El bienestar animal dejó de ser un concepto periférico para transformarse en un eje estratégico dentro de la salmonicultura chilena. En ese escenario, el programa Certified Humane comienza a consolidar su presencia en el país, promoviendo un modelo de certificación que abarca todo el ciclo productivo, desde la ova hasta el producto final disponible para el consumidor.
Certificación de cadena completa
Así lo explica la doctora Rosangel Poletto, integrante del comité científico del programa, quien detalla que la certificación no se limita a una etapa específica, sino que evalúa de manera integral cada fase del proceso. Esto incluye crianza, engorda, transporte, faena y comercialización, asegurando que el estándar de bienestar animal se mantenga de forma continua a lo largo de toda la cadena.
El interés por este tipo de certificaciones ha ido en aumento, impulsado tanto por consumidores más informados como por una industria que busca mejorar su desempeño productivo y reputacional en los mercados internacionales.
Impacto productivo y demanda global
Desde la organización destacan que este cambio responde a una doble presión. Por un lado, existe una creciente conciencia global respecto del origen de los alimentos y las condiciones en que son producidos. Por otro, las propias empresas han comenzado a evidenciar beneficios concretos al adoptar prácticas de bienestar animal, como la reducción de mortalidad, menores costos asociados a tratamientos y una mejora en la eficiencia productiva.
Luiz Mazzon, director de Certified Humane para Latinoamérica y Asia, sostiene que este enfoque no solo responde a exigencias éticas, sino también económicas. “El bienestar animal bien aplicado mejora el rendimiento del sistema productivo. Es una inversión que, a mediano y largo plazo, genera retornos”, explica.
En el caso de Chile, el avance ha sido progresivo pero significativo. La industria salmonera, altamente orientada a la exportación, ha encontrado en este tipo de certificaciones una herramienta para agregar valor a sus productos, especialmente en mercados como Estados Unidos y Brasil, donde el sello es reconocido por los consumidores.

Avances en Chile y proyección del sector
Actualmente, ya existen operaciones certificadas en el país. Empresas como Cermaq han logrado acreditar toda su cadena productiva en la región de Magallanes, mientras que otras como Ecosalmon han certificado etapas específicas como la producción de smolt. Estos primeros casos marcan el inicio de una adopción más amplia dentro del sector.
Otro aspecto relevante es que la norma aplicada al salmón fue desarrollada a partir de la propia realidad chilena. El estándar se construyó tras un proceso de análisis en terreno y en diálogo con actores de la industria, lo que permitió adaptar los criterios internacionales a las condiciones locales de producción.
Más allá de su presencia en espacios como ferias del sector, el foco de Certified Humane está en consolidar un cambio estructural en la forma en que se produce proteína animal. En el caso del salmón, esto implica avanzar hacia una operación más eficiente, ética y alineada con los desafíos de sostenibilidad que enfrenta la acuicultura a nivel global.
En un contexto donde la presión ambiental, regulatoria y de mercado continúa en aumento, el bienestar animal se posiciona como uno de los pilares clave para el futuro de la salmonicultura chilena. La adopción de estándares verificables y reconocidos internacionalmente no solo fortalece la competitividad del sector, sino que también redefine la relación entre producción, entorno y consumidor.


















