La mortalidad de salmones de cultivo en Islandia superó el millón de ejemplares en septiembre de 2026. Karl Steinar Óskarsson, jefe de acuicultura de la Autoridad Alimentaria y Veterinaria de Islandia (MAST), entregó los antecedentes a RÚV. Fue el tercer mayor número mensual de muertes desde el inicio del seguimiento en 2020, según explicó.
Más de 600.000 peces murieron por medusas en Reyðarfjörður, en el este del país. A esas pérdidas se sumaron otras vinculadas al traslado de juveniles a centros marinos. Óskarsson mencionó peces que aún no estaban completamente preparados para el agua de mar y enfermedades subyacentes que se manifestaron tras el traslado.
MAST examinaba los antecedentes aportados por las empresas. Al momento de la entrevista, no había indicios de infracciones legales.
Kaldvík reportó pérdidas en la generación 2025
El episodio también aparece en los reportes de Kaldvík, que opera centros en Reyðarfjörður. En su actualización del 7 de octubre, estimó 11,5 puntos porcentuales de mortalidad adicional en la generación afectada de 2025. El cálculo abarca el período iniciado el 4 de septiembre.
El cálculo anterior, comunicado el 15 de septiembre, era de 6,5 puntos porcentuales. Ambos reportes describen la evolución del mismo evento y corresponden a ese grupo de peces, con fechas de corte distintas al balance nacional de septiembre.
Como respuesta, la empresa había informado cosechas anticipadas en jaulas seleccionadas y la movilización de embarcaciones adicionales para retirar mortalidades.
El 7 de octubre, Kaldvík señaló que la presencia de medusas había disminuido y que la mortalidad y el apetito habían vuelto a niveles normales. En esa actualización mantuvo su proyección de cosecha de unas 17.000 toneladas para 2026.
Qué muestra la ciencia sobre el daño branquial
La relación entre medusas y mortalidad de salmones tiene antecedentes experimentales. Un estudio de Emily Baxter y colaboradores evaluó la exposición de smolts de salmón Atlántico a fragmentos de Aurelia aurita. Fue publicado en PLOS ONE en 2011.
Los peces estuvieron expuestos durante diez horas. Los investigadores observaron lesiones branquiales desde las dos horas y comprobaron que el daño siguió avanzando después de retirar el material de medusa.
El resultado muestra que el daño puede persistir más allá del contacto inicial. Es un antecedente sobre el mecanismo de lesión, no un diagnóstico del episodio islandés ni una identificación de la especie involucrada.
Otros eventos sanitarios y regulatorios marcan la agenda del Atlántico Norte. Revisa cómo la ISA en SalMar afecta cosechas y costos en Noruega central. Además, Islandia prepara un proyecto de ley para la acuicultura en mar abierto.

















