Avanzando hacia una nueva era: La Ley de Acuicultura en Chile
En medio de controversias y lecciones aprendidas, el gobierno de Chile se prepara para una legislación pionera en acuicultura, prometiendo transparencia y sostenibilidad como pilares fundamentales.
En los próximos años y de acuerdo a los tiempos del Congreso, Chile podría contar por primera vez con una Ley exclusivamente de Acuicultura aparte del rubro de la pesca. La motivación la dio a conocer en su oportunidad el Subsecretario de Pesca y Acuicultura Julio Salas, quien indicó “que para el gobierno es prioritario avanzar de manera concreta hacia una acuicultura sustentable, con un irrestricto respeto al medioambiente y en un marco de transparencia”.
Razones para ley de acuicultura
Sobre las razones de esta decisión, Salas apuntó que eran de índole técnica “ya que se trata de ámbitos que presentan problemáticas y realidades diferentes, pero también tiene que ver con los cuestionamientos éticos que genera la actual legislación en materia de pesca extractiva, donde se ha puesto en duda su legitimidad debido a la intervención indebida de los intereses particulares en la deliberación pública».
Agregó que «este cuestionamiento no afecta a la normativa acuícola, donde los cambios y disposiciones que se adicionen o modifiquen, no guardan relación con los cuestionamientos por situaciones de cohecho o soborno».
Subsecretario de Pesca y Acuicultura, Julio Salas
Asimismo, Salas aseveró que el espíritu para tratar la materia debe ser con altura de miras «creemos que el diálogo, la transparencia y el respeto al medioambiente deben servir de base para una nueva legislación en el ámbito de la acuicultura, para construir una buena una Ley General de Acuicultura», enfatizó.
De esta forma, mientras el mundo de la acuicultura espera la presentación de la Ley propia, y en paralelo se discute en solitario la Ley de Pesca, desde el Gobierno preparan la propuesta del ejecutivo, que surgirá del trabajo de la División de Acuicultura de Subpesca a cargo de Constanza Silva, donde se debe sumar el aporte del abogado, Ignacio Martínez, asesor de Gabinete de Subpesca, quien cuenta con pasado laboral en la Fundación Terram y como asesor legislativo.
En la actualidad la discusión de la ley de pesca puede ser un adelanto, de cómo se abordará la futura norma de acuicultura, donde se espera, impere el interés superior del país, por sobre las posturas particulares e intereses, cómo lo indicó en su momento subsecretario de pesca y acuicultura, Julio Salas.
Tropiezo de la ley de pesca
Sin embargo, a la luz de la experiencia que se está viviendo por la discusión de la Ley de Pesca, ese espíritu no se estaría dando, debido, que en los últimos días, se denunció en CIPER Chile que parlamentarios de oposición, presentaron indicaciones que habrían sido copiadas y pegadas de un informe técnico jurídico de la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca).
Pero al margen de esta situación en particular, así como se esgrime que situaciones como las denunciadas, reflejan una defensa de supuestos intereses de la industria de la pesca, también surgen voces que apuntan a las ONG que también tendrían sus ideas representadas en algún sector. Así lo gráfica, la opinión del diputado Miguel Ángel Calisto (Demócratas) quien señaló que “el incidente que hubo al interior de la comisión, entre parlamentarios de izquierda y de derecha, más bien responde a indicaciones que presentó la industria. Pero, así como lo ha presentado la industria, lo han presentado ONG, organizaciones ambientalistas, el propio gobierno, la izquierda, la derecha”.
Ambiente de la discusión
En lo inmediato, la comisión suspendió la discusión hasta julio, a la espera de poder consignar, mayores coincidencias o no, entre las indicaciones de los parlamentarios y el informe de Sonapesca, generando incertidumbre de cómo vendrán los próximos pasos.
Es de esperar que este ambiente no sea el que impere en la futura discusión de la Ley de Acuicultura y no se repita esta guerra de trincheras. Si bien es legítimo exponer todas las visiones, para llegar a una buena norma, transformar la discusión solo en una lucha de miradas de dos mundos, agitada por el factor político, no le hace bien a la industria que más crece y que más rápido se adapta a los nuevos tiempos, con innovación, tecnología, mejora continua y trabajo. Para una buena ley, la opinión de expertos y de quienes están día a día en la industria es fundamental. Para ello, quienes conducen el análisis y participan del trabajo legislativo deben entregar las garantías para una mejor Ley.
En los próximos años y de acuerdo a los tiempos del Congreso, Chile podría contar por primera vez con una Ley exclusivamente de Acuicultura aparte del rubro de la pesca. La motivación la dio a conocer en su oportunidad el Subsecretario de Pesca y Acuicultura Julio Salas, quien indicó “que para el gobierno es prioritario avanzar de manera concreta hacia una acuicultura sustentable, con un irrestricto respeto al medioambiente y en un marco de transparencia”.
Sobre las razones de esta decisión, Salas apuntó que eran de índole técnica “ya que se trata de ámbitos que presentan problemáticas y realidades diferentes, pero también tiene que ver con los cuestionamientos éticos que genera la actual legislación en materia de pesca extractiva, donde se ha puesto en duda su legitimidad debido a la intervención indebida de los intereses particulares en la deliberación pública».
Agregó que «este cuestionamiento no afecta a la normativa acuícola, donde los cambios y disposiciones que se adicionen o modifiquen, no guardan relación con los cuestionamientos por situaciones de cohecho o soborno».
Subsecretario de Pesca y Acuicultura, Julio Salas
Asimismo, Salas aseveró que el espíritu para tratar la materia debe ser con altura de miras «creemos que el diálogo, la transparencia y el respeto al medioambiente deben servir de base para una nueva legislación en el ámbito de la acuicultura, para construir una buena una Ley General de Acuicultura», enfatizó.
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De esta forma, mientras el mundo de la acuicultura espera la presentación de la Ley propia, y en paralelo se discute en solitario la Ley de Pesca, desde el Gobierno preparan la propuesta del ejecutivo, que surgirá del trabajo de la División de Acuicultura de Subpesca a cargo de Constanza Silva, donde se debe sumar el aporte del abogado, Ignacio Martínez, asesor de Gabinete de Subpesca, quien cuenta con pasado laboral en la Fundación Terram y como asesor legislativo.
En la actualidad la discusión de la ley de pesca puede ser un adelanto, de cómo se abordará la futura norma de acuicultura, donde se espera, impere el interés superior del país, por sobre las posturas particulares e intereses, cómo lo indicó en su momento subsecretario de pesca y acuicultura, Julio Salas.
Tropiezo de la ley de pesca
Sin embargo, a la luz de la experiencia que se está viviendo por la discusión de la Ley de Pesca, ese espíritu no se estaría dando, debido, que en los últimos días, se denunció en CIPER Chile que parlamentarios de oposición, presentaron indicaciones que habrían sido copiadas y pegadas de un informe técnico jurídico de la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca).
Pero al margen de esta situación en particular, así como se esgrime que situaciones como las denunciadas, reflejan una defensa de supuestos intereses de la industria de la pesca, también surgen voces que apuntan a las ONG que también tendrían sus ideas representadas en algún sector. Así lo gráfica, la opinión del diputado Miguel Ángel Calisto (Demócratas) quien señaló que “el incidente que hubo al interior de la comisión, entre parlamentarios de izquierda y de derecha, más bien responde a indicaciones que presentó la industria. Pero, así como lo ha presentado la industria, lo han presentado ONG, organizaciones ambientalistas, el propio gobierno, la izquierda, la derecha”.
Ambiente de la discusión
En lo inmediato, la comisión suspendió la discusión hasta julio, a la espera de poder consignar, mayores coincidencias o no, entre las indicaciones de los parlamentarios y el informe de Sonapesca, generando incertidumbre de cómo vendrán los próximos pasos.
Es de esperar que este ambiente no sea el que impere en la futura discusión de la Ley de Acuicultura y no se repita esta guerra de trincheras. Si bien es legítimo exponer todas las visiones, para llegar a una buena norma, transformar la discusión solo en una lucha de miradas de dos mundos, agitada por el factor político, no le hace bien a la industria que más crece y que más rápido se adapta a los nuevos tiempos, con innovación, tecnología, mejora continua y trabajo. Para una buena ley, la opinión de expertos y de quienes están día a día en la industria es fundamental. Para ello, quienes conducen el análisis y participan del trabajo legislativo deben entregar las garantías para una mejor Ley.