La colina es reconocida como un nutriente esencial para el salmón del Atlántico en todas las etapas de desarrollo. Sin embargo, su requerimiento dietético no está bien definido. La colina juega un papel crítico en el transporte de lípidos, y el signo más claro de deficiencia es la esteatosis intestinal.
Por esta razón un equipo de científicos desarrolló una nueva investigación denominada “Effects of dietary fish to rapeseed oil ratio on steatosis symptoms in Atlantic salmon (Salmo salar L) of different sizes” publicado recientemente en la revista Nature busca determinar si la fuente de lípidos y el tamaño del pez pueden afectar los síntomas de esteatosis, luego de una serie de estudios realizados para identificar qué condiciones relacionadas con la producción pueden influir en el requerimiento de colina.
Sobre los experimentos
Se formularon seis dietas deficientes en colina que variaba en las proporciones de aceite de canola y aceite de pescado y se administraron a salmones del Atlántico de 1,5 y 4,5 kg.
Después de ocho semanas, se observaron las características somáticas y se evaluó la gravedad de la esteatosis intestinal mediante análisis histológicos, bioquímicos y moleculares. También se cuantificó la composición de ácidos grasos en muestras de intestino pilórico, tejido mesentérico e hígado.
Resultados
«El aumento del nivel de aceite de canola en la dieta y el mayor consumo de alimento de los peces pequeños indujeron incrementos moderados en la severidad de la esteatosis intestinal. El incremento en la proporción de aceite de canola mejoró la digestibilidad de lípidos y, consecuentemente, el suministro de lípidos al pez», destacaron los investigadores.
Los peces pequeños mostraron un consumo de alimento relativamente mayor y, en consecuencia, una mayor ingesta de lípidos. Dado que se ha demostrado que el aumento del nivel de lípidos en la dieta incrementa la severidad de la esteatosis, las conclusiones basadas en los presentes resultados son que la composición de ácidos grasos y la ingesta de alimento son más importantes que la fuente de lípidos y el tamaño del pez para el requerimiento de colina.
«Aunque la composición general de ácidos grasos de todos los tejidos observados reflejó la de la grasa absorbida en el alimento, la composición de ácidos grasos del tejido mesentérico se asemejó más a ella en comparación con el intestino pilórico, mientras que la composición en el hígado mostró mayores diferencias», detallaron los científicos.
Los hallazgos presentes fortalecen la base para diseñar futuros experimentos que aborden el requerimiento de colina. Los expertos sugirieron que debería realizarse un experimento dosis-respuesta con el objetivo de definir el requerimiento de colina utilizando una especie de salmón de rápido crecimiento, cultivado a una temperatura en el extremo superior del rango normal, y alimentada con dietas que contengan el nivel más alto de lípidos que se usaría en alimentos comerciales.



















