La salmonicultura de Magallanes enfrenta un escenario de creciente incertidumbre regulatoria que amenaza con limitar su desarrollo, nuevas inversiones y generación de empleo. Así lo planteó Francisca Rojas, gerente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, quien identificó dos nudos críticos para la proyección de la actividad: los extensos tiempos de tramitación asociados a la Ley Lafkenche y la falta de certezas respecto del futuro manejo de la Reserva Nacional Kawésqar.
“Llevamos ocho años esperando y nuestra solicitud está en el puesto número 11 a nivel regional. Es imposible pensar en proyectar o crecer si el Estado no responde en los plazos que corresponden”, afirmó Rojas en el programa Tribuna Magallánica de Radio Magallanes, dando cuenta de una de las principales preocupaciones del sector.
Ley Lafkenche mantiene solicitudes paralizadas
Uno de los principales obstáculos se relaciona con la tramitación de los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO) establecidos bajo la Ley Lafkenche. Actualmente, más de 50 solicitudes de concesiones acuícolas se encuentran congeladas, debido a que el ingreso de una solicitud de espacio costero paraliza las tramitaciones de otras actividades dentro del mismo polígono.
Para la industria, los extensos tiempos de respuesta constituyen una barrera directa para la planificación de largo plazo, particularmente en una actividad que requiere certezas regulatorias para definir inversiones, infraestructura y capacidad productiva.
De acuerdo con lo señalado por Rojas, existe un compromiso de las autoridades para inyectar recursos y aumentar la dotación de personal de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), con el objetivo de acelerar la revisión de estas solicitudes y avanzar en su resolución antes de que termine el año.
Reserva Nacional Kawésqar: incertidumbre para la mitad de la actividad
El segundo foco de preocupación está en la Reserva Nacional Kawésqar, territorio donde se desarrolla aproximadamente la mitad de la salmonicultura de Magallanes.
El problema se origina en que la reserva fue establecida sobre áreas donde ya existían concesiones acuícolas. Sin embargo, hasta ahora el área protegida no cuenta con un plan de manejo autorizado que entregue certezas sobre las actividades que podrán desarrollarse en ella.
El borrador elaborado durante la administración anterior incorpora a la salmonicultura como una amenaza para los objetos de conservación de la reserva. De aprobarse bajo esos criterios, advierte el sector, podría quedar comprometida la continuidad de una parte significativa de la actividad productiva regional.
A esta situación se suma el proceso de transición institucional asociado al traspaso de competencias desde la Corporación Nacional Forestal (Conaf) hacia el nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP). Mientras Conaf evita adoptar definiciones sobre el documento ante su próxima salida del proceso, el nuevo servicio sostiene que todavía no ha recibido oficialmente el borrador.
El resultado es un escenario de indefinición que dificulta que las empresas puedan proyectar con claridad sus operaciones en uno de los principales territorios productivos de la región.
Una industria que aporta US$600 millones a la región
La preocupación de los salmonicultores adquiere especial relevancia considerando el peso económico de la actividad en Magallanes.
Actualmente, la región cuenta con 133 concesiones acuícolas aprobadas y registró una producción cercana a 150.000 toneladas durante el último año. La industria genera alrededor de 2.900 empleos directos y representa aproximadamente el 42% de las exportaciones regionales, con envíos anuales por unos US$600 millones.
Brasil y Estados Unidos concentran buena parte de estos mercados. Mientras Brasil recibe aproximadamente dos tercios del volumen exportado en formato fresco, Estados Unidos representa cerca de un tercio de los envíos, principalmente en formato congelado.
Estos números convierten a la certeza regulatoria en un factor estratégico no solo para las empresas salmoneras, sino también para la economía regional y las oportunidades laborales asociadas a la cadena productiva.
Ventajas productivas que el sector busca potenciar
Desde la industria también destacan las condiciones geográficas y climáticas de Magallanes como una ventaja comparativa frente a otras zonas productoras del país, particularmente por las características sanitarias de su operación.
El modelo productivo regional se sustenta en barreras geográficas y un sistema de operación por barrios, lo que permite mantener niveles de uso de antibióticos significativamente inferiores a los registrados en otras zonas salmoneras. Según los antecedentes expuestos por la asociación, el promedio alcanza 3,4 gramos.
Para el sector, estas características constituyen parte de los atributos que podrían permitir a Magallanes seguir consolidándose como una zona estratégica para la producción de salmón chileno, siempre que existan condiciones regulatorias que permitan proyectar su desarrollo.
Capacidad instalada sin utilizar
La incertidumbre también tiene una dimensión industrial. Las plantas de proceso instaladas en la región cuentan con una capacidad cercana a 200.000 toneladas anuales, superior a la producción alcanzada actualmente.
La existencia de capacidad ociosa representa, según la industria, una oportunidad que no está siendo plenamente aprovechada y que podría traducirse en mayor actividad económica y contratación de mano de obra local.
El escenario cobra particular relevancia considerando que Magallanes registra una tasa de desempleo de 6,9% y que la industria tiene un papel importante en la generación de empleos, especialmente para trabajadores locales y jefas de hogar.
De esta manera, los nudos regulatorios que enfrenta la salmonicultura regional trascienden la discusión sobre nuevas concesiones o continuidad productiva: para el sector, se trata de definir si Magallanes podrá aprovechar plenamente su infraestructura, ventajas sanitarias y capacidad exportadora para continuar creciendo.
Mientras la industria espera avances en la tramitación de las solicitudes bajo la Ley Lafkenche y una definición respecto del plan de manejo de la Reserva Nacional Kawésqar, el llamado del sector apunta a recuperar certezas que permitan volver a mirar el largo plazo.
“Es imposible pensar en proyectar o crecer si el Estado no responde en los plazos que corresponden”, resume Rojas, en una definición que concentra el principal desafío que hoy enfrenta la salmonicultura de Magallanes: contar con reglas claras y oportunas para transformar su capacidad productiva en nuevas oportunidades de desarrollo regional.



















