La más reciente encuesta de la Fundación Carlos Vial Espantoso (FCVE) revela una profunda división en torno a esta propuesta. Por un lado, el 61% de las gerencias de personas consultadas en grandes empresas anticipa un debilitamiento en las relaciones laborales si se impone un modelo de negociación multinivel. Solo un 5% vislumbra efectos positivos. La preocupación central: acuerdos sectoriales que no reflejan la realidad específica de cada empresa, con riesgos de politización del proceso y pérdida de cercanía con los representantes sindicales.
Negociación ramal: Entre oportunidades y temores
Desde el mundo sindical, el panorama tampoco es uniforme. Aunque un 27% ve en la negociación ramal una oportunidad para reducir desigualdades y fortalecer la capacidad de negociación colectiva, un 34% teme el efecto contrario: que se desconecte a los trabajadores de sus contextos específicos, especialmente al establecer pisos salariales comunes en sectores con distintas realidades económicas.

La incertidumbre no solo se refleja en las opiniones divididas, sino también en el trasfondo de un sistema laboral que, según sondeos como ENCLA, es percibido mayoritariamente como adecuado por empleadores y trabajadores bajo los esquemas actuales. Esta contradicción entre la valoración del sistema vigente y el impulso por cambiarlo genera más dudas que certezas.
La voluntad del Ejecutivo por impulsar este cambio estructural debe sopesarse con cuidado. Imponer un modelo de negociación ramal sin un amplio consenso podría no solo generar conflictos innecesarios, sino además erosionar relaciones laborales construidas sobre la confianza y el diálogo directo, especialmente en aquellas empresas donde los sindicatos están ausentes o las relaciones laborales son sólidas y funcionales.
Consenso antes de cambio
Reformar el modelo de negociación colectiva es legítimo y puede ser necesario. Pero hacerlo sin escuchar a todos los actores —empresas, sindicatos y trabajadores— y sin atender a la diversidad de realidades que conviven en el mundo laboral chileno, es correr el riesgo de imponer una solución uniforme a un problema que, quizás, no es tan homogéneo como se pretende.
La insistencia política no debe eclipsar la necesidad de construir consensos. En temas tan sensibles como las relaciones laborales, más que avanzar rápido, es urgente avanzar bien.
Revisa aquí la encuesta de la Fundación Carlos Vial Espantoso (FCVE)

















