Independientemente de quién gane las próximas elecciones federales. La acuicultura debe ocupar un lugar prioritario en la agenda del nuevo gobierno, asegura la Alianza Canadiense de la Industria Acuícola (CAIA). La organización afirma que el cultivo de productos del mar no solo representa una fuente de empleo sin explotar, sino también una oportunidad estratégica para impulsar la economía nacional.
Canadá ante el reto de liderar la bioeconomía azul
La CAIA subraya el potencial transformador del sector en base al informe «Blue Bioeconomy Insights», elaborado por el Superclúster Oceánico de Canadá. Este documento describe el enorme margen de crecimiento que tiene el país. Actualmente, solo se aprovecha el 1% del área oceánica viable para el cultivo de mariscos. Un contraste llamativo frente a Noruega que, con apenas un tercio del potencial oceánico canadiense, produce veinte veces más mariscos cultivados.
“El mundo está viviendo una transformación en la producción de alimentos del mar. La acuicultura de precisión lidera la generación de proteínas saludables. Cuenta con la menor huella de carbono y el mayor nivel de sostenibilidad entre las fuentes animales. Canadá no puede quedarse atrás”, afirmó un portavoz de la CAIA.
Sin embargo, el panorama actual es poco alentador. La producción nacional se ha mantenido estancada durante dos décadas. Según la Alianza, la situación se agravó con la polémica decisión del gobierno Trudeau en 2024 de eliminar gradualmente el cultivo oceánico en jaulas de red en Columbia Británica. Esta modalidad representa el 99% de la producción global de salmón cultivado y es la favorita de los consumidores norteamericanos.
CAIA propone tres acciones concretas para reactivar el sector
Para impulsar un desarrollo sostenido y coherente del sector acuícola en Canadá, se propone centralizar su responsabilidad en el Ministerio de Agricultura y Agroalimentación (AAFC). Esta medida permitiría una mayor coordinación y claridad en la gobernanza del sector.
Asimismo, se plantea diseñar un modelo de salmonicultura responsable en Columbia Británica. La que está basada en la evidencia científica, que promueva la creación de empleo, atraiga inversiones y otorgue un rol protagónico a las comunidades indígenas en los procesos de toma de decisiones. Por último, se destaca la necesidad de modernizar el sistema federal de gestión de mariscos, con el fin de reducir la burocracia y aumentar la eficiencia operativa del sector.
“La elección es clara: podemos seguir dejando pasar esta oportunidad o dar un paso audaz hacia un futuro más sostenible y próspero para las comunidades costeras y para todo el país. Con el marco adecuado, podemos hacer cosas extraordinarias””, concluyó Timothy Kennedy, presidente de la CAIA».,



















