Chile pasó de ser el país con menor arancel efectivo aplicado por Estados Unidos a sus exportaciones a enfrentar un escenario más exigente tras los aumentos decretados por el gobierno de Donald Trump. Así lo concluye un informe del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), elaborado por el economista senior Juan Ortiz y el investigador Antonio Espinoza, así lo publica el diario La Tercera.
Del arancel cero a un nuevo escenario comercial
El estudio recuerda que, antes del cambio en la política comercial estadounidense, las exportaciones chilenas ingresaban a EE.UU. con un arancel efectivo de apenas 0,03%, el más bajo de toda Latinoamérica, gracias al Tratado de Libre Comercio vigente desde 2004. En contraste, las importaciones chilenas desde EE.UU. enfrentaban un arancel promedio de 0,57%.
Este escenario comenzó a modificarse en 2025. Al incorporar la nueva tasa adicional del 10% y la composición de los productos exportados, el informe estima que el arancel efectivo aplicado a Chile subió desde 0,9% en abril hasta 4,57% en agosto, reflejando el impacto concreto de la nueva estrategia comercial estadounidense.
En la comparación regional, Chile perdió su liderazgo y quedó por detrás de países como Venezuela, Colombia y Argentina en términos de menor arancel efectivo. No obstante, los investigadores subrayan que el caso chileno sigue siendo relativamente favorable, debido a que gran parte de sus envíos —especialmente el cobre— continúa exenta de aranceles recíprocos, una situación similar a la del petróleo venezolano.
Chile resiste, pero en un escenario más incierto
El análisis también muestra fuertes contrastes a nivel global. China registró el mayor salto arancelario, pasando de 15,8% a casi 40%, mientras que Canadá fue el país del G7 con el menor incremento. En ese contexto, el 4,57% aplicado a Chile sigue siendo bajo frente al promedio total de importaciones de Estados Unidos, que alcanzó 10,6% en agosto de 2025.
Pese a ello, el informe advierte que esta relativa protección podría no ser permanente. Tras la implementación de los aranceles, se produjo un fuerte aumento en las exportaciones de cátodos de cobre, impulsado por el adelanto de compras ante la incertidumbre regulatoria. Si esa tendencia se revierte y disminuye el peso del cobre en la canasta exportadora, la exposición de Chile a los aranceles recíprocos podría aumentar.
En síntesis, el reporte del OCEC-UDP muestra que Chile aún conserva una posición competitiva en su relación comercial con Estados Unidos, pero ya no desde la comodidad de la excepción, sino en un escenario más volátil y condicionado por la evolución de su matriz exportadora.


















