Un nuevo estudio científico podría marcar un antes y un después en el desarrollo del cultivo del pez blanco de lago (Lake Whitefish, Coregonus clupeaformis), una especie con creciente interés comercial en América del Norte. Investigadores lograron identificar una combinación óptima de proteína y lípidos en la dieta que mejora significativamente el crecimiento, la eficiencia alimentaria y el aprovechamiento de nutrientes, al tiempo que valida el uso de harina de insectos como alternativa sustentable a ingredientes marinos tradicionales.
La investigación, publicada en la revista científica Aquaculture Nutrition, concluyó que una dieta con 54% de proteína y 18% de lípidos ofrece el mejor desempeño productivo para esta especie, superando incluso en varios indicadores a los alimentos comerciales actualmente utilizados, formulados originalmente para trucha arcoíris.
Una fórmula nutricional que cambia el escenario
El pez blanco de lago es una especie nativa de los Grandes Lagos de Norteamérica, históricamente relevante para comunidades indígenas de las Primeras Naciones y considerada una nueva apuesta para diversificar la acuicultura regional. Sin embargo, uno de los principales obstáculos para su cultivo ha sido la ausencia de un alimento específicamente diseñado para sus requerimientos nutricionales.
Para abordar este desafío, científicos realizaron un ensayo de alimentación de 16 semanas en agua fría (8,5 °C) utilizando 450 peces de ambos sexos, sometidos a distintas formulaciones experimentales que variaban los niveles de proteína y grasa.
El resultado fue contundente: la dieta de alta proteína–alto lípido (54:18) mostró el mejor rendimiento general, con mayores tasas de crecimiento, mejor conversión alimenticia, mayor digestibilidad y mejor retención de nutrientes.
Los peces alimentados con esta formulación alcanzaron un crecimiento comparable al obtenido con el alimento comercial de control, pero con una ventaja clave: presentaron una distribución de grasa corporal más equilibrada, evitando la acumulación excesiva de grasa visceral, un factor indeseable para la industria porque reduce el rendimiento durante el procesamiento.
Según los autores, este hallazgo establece la primera base concreta para formular alimentos específicos para el Lake Whitefish, dejando atrás la dependencia de dietas diseñadas para otras especies.
El “efecto ahorrador” de los lípidos
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue comprobar que el pez blanco de lago requiere niveles relativamente altos de grasa dietaria para crecer eficientemente.
Las dietas con bajo contenido lipídico mostraron un desempeño claramente inferior: menor ganancia de peso, peor eficiencia alimentaria y menor utilización de nutrientes.
La explicación estaría en el denominado “efecto ahorrador de proteína”, mediante el cual los lípidos funcionan como principal fuente energética, evitando que las proteínas —más costosas y esenciales para el crecimiento muscular— sean utilizadas como combustible metabólico.
En términos productivos, esto significa que ajustar correctamente la relación proteína–lípidos podría mejorar tanto el crecimiento de los peces como la rentabilidad del cultivo.
Harina de insectos: una alternativa viable al pescado
En un contexto de creciente presión sobre los recursos marinos utilizados para fabricar alimentos acuícolas, el estudio también evaluó una opción cada vez más prometedora: la harina de larvas de mosca soldado negra (Black Soldier Fly, BSF).
Las dietas con mayor contenido proteico incorporaron un 5% de harina de insecto como reemplazo parcial de harina de pescado, sin generar impactos negativos en el crecimiento, la digestibilidad ni la eficiencia alimentaria.
Aunque el nivel de inclusión fue moderado, los resultados respaldan el potencial de este ingrediente como una alternativa más sostenible para reducir la dependencia de insumos marinos tradicionales.
Los investigadores advierten, no obstante, que aún se requieren estudios con mayores porcentajes de inclusión para determinar su verdadero impacto productivo y económico a escala comercial.
Un microbioma intestinal estable y potencialmente más diverso
El estudio también exploró cómo las dietas afectan la microbiota intestinal, un componente cada vez más relevante para la salud y desempeño de los peces.
Los análisis mostraron que el intestino estuvo dominado por bacterias del filo Proteobacteria, especialmente géneros como Shewanella, Aeromonas, Photobacterium, Pseudomonas y Vibrio, un patrón similar al observado en poblaciones silvestres.
Aunque las diferencias entre tratamientos no fueron estadísticamente significativas, las dietas con harina de insectos mostraron una tendencia a aumentar la diversidad bacteriana intestinal. Los científicos sugieren que este efecto podría estar relacionado con la quitina presente en el exoesqueleto de los insectos, la cual podría actuar como prebiótico y favorecer comunidades microbianas beneficiosas.
Hacia una nueva especie acuícola
Más allá de los resultados nutricionales, el estudio representa un avance importante para una especie cuyo cultivo aún está en etapa de desarrollo.
Las poblaciones silvestres del pez blanco de lago han disminuido en varias zonas de los Grandes Lagos, lo que ha impulsado el interés por establecer sistemas de producción controlada. Sin embargo, la falta de conocimiento sobre alimentación, genética y selección de reproductores ha limitado su expansión comercial.
Para los autores, la relación 54:18 proteína/lípidos constituye un punto de partida sólido para desarrollar alimentos especializados y mejorar la productividad del Lake Whitefish. Al mismo tiempo, la validación de la harina de insectos abre una nueva puerta hacia dietas más sostenibles en una industria cada vez más presionada por la disponibilidad de ingredientes marinos.
La conclusión es clara: una dieta energéticamente balanceada y con ingredientes alternativos podría acelerar el camino del pez blanco de lago hacia la acuicultura comercial.
Lea el estudio completo aquí: Effects of Dietary Protein to Lipid Ratio and Insect Meal on Growth Performance, Feed Utilization, and the Gut Microbiome of Lake Whitefish (Coregonus clupeaformis)


















