El jueves pasado, Salmones Aysén presentó un libro infantil llamado Guardianes del Salmón. La publicación cuenta a los niños, de manera cercana, la historia de cómo se cultiva el salmón. Incluye actividades como dibujos para pintar y sopas de letras, pensadas para que el aprendizaje sea también un juego.
Según explicó David Garrido, gerente técnico de la empresa, el libro responde al eje educacional de Salmones Aysén. La compañía considera que la educación de los niños en la primera infancia, en las escuelas que apadrina, es una prioridad. Por eso desarrolló este proyecto junto a la compañía Marca Austral, con un tiraje inicial de mil ejemplares. La idea, en consecuencia, es expandirlo: traducirlo a otros idiomas y entregarlo también a los clientes de la empresa en el extranjero, para que conozcan de dónde viene el salmón que consumen.
Una emotiva actividad de lanzamiento
El lanzamiento se realizó en la Escuela Rural de Caleta la Arena. Salmones Aysén apadrina este establecimiento por su cercanía con el centro de cultivo Caleta Milagro, y mantiene con la escuela un trabajo de varios años. Precisamente por esa relación, la recepción de la comunidad fue especialmente buena.

En la actividad, los niños del establecimiento representaron una obra de teatro con el mismo título del libro. Un grupo de «salmoncitos», interpretados por los propios alumnos, repetía la frase «Nadar, viajar, volver al hogar» mientras simulaban el ciclo de vida del salmón. La escena resume, en pocas palabras, lo que la industria suele explicar con informes técnicos: un pez que nace en agua dulce, viaja al mar y vuelve a su origen para reproducirse. Al evento asistieron también los padres y trabajadores de la empresa.
Iniciativas que se deben replicar
Iniciativas como esta muestran a los niños, desde pequeños, que la salmonicultura es una industria que se esfuerza por hacer bien las cosas. Es una industria que engrandece al país, que respeta a las personas, que cuida el medioambiente y que representa una opción real de desarrollo de carrera. Replicar este tipo de proyectos en otras escuelas y localidades puede traer buenos resultados para la relación entre la industria y sus territorios. En Caleta la Arena, por lo demás, se percibe una comunidad comprometida con la actividad: reconoce el aporte que ha recibido de ella y agradece que la empresa se preocupe tanto de sus hijos como de ellos mismos.

En InfoSALMON destacamos este tipo de iniciativas de vinculación con la comunidad. Seguiremos atentos a su avance, en especial a la llegada del libro a nuevas escuelas y a su traducción a otros idiomas.



















