Un poco más de dos años después de su entrada en vigencia, el convenio que evita la doble tributación entre Chile y Estados Unidos comienza a mostrar resultados concretos. Así lo concluye el primer estudio de implementación y oportunidades del tratado, presentado este lunes por la Cámara Chileno Norteamericana de Comercio (AmCham), junto a expertos de EY, Deloitte, KPMG y PwC.


El acuerdo, vigente desde el 1 de enero de 2024, fue uno de los más esperados por el mundo empresarial de ambos países. Tras más de una década de tramitación legislativa, hoy se posiciona como una herramienta clave para reducir la carga tributaria, entregar mayor certeza jurídica y fomentar la inversión bilateral, así lo informa el Diario Financiero.
Estudio revela impactos positivos para inversiones inbound y outbound
El informe fue expuesto por Nicolás Grof (EY), Claudia Méndez (Deloitte), Javiera Suazo (KPMG) y Mauricio Valenzuela (PwC), quienes coincidieron en que el tratado representa una oportunidad tangible tanto para inversiones inbound —residentes estadounidenses que invierten en Chile— como outbound, es decir, chilenos que invierten en Estados Unidos.
Durante la presentación, se subrayó que el convenio establece reglas más claras, menores tasas impositivas y mecanismos para evitar la doble tributación, facilitando el flujo de capitales entre ambas economías.


Autoridades valoran el acuerdo como motor de crecimiento
Al evento asistió la subsecretaria de Hacienda, Heidi Berner, quien destacó la relevancia de la colaboración público-privada en la generación de acuerdos que atraen inversión extranjera y promueven el crecimiento económico.
También participó Liselott Kana, asesora del Servicio de Impuestos Internos (SII) y una de las impulsoras del convenio, quien recalcó que este tipo de tratados son positivos para ambas partes y constituyen plataformas de desarrollo económico de largo plazo.
Rebajas de tasas e incentivos clave para la inversión
Entre los principales beneficios, el estudio destacó la reducción significativa de tasas impositivas. En el caso de los inversionistas inbound, la carga tributaria sobre intereses baja desde un 23,90% a un 10,96%. A esto se suma una rebaja relevante en pólizas de servicios y seguros, que pasan de 22% a solo 5%.
Asimismo, se resaltó la exención del impuesto adicional para servicios tecnológicos y de software transados entre ambos países, los que solo quedan afectos al IVA al ingresar a Chile.
Chile como sello de calidad y hub de inversión regional
El informe también abordó el efecto reputacional del convenio, describiéndolo como una certificación del valor agregado de Chile en la región. Este “sello de calidad” refuerza la imagen del país como destino confiable para la inversión, abriendo la posibilidad de consolidarlo como un hub de inversión en Sudamérica.
Este escenario se ve fortalecido por la amplia red de tratados internacionales de Chile, su estabilidad jurídica y su rol estratégico en el Cono Sur.
Desafíos y oportunidades de mejora en la aplicación del tratado
Pese a los avances, los expertos identificaron áreas que requieren ajustes. Entre ellas, la necesidad de perfeccionar el lenguaje tributario para evitar la exigencia de documentos apostillados que acrediten el pago de impuestos en Estados Unidos y prevengan eventuales dobles cobros al ingresar a Chile.
Otro punto crítico es el tratamiento de las partnerships, estructuras de inversión comunes en EE.UU. pero no reconocidas por la normativa chilena, lo que impide que accedan a los beneficios del convenio. A esto se suma la situación de los fondos de inversión chilenos, que según la interpretación actual del SII no podrían acogerse al tratado.
Proyecciones económicas: experiencias comparadas
El estudio comparó la experiencia chilena con la de Irlanda y República Checa, países con PIB per cápita similar al de Chile al momento de firmar convenios tributarios con Estados Unidos en los años 90. Ambos registraron expansiones relevantes del PIB: 1,7% en Irlanda y 2,8% en República Checa durante el año de entrada en vigor.
Chile, en tanto, anotó un crecimiento del 2,6% en el año en que comenzó a regir el convenio, reforzando la tesis de que estos acuerdos pueden actuar como catalizadores del crecimiento económico.
















