Del pez a la placa: la apuesta por investigar enfermedades del salmón con menos animales
Los cultivos celulares de salmón abren una vía para estudiar resistencia a enfermedades antes de recurrir a ensayos con peces. Mientras Noruega desarrolla herramientas genéticas para este propósito, investigaciones chilenas muestran sus posibilidades y la importancia de validar los resultados en el organismo.
Para comprender por qué un salmón resiste una enfermedad, los investigadores buscan respuestas en sus células. Estudiar cómo reaccionan frente a una infección puede entregar pistas sobre los mecanismos que las protegen. Al mismo tiempo, puede abrir una vía para reducir el uso de peces en pruebas experimentales. Ese es el propósito de una línea de investigación que combina el trabajo con cultivos celulares y el estudio de los genes.
PETRI-FISH: estudiar la resistencia al virus ISA desde las células
En Noruega, esta búsqueda toma forma en el proyecto PETRI-FISH, liderado por Matthew Kent, investigador de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida (NMBU). La iniciativa comenzó en 2024 y tiene como foco el virus de la anemia infecciosa del salmón, conocido como ISAV. A través de células mantenidas en laboratorio, el equipo busca identificar qué funciones genéticas intervienen en su susceptibilidad o resistencia al virus.
La búsqueda tiene interés para Chile, donde ISA cuenta con un programa específico de vigilancia y control de Sernapesca. También conecta con el trabajo de investigadores nacionales que ya utilizan células de salmónidos para estudiar respuestas inmunes. Mediante una iniciativa anunciada este octubre por la Universidad de Chile, buscarán validar en trucha arcoíris observaciones obtenidas en cultivos celulares.
Qué buscan descubrir en las células
Para estudiar la resistencia a una enfermedad, los ensayos de desafío exponen peces a un agente infeccioso bajo condiciones controladas. La respuesta de los animales permite relacionar su susceptibilidad con diferencias genéticas. PETRI-FISH propone desarrollar una alternativa que permita abordar parte de esas preguntas a escala celular.
El enfoque se apoya en CRISPR-Cas9, una herramienta que introduce cambios dirigidos en el ADN. Al comparar células con distintas modificaciones y observar su respuesta frente al virus, los investigadores buscan reconocer qué genes influyen en la infección.
La clave está en vincular el cambio genético con lo que ocurre en la célula. Esa información podría ayudar a seleccionar candidatos para estudios posteriores y orientar estrategias de mejoramiento genético o investigación terapéutica.
El enfoque propuesto compara células con modificaciones genéticas para investigar su respuesta a la infección. Infografía explicativa original, basada en NMBU y FHF; representa una estrategia de investigación, no resultados experimentales.
El desafío técnico que sigue abierto
Llevar esta estrategia al laboratorio exige resolver primero cómo trabajar con las células y modificar sus genes de manera eficiente. Esa dificultad marcó el desarrollo de PETRI-FISH. En una actualización de julio de 2026, FHF, organismo que financia la iniciativa, informó que los desafíos científicos llevaron a priorizar la tecnología básica. Esta es necesaria para realizar un cribado CRISPR de alcance genómico, por sobre la ejecución del cribado completo frente a ISAV.
Antes de examinar grandes conjuntos de genes, el equipo debe contar con células adecuadas. Además, debe lograr que los componentes de edición genética se incorporen eficientemente en ellas. La ficha técnica del proyecto identifica este último punto como una dificultad en células de salmón.
El trabajo se concentra, por tanto, en construir las herramientas que permitan ampliar la investigación celular. Los antecedentes consultados aún no demuestran que PETRI-FISH haya reemplazado los ensayos con peces ni permiten cuantificar una reducción en su uso. El aporte esperado es hacer posible que más preguntas puedan estudiarse en estos modelos.
Una búsqueda que también desarrolla Nofima
El interés por comprender la función de los genes también impulsa otras investigaciones en Noruega. En Nofima, el proyecto CELLCRISP, dirigido por Torstein Tengs y programado para 2025-2027, combina líneas celulares y células primarias con edición genética. Su objetivo es estudiar características relevantes para la acuicultura.
Aunque se trata de una iniciativa distinta de PETRI-FISH, comparte la búsqueda de vínculos entre los genes y sus efectos observables. Su campo de estudio incluye resistencia a patógenos, metabolismo de grasas, pigmentación y crecimiento. Comprender esas relaciones mediante la producción y el estudio de animales editados puede demandar varios años. De ahí el interés de Nofima por explorar modelos celulares que ayuden a investigar esas funciones.
Torstein Tengs y Tone-Kari Knutsdatter Østbye trabajan con edición genética en CELLCRISP, iniciativa de Nofima que estudia modelos celulares en acuicultura. Fotografía: Jon-Are Berg-Jacobsen/Nofima.
Chile ya tiene evidencia con tres especies
En Chile, el uso de células para comprender la salud de los salmónidos ya tiene antecedentes publicados. Un estudio chileno publicado en Biology en 2023 fue encabezado por Daniela P. Nualart. Participaron la Universidad Austral de Chile y la Universidad San Sebastián. El trabajo usó cultivos primarios de riñón anterior de salmón Atlántico, coho y trucha arcoíris.
Las células se expusieron a LPS y POLY I:C. Estos estímulos representan señales asociadas a bacterias y virus. Los investigadores observaron que las tres especies respondían de manera diferente en la expresión de genes inmunitarios. El resultado permitió estudiar esas respuestas en condiciones de laboratorio. Sin embargo, su alcance se limita a los estímulos moleculares evaluados. No demostró protección frente a una infección específica.
Cultivos primarios de riñón anterior observados con objetivo de 10×: (A) salmón Atlántico, (B) coho y (C) trucha arcoíris. Las flechas identifican células del cultivo. Foto: Nualart et al., Biology (2023), figura 1. CC BY 4.0, sin modificaciones.
De la placa al pez: un paso que Chile busca validar
Obtener una respuesta en las células abre el camino a una comprobación decisiva: determinar qué información se mantiene al estudiar al animal. Ese vínculo entre el laboratorio y el pez es el que explora una iniciativa de la Universidad de Chile del 7 de octubre de 2026. Esta busca desarrollar y validar marcadores moleculares tempranos de inflamación intestinal en salmonídeos.
El proyecto será liderado por Mario Caruffo, académico del Departamento de Patología Animal de su Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias. Su equipo evaluará en trucha arcoíris perfiles de expresión génica identificados previamente en cultivos celulares. Así determinará si esos marcadores entregan información temprana sobre inflamación ante factores dietarios, virales y bacterianos.
La investigación todavía debe recorrer esa etapa de validación antes de que pueda hablarse de una herramienta diagnóstica. Para la salmonicultura chilena, su interés está precisamente en conectar las pistas obtenidas en las células con respuestas relevantes para la salud de los peces. Comprobar esa relación permitiría orientar mejor las investigaciones siguientes. También permitiría avanzar en el conocimiento de cuándo una señal observada en una placa puede anticipar lo que ocurre en el organismo.
Para profundizar, revisa cómo los modelos celulares abren nuevas vías para investigar salud y nutrición. También puedes leer sobre el encuentro de expertos en modelos celulares en Puerto Montt y la edición génica en la agenda de la salmonicultura chilena.
Para comprender por qué un salmón resiste una enfermedad, los investigadores buscan respuestas en sus células. Estudiar cómo reaccionan frente a una infección puede entregar pistas sobre los mecanismos que las protegen. Al mismo tiempo, puede abrir una vía para reducir el uso de peces en pruebas experimentales. Ese es el propósito de una línea de investigación que combina el trabajo con cultivos celulares y el estudio de los genes.
Banner info salmon
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PETRI-FISH: estudiar la resistencia al virus ISA desde las células
En Noruega, esta búsqueda toma forma en el proyecto PETRI-FISH, liderado por Matthew Kent, investigador de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida (NMBU). La iniciativa comenzó en 2024 y tiene como foco el virus de la anemia infecciosa del salmón, conocido como ISAV. A través de células mantenidas en laboratorio, el equipo busca identificar qué funciones genéticas intervienen en su susceptibilidad o resistencia al virus.
La búsqueda tiene interés para Chile, donde ISA cuenta con un programa específico de vigilancia y control de Sernapesca. También conecta con el trabajo de investigadores nacionales que ya utilizan células de salmónidos para estudiar respuestas inmunes. Mediante una iniciativa anunciada este octubre por la Universidad de Chile, buscarán validar en trucha arcoíris observaciones obtenidas en cultivos celulares.
Qué buscan descubrir en las células
Para estudiar la resistencia a una enfermedad, los ensayos de desafío exponen peces a un agente infeccioso bajo condiciones controladas. La respuesta de los animales permite relacionar su susceptibilidad con diferencias genéticas. PETRI-FISH propone desarrollar una alternativa que permita abordar parte de esas preguntas a escala celular.
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El enfoque se apoya en CRISPR-Cas9, una herramienta que introduce cambios dirigidos en el ADN. Al comparar células con distintas modificaciones y observar su respuesta frente al virus, los investigadores buscan reconocer qué genes influyen en la infección.
La clave está en vincular el cambio genético con lo que ocurre en la célula. Esa información podría ayudar a seleccionar candidatos para estudios posteriores y orientar estrategias de mejoramiento genético o investigación terapéutica.
El enfoque propuesto compara células con modificaciones genéticas para investigar su respuesta a la infección. Infografía explicativa original, basada en NMBU y FHF; representa una estrategia de investigación, no resultados experimentales.
El desafío técnico que sigue abierto
Llevar esta estrategia al laboratorio exige resolver primero cómo trabajar con las células y modificar sus genes de manera eficiente. Esa dificultad marcó el desarrollo de PETRI-FISH. En una actualización de julio de 2026, FHF, organismo que financia la iniciativa, informó que los desafíos científicos llevaron a priorizar la tecnología básica. Esta es necesaria para realizar un cribado CRISPR de alcance genómico, por sobre la ejecución del cribado completo frente a ISAV.
Antes de examinar grandes conjuntos de genes, el equipo debe contar con células adecuadas. Además, debe lograr que los componentes de edición genética se incorporen eficientemente en ellas. La ficha técnica del proyecto identifica este último punto como una dificultad en células de salmón.
El trabajo se concentra, por tanto, en construir las herramientas que permitan ampliar la investigación celular. Los antecedentes consultados aún no demuestran que PETRI-FISH haya reemplazado los ensayos con peces ni permiten cuantificar una reducción en su uso. El aporte esperado es hacer posible que más preguntas puedan estudiarse en estos modelos.
Una búsqueda que también desarrolla Nofima
El interés por comprender la función de los genes también impulsa otras investigaciones en Noruega. En Nofima, el proyecto CELLCRISP, dirigido por Torstein Tengs y programado para 2025-2027, combina líneas celulares y células primarias con edición genética. Su objetivo es estudiar características relevantes para la acuicultura.
Aunque se trata de una iniciativa distinta de PETRI-FISH, comparte la búsqueda de vínculos entre los genes y sus efectos observables. Su campo de estudio incluye resistencia a patógenos, metabolismo de grasas, pigmentación y crecimiento. Comprender esas relaciones mediante la producción y el estudio de animales editados puede demandar varios años. De ahí el interés de Nofima por explorar modelos celulares que ayuden a investigar esas funciones.
Torstein Tengs y Tone-Kari Knutsdatter Østbye trabajan con edición genética en CELLCRISP, iniciativa de Nofima que estudia modelos celulares en acuicultura. Fotografía: Jon-Are Berg-Jacobsen/Nofima.
Chile ya tiene evidencia con tres especies
En Chile, el uso de células para comprender la salud de los salmónidos ya tiene antecedentes publicados. Un estudio chileno publicado en Biology en 2023 fue encabezado por Daniela P. Nualart. Participaron la Universidad Austral de Chile y la Universidad San Sebastián. El trabajo usó cultivos primarios de riñón anterior de salmón Atlántico, coho y trucha arcoíris.
Las células se expusieron a LPS y POLY I:C. Estos estímulos representan señales asociadas a bacterias y virus. Los investigadores observaron que las tres especies respondían de manera diferente en la expresión de genes inmunitarios. El resultado permitió estudiar esas respuestas en condiciones de laboratorio. Sin embargo, su alcance se limita a los estímulos moleculares evaluados. No demostró protección frente a una infección específica.
Cultivos primarios de riñón anterior observados con objetivo de 10×: (A) salmón Atlántico, (B) coho y (C) trucha arcoíris. Las flechas identifican células del cultivo. Foto: Nualart et al., Biology (2023), figura 1. CC BY 4.0, sin modificaciones.
De la placa al pez: un paso que Chile busca validar
Obtener una respuesta en las células abre el camino a una comprobación decisiva: determinar qué información se mantiene al estudiar al animal. Ese vínculo entre el laboratorio y el pez es el que explora una iniciativa de la Universidad de Chile del 7 de octubre de 2026. Esta busca desarrollar y validar marcadores moleculares tempranos de inflamación intestinal en salmonídeos.
El proyecto será liderado por Mario Caruffo, académico del Departamento de Patología Animal de su Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias. Su equipo evaluará en trucha arcoíris perfiles de expresión génica identificados previamente en cultivos celulares. Así determinará si esos marcadores entregan información temprana sobre inflamación ante factores dietarios, virales y bacterianos.
La investigación todavía debe recorrer esa etapa de validación antes de que pueda hablarse de una herramienta diagnóstica. Para la salmonicultura chilena, su interés está precisamente en conectar las pistas obtenidas en las células con respuestas relevantes para la salud de los peces. Comprobar esa relación permitiría orientar mejor las investigaciones siguientes. También permitiría avanzar en el conocimiento de cuándo una señal observada en una placa puede anticipar lo que ocurre en el organismo.