura en Natales, una planta de proceso y centros de cultivo marítimo. A ello se suma una planta de reproceso en Estados Unidos y una planta propia de fabricación de alimento para peces.
En este último punto, Varela puso énfasis en la importancia estratégica de la alimentación para el desempeño productivo y sanitario. “La calidad del alimento es determinante en las condiciones de crecimiento, en las condiciones de salud de los salmones”, explicó.
La visión apunta así a una cadena donde cada eslabón puede tener impacto sobre el resultado final: crecimiento, salud, calidad y acceso a los mercados.
La licencia social también se construye con conocimiento
El vínculo con el territorio aparece como otro componente relevante de la estrategia de AquaChile. Una de las iniciativas mencionadas fue Casa Abierta de AquaChile en Magallanes, espacio destinado a acercar la actividad salmonera a la comunidad y explicar directamente cómo funciona la producción.
Durante 2025 recibió algo más de 1.000 visitantes y durante 2026 ya había superado las 1.250 personas. “La experiencia de Casa Abierta ha superado con creces todo lo que nosotros nos imaginamos al momento de su creación, que es precisamente a comienzos del año 2025. Quien en ese entonces, el 2025, la visitaron un poco más de 1.000 personas. Hoy día, a esta altura del año, llevamos algo más de 1.250 personas”, señaló.
Para Varela, acercar la industria a las personas resulta fundamental antes de construir una opinión sobre ella. “Para poder evaluar la actividad de la industria salmonera es muy importante conocerla. Somos una industria que no estamos en la gran capital, no estamos en Santiago, estamos alejados, estamos en el sur y en el extremo sur, por lo tanto, no tenemos necesariamente la repercusión nacional”, sostuvo.
Escolares, juntas de vecinos, instituciones como Carabineros y la Armada, además de turistas que llegan a Magallanes a través de cruceros, han participado de esta experiencia.
Educación: el otro desafío estratégico
La construcción de capital humano también forma parte de la apuesta territorial. AquaChile ha desarrollado iniciativas con establecimientos educacionales y mantiene un convenio con la Universidad de Magallanes que permite a estudiantes realizar prácticas en distintas instalaciones de la empresa.
“Eso permite hacer la práctica en distintas dependencias de Aquachile, ya sea en la planta de proceso, en la piscicultura o en los centros de cultivo. Y esas experiencias hemos visto son realmente únicas”, señaló.
La lógica detrás de estas iniciativas es ampliar el conocimiento sobre la industria y mostrar a las nuevas generaciones las oportunidades laborales y profesionales que existen en el territorio.
Crecer, pero hacerlo mejor
Uno de los mensajes más relevantes para la industria surgió al abordar las perspectivas de crecimiento.
Varela sostuvo que AquaChile ha logrado avanzar pese a las dificultades regulatorias y otros factores externos, poniendo el foco en mejoras internas relacionadas con mortalidad, sanidad y desempeño ambiental.
“A pesar de esas dificultades, en Aquachile hemos logrado crecimiento. ¿Y cómo hemos logrado crecimiento? Haciéndolo mejor, y eso se nota, y eso se nota, por ejemplo, en los niveles de mortalidades”, afirmó.
La frase sintetiza una posición relevante para el debate sectorial: el crecimiento, según la compañía, no necesariamente debe plantearse como una disyuntiva frente a la sustentabilidad, sino como consecuencia de una mejora en la forma de producir.
“No pedimos desregular”
En medio del debate sobre regulación y “permisología”, Varela fue explícito en señalar que la posición de AquaChile no busca eliminar las exigencias existentes.
“No pedimos desregular. Somos una industria extraordinariamente regulada, está bien, pero lo que pedimos esencialmente al sector público y a quienes diseñan las políticas públicas es que conozcan nuestra actividad para tener claridad respecto de la proyección futura, establecer algunas e ir modificando algunas regulaciones actuales sin bajar los estándares sanitarios ni ambientales”, sostuvo.
La discusión, por tanto, se desplaza desde la cantidad de regulación hacia su previsibilidad, adaptación y capacidad de acompañar una industria que requiere decisiones de inversión de largo plazo.
El espejo noruego
La referencia internacional que emergió con mayor fuerza durante la entrevista fue Noruega. Para AquaChile, la experiencia noruega muestra un camino posible para abordar el futuro de la salmonicultura mediante una coordinación más estrecha entre Estado, industria y actores vinculados al sector.
“En Noruega el Estado asumió un papel extraordinariamente relevante. Reunió a todos los que de alguna forma u otra se vinculan con la industria salmonera y fijó como Estado una ruta de crecimiento de la industria salmonera. Eso no lo tenemos acá”, afirmó.
La comparación no apunta únicamente a incrementar producción. El planteamiento central es contar con una visión compartida capaz de orientar decisiones regulatorias, inversiones y desarrollo territorial. “Y si pudiésemos llegar a algo así en Chile sería súper potente, considerando lo que significa la industria”, señaló.
Una petición que mira más allá del próximo ciclo
La conclusión de Varela fue directa y plantea uno de los principales debates que enfrenta la salmonicultura chilena: cómo construir una visión de futuro que trascienda las contingencias regulatorias y políticas.
“Queremos seguir. Queremos profundizar nuestra presencia, pero lo que nos falta es algo parecido a lo que hay en Noruega, que el Estado asuma un rol conductor de futuro en esta industria”, concluyó.
La declaración instala así una pregunta de fondo para Chile: si Magallanes posee, según la visión de AquaChile, algunas de las mejores condiciones del mundo para cultivar salmón, el desafío ya no sería únicamente determinar cuánto puede crecer la industria, sino bajo qué reglas, con qué planificación territorial y con qué horizonte de largo plazo.
Para una actividad que conecta territorios australes con mercados en 63 países, la discusión sobre el futuro de la salmonicultura parece estar desplazándose desde la capacidad productiva hacia algo más estructural: la capacidad de Chile para construir una estrategia de Estado para una industria que pretende seguir creciendo sin reducir sus estándares sanitarios y ambientales.
La salmonicultura chilena enfrenta una pregunta que trasciende la producción y llega directamente al terreno de las políticas públicas: ¿cómo crecer en un territorio estratégico sin perder competitividad, sustentabilidad ni legitimidad social?
Desde Magallanes, una de las zonas que concentra parte importante de las expectativas futuras de la actividad, AquaChile volvió a poner el foco en esa discusión. Durante una conversación en el programa Buenos Días Región, de Polar Comunicaciones, el secretario general de la compañía, Álvaro Varela Walker, destacó el potencial productivo de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, pero también planteó una demanda concreta: que el Estado tenga un papel más conductor en la definición del futuro de la salmonicultura.
La posición de Varela combina tres elementos: las ventajas naturales de Magallanes, la necesidad de mejorar permanentemente el desempeño productivo y ambiental y la búsqueda de una regulación que entregue mayor certeza para inversiones de largo plazo.
Magallanes: condiciones que pueden marcar la próxima etapa
Para AquaChile, Magallanes reúne características que podrían convertir a la región en uno de los principales espacios de desarrollo futuro de la salmonicultura. “La región de Magallanes tiene muchas particularidades que hacen que la industria salmonera tenga un tremendo potencial y que tenga un tremendo desarrollo”, afirmó Varela.
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El ejecutivo destacó las condiciones de las aguas, temperaturas, mareas, corrientes y la configuración de los fiordos como factores determinantes para el cultivo. “Tenemos además las mejores condiciones en el país para el cultivo del salmón en el mar. Eso es claro y categórico”, afirmó el secretario general de AquaChile.
Su evaluación fue incluso más ambiciosa al proyectar estas características a escala internacional. “Factores como los que tú has señalado, temperatura del agua, mareas, corriente, fiordos, etcétera, son elementos absolutamente esenciales y que lo hace tal vez una de las mejores regiones a nivel mundial para el desarrollo y el cultivo del salmón”, expresó.
Pero la ecuación, según Varela, no depende exclusivamente de la geografía. El capital humano aparece como otro de los activos estratégicos de la región. “Primero la gente, que es el primer requisito que necesitamos para operar. Tenemos gente de gran calidad, de gran condición”, manifestó.
Una industria que impacta mucho más allá de sus centros de cultivo
La dimensión territorial de la salmonicultura fue otro de los puntos centrales de la conversación. AquaChile mantiene operaciones en La Araucanía, Aysén y Magallanes, y su actividad involucra no solo a sus trabajadores directos, sino también a una extensa red de proveedores.
“Aquachile es una empresa, es el principal productor en número de salmones en Chile y el segundo a nivel mundial. Tenemos grandes compromisos y obligaciones, porque además exportamos a 63 países. En todos los continentes, lo que implica una tremenda tarea”, señaló.
El alcance de esa cadena productiva también se refleja en el empleo. “Los que trabajamos en Aquachile somos alrededor de 6.000 o 6.500 personas y a eso se agrega un número de alrededor de 4.500 que trabaja con los proveedores”, sostuvo.
En Magallanes, esa realidad adquiere especial relevancia debido al peso que la actividad tiene en determinadas comunidades y economías locales.
Varela ejemplificó esta dimensión con Puerto Natales: “Pensemos que la industria salmonera se fuera de Natales, ¿qué sería de Natales? Los cientos de empleos, los ingresos que genera, la verdad es que cambiaría radicalmente las condiciones de vida de las personas”, afirmó.
De la reproducción al mercado: una cadena integrada
La estrategia de AquaChile también se apoya en una cadena productiva que abarca distintas etapas, desde la reproducción hasta la comercialización internacional. El ejecutivo explicó que el proceso comprende reproducción, pisciculturas, centros de cultivo en el mar, plantas de procesamiento y comercialización.
En Magallanes, la compañía cuenta con una piscicultura en Natales, una planta de proceso y centros de cultivo marítimo. A ello se suma una planta de reproceso en Estados Unidos y una planta propia de fabricación de alimento para peces.
En este último punto, Varela puso énfasis en la importancia estratégica de la alimentación para el desempeño productivo y sanitario. “La calidad del alimento es determinante en las condiciones de crecimiento, en las condiciones de salud de los salmones”, explicó.
La visión apunta así a una cadena donde cada eslabón puede tener impacto sobre el resultado final: crecimiento, salud, calidad y acceso a los mercados.
La licencia social también se construye con conocimiento
El vínculo con el territorio aparece como otro componente relevante de la estrategia de AquaChile. Una de las iniciativas mencionadas fue Casa Abierta de AquaChile en Magallanes, espacio destinado a acercar la actividad salmonera a la comunidad y explicar directamente cómo funciona la producción.
Durante 2025 recibió algo más de 1.000 visitantes y durante 2026 ya había superado las 1.250 personas. “La experiencia de Casa Abierta ha superado con creces todo lo que nosotros nos imaginamos al momento de su creación, que es precisamente a comienzos del año 2025. Quien en ese entonces, el 2025, la visitaron un poco más de 1.000 personas. Hoy día, a esta altura del año, llevamos algo más de 1.250 personas”, señaló.
Para Varela, acercar la industria a las personas resulta fundamental antes de construir una opinión sobre ella. “Para poder evaluar la actividad de la industria salmonera es muy importante conocerla. Somos una industria que no estamos en la gran capital, no estamos en Santiago, estamos alejados, estamos en el sur y en el extremo sur, por lo tanto, no tenemos necesariamente la repercusión nacional”, sostuvo.
Escolares, juntas de vecinos, instituciones como Carabineros y la Armada, además de turistas que llegan a Magallanes a través de cruceros, han participado de esta experiencia.
Educación: el otro desafío estratégico
La construcción de capital humano también forma parte de la apuesta territorial. AquaChile ha desarrollado iniciativas con establecimientos educacionales y mantiene un convenio con la Universidad de Magallanes que permite a estudiantes realizar prácticas en distintas instalaciones de la empresa.
“Eso permite hacer la práctica en distintas dependencias de Aquachile, ya sea en la planta de proceso, en la piscicultura o en los centros de cultivo. Y esas experiencias hemos visto son realmente únicas”, señaló.
La lógica detrás de estas iniciativas es ampliar el conocimiento sobre la industria y mostrar a las nuevas generaciones las oportunidades laborales y profesionales que existen en el territorio.
Crecer, pero hacerlo mejor
Uno de los mensajes más relevantes para la industria surgió al abordar las perspectivas de crecimiento.
Varela sostuvo que AquaChile ha logrado avanzar pese a las dificultades regulatorias y otros factores externos, poniendo el foco en mejoras internas relacionadas con mortalidad, sanidad y desempeño ambiental.
“A pesar de esas dificultades, en Aquachile hemos logrado crecimiento. ¿Y cómo hemos logrado crecimiento? Haciéndolo mejor, y eso se nota, y eso se nota, por ejemplo, en los niveles de mortalidades”, afirmó.
La frase sintetiza una posición relevante para el debate sectorial: el crecimiento, según la compañía, no necesariamente debe plantearse como una disyuntiva frente a la sustentabilidad, sino como consecuencia de una mejora en la forma de producir.
“No pedimos desregular”
En medio del debate sobre regulación y “permisología”, Varela fue explícito en señalar que la posición de AquaChile no busca eliminar las exigencias existentes.
“No pedimos desregular. Somos una industria extraordinariamente regulada, está bien, pero lo que pedimos esencialmente al sector público y a quienes diseñan las políticas públicas es que conozcan nuestra actividad para tener claridad respecto de la proyección futura, establecer algunas e ir modificando algunas regulaciones actuales sin bajar los estándares sanitarios ni ambientales”, sostuvo.
La discusión, por tanto, se desplaza desde la cantidad de regulación hacia su previsibilidad, adaptación y capacidad de acompañar una industria que requiere decisiones de inversión de largo plazo.
El espejo noruego
La referencia internacional que emergió con mayor fuerza durante la entrevista fue Noruega. Para AquaChile, la experiencia noruega muestra un camino posible para abordar el futuro de la salmonicultura mediante una coordinación más estrecha entre Estado, industria y actores vinculados al sector.
“En Noruega el Estado asumió un papel extraordinariamente relevante. Reunió a todos los que de alguna forma u otra se vinculan con la industria salmonera y fijó como Estado una ruta de crecimiento de la industria salmonera. Eso no lo tenemos acá”, afirmó.
La comparación no apunta únicamente a incrementar producción. El planteamiento central es contar con una visión compartida capaz de orientar decisiones regulatorias, inversiones y desarrollo territorial. “Y si pudiésemos llegar a algo así en Chile sería súper potente, considerando lo que significa la industria”, señaló.
Una petición que mira más allá del próximo ciclo
La conclusión de Varela fue directa y plantea uno de los principales debates que enfrenta la salmonicultura chilena: cómo construir una visión de futuro que trascienda las contingencias regulatorias y políticas.
“Queremos seguir. Queremos profundizar nuestra presencia, pero lo que nos falta es algo parecido a lo que hay en Noruega, que el Estado asuma un rol conductor de futuro en esta industria”, concluyó.
La declaración instala así una pregunta de fondo para Chile: si Magallanes posee, según la visión de AquaChile, algunas de las mejores condiciones del mundo para cultivar salmón, el desafío ya no sería únicamente determinar cuánto puede crecer la industria, sino bajo qué reglas, con qué planificación territorial y con qué horizonte de largo plazo.
Para una actividad que conecta territorios australes con mercados en 63 países, la discusión sobre el futuro de la salmonicultura parece estar desplazándose desde la capacidad productiva hacia algo más estructural: la capacidad de Chile para construir una estrategia de Estado para una industria que pretende seguir creciendo sin reducir sus estándares sanitarios y ambientales.