El salmón noruego encontró en el fútbol una vitrina de alcance global. Y no fue una jugada cualquiera: con Erling Braut Haaland como protagonista, una ofensiva de marketing desplegada durante el Mundial consiguió transformar la pasión deportiva en una oportunidad para impulsar el consumo de productos del mar en Estados Unidos.
La apuesta del Consejo Noruego de Productos del Mar (NSC) combinó publicidad de alto impacto, presencia en espacios emblemáticos y activaciones vinculadas a la selección nacional. Desde Times Square hasta las playas de Miami, el salmón se convirtió en parte de una estrategia que buscó instalar una idea en la mente del consumidor estadounidense: elegir salmón de Noruega.
Los primeros resultados muestran que la jugada tuvo repercusiones más allá de la exposición mediática. Una medición de Ipsos en el noreste de Estados Unidos registró avances en preferencia, reconocimiento de origen e intención de compra, demostrando el potencial del marketing experiencial para posicionar productos acuícolas en mercados altamente competitivos.
Del 8% al 13%: Haaland también juega para el salmón
La cifra que resume el impacto comercial de la iniciativa está en la preferencia del consumidor. Antes de la campaña, el 8% de los encuestados identificaba al salmón noruego como su primera opción. Después de la ofensiva mundialista, el indicador aumentó al 13%.
Pero el efecto no se limitó a la preferencia declarada. Entre los consumidores que habían comprado salmón durante los últimos seis meses, la intención de adquirir producto noruego pasó del 42% en 2024 al 47% en 2026.
También creció el reconocimiento de Noruega como país de origen. Ante la pregunta sobre la procedencia del salmón, el porcentaje de personas que mencionó espontáneamente al país escandinavo subió del 9% al 15%.
Detrás de estos resultados estuvo una figura capaz de conectar con audiencias mucho más allá del mundo gastronómico: Erling Haaland. El delantero, que también promociona el salmón en sus redes sociales, alcanzó un reconocimiento del 47% entre los estadounidenses consultados.
La estrategia demuestra cómo una personalidad deportiva puede convertirse en un activo de posicionamiento para una industria alimentaria, trasladando su visibilidad hacia atributos asociados a un producto y su país de origen.
2.500 millones de impresiones: el salmón se tomó las pantallas
La campaña no escatimó en exposición. Su despliegue incluyó publicidad en Times Square, un gigantesco banner aéreo sobre Miami Beach con Haaland como protagonista y distintas actividades alrededor del seleccionado noruego.
El impacto comunicacional también se extendió a los medios internacionales. Según las cifras difundidas por el NSC, la iniciativa alcanzó aproximadamente 2.500 millones de impresiones, generó 445 artículos publicados y más de 330 publicaciones derivadas del comunicado de lanzamiento de la campaña.
Entre los medios que abordaron la iniciativa estuvieron Forbes, The New York Times, The Athletic y Men’s Health, además de publicaciones especializadas en productos del mar.
Otro elemento que amplificó la cobertura fue el traslado de más de 500 kilos de productos del mar noruegos por parte de la selección durante el campeonato. La noticia permitió vincular el deporte de alto rendimiento con la alimentación y las tradiciones gastronómicas noruegas.
Para el NSC, esta combinación de publicidad, relaciones públicas y presencia de marca permitió desarrollar una campaña que, según Ipsos, obtuvo los mejores resultados de efectividad desde que comenzaron a medir estas iniciativas hace cinco años.
El secreto está en mostrarlo servido: el hallazgo que puede cambiar el marketing del salmón
Sin embargo, uno de los aprendizajes más interesantes para la industria no estuvo en los estadios, las pantallas gigantes ni las redes sociales de Haaland. Estuvo en la cocina.
El estudio identificó que los contenidos que mostraban salmón preparado tuvieron un mejor desempeño que aquellos centrados en producto crudo o sashimi.
La diferencia entrega una señal relevante para las estrategias comerciales: el consumidor no necesariamente necesita ver únicamente el producto, sino imaginar qué puede hacer con él y cómo incorporarlo a su alimentación cotidiana.
Esto cobra especial importancia en Estados Unidos, donde, pese al crecimiento del sushi, una parte importante de los consumidores compra salmón ya preparado en lugar de cocinarlo desde cero.
La medición también registró mejoras en la percepción del salmón noruego como un producto premium, saludable, versátil y fácil de preparar entre quienes ya lo conocían.
En otras palabras, la campaña consiguió conectar dos dimensiones fundamentales del marketing alimentario: primero, despertar interés mediante una figura reconocida; después, acercar el producto a situaciones concretas de consumo.
De la notoriedad a la venta: el próximo desafío de la salmonicultura
La experiencia noruega deja una lectura interesante para los productores y exportadores de salmón: conquistar un mercado no depende exclusivamente de destacar las características técnicas del producto o invertir en publicidad tradicional.
La asociación con eventos de alcance internacional, figuras deportivas y contenidos gastronómicos puede abrir nuevas oportunidades para construir reconocimiento y diferenciación.
Desde el NSC, Karine Rød Haraldsson destacó precisamente la necesidad de combinar el poder de las figuras públicas con contenidos que muestren cómo utilizar el salmón en comidas relevantes para los consumidores, además de asegurar visibilidad en los puntos donde se toman las decisiones de compra.



















