La relación entre la academia y la industria salmonicultora en Chile es de crucial importancia, donde la innovación y el conocimiento son motores fundamentales del desarrollo económico y social. Sin embargo, este vínculo debe trascender su enfoque utilitario y profundizarse para proyectarse en el tiempo.
En el escenario actual, donde la innovación y el conocimiento se erigen como motores del progreso económico y social, la relación entre la academia y la industria en Chile ha adquirido una importancia innegable. Este maridaje estratégico no solo permite a las universidades cultivar una investigación de alto impacto y moldear profesionales de excelencia, sino que también abre a las empresas un portal hacia nuevas tecnologías, el desarrollo de productos y servicios competitivos, y la optimización de sus procesos productivos.
La academia, cual faro de conocimiento, ilumina el camino de la industria, guiándola hacia nuevos horizontes de innovación y desarrollo. A su vez, la industria, como motor del progreso, inyecta vitalidad a la academia, proporcionándole los recursos y la retroalimentación necesarios para que su investigación tenga un impacto tangible en la sociedad.
Frutos de la sinergia
En investigación y desarrollo, la academia aporta su conocimiento y expertise para desarrollar nuevas tecnologías, mejorar la productividad y reducir el impacto ambiental de la acuicultura, por ejemplo. Las empresas, por su parte, proporcionan recursos financieros y acceso a infraestructura para llevar a cabo proyectos de investigación de relevancia para la industria.
Al mismo tiempo, la colaboración entre la academia y la industria facilita la transferencia de conocimiento y tecnologías desde las universidades a las empresas, permitiendo que estas últimas adopten nuevas prácticas y procesos más eficientes y sostenibles.
A su vez, las universidades deben formar profesionales altamente calificados en las áreas de producción, gestión ambiental, nutrición de peces, sanidad acuícola, genética, biotecnología, entre otras, satisfaciendo las necesidades del sector y contribuyendo al desarrollo del capital humano de la industria.
Vinculación en la práctica
Cabe destacar que, entre los casos más recientes de vinculación, se encuentra la firma de un Memorándum de Entendimiento entre el Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (Incar) y AquaChile, con el objetivo de desarrollar investigación aplicada. En este sentido, el centro aportará la capacidad profesional y de expertos y seleccionará alumnos de doctorado e investigadores post-doctorales con interés en las líneas de investigación.
Por su parte, AquaChile facilitará el acceso a su infraestructura productiva y tecnológica, incluyendo: el Centro de Innovación ATC en Lenca (comuna de Puerto Montt); más de 80 centros de cultivo en producción desde Puerto Montt hasta Puerto Natales; Laboratorio de Biología Molecular ALAB; y concesiones en lagos reservadas para investigación sobre la protección y vida en cuerpos lacustres.
Otra iniciativa que también inició el año pasado fue la firma de un convenio entre el Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal) y la Universidad Austral de Chile para potenciar y estimular proyectos de investigación y desarrollo (I+D+i) que abarquen todas las áreas del conocimiento relacionadas con la acuicultura del salmón en Chile.
Por otro lado, en este 2024, el Centro Colaborador de la Organización Mundial de Sanidad Animal, junto a la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile y el Consejo del Salmón, definieron los lineamientos para continuar el trabajo colaborativo en el marco de una alianza estratégica suscrita en 2023, con el fin de fortalecer las buenas prácticas en el uso de antimicrobianos y en sanidad y bienestar animal.
Pendientes
Uno de los desafíos pendientes entre el vínculo de la academia y la industria es que este debe trascender su enfoque utilitario y profundizarse para proyectarse en el tiempo. Es decir, que las soluciones no solo respondan a problemáticas puntuales de la industria, sino que el enfoque sea una comprensión profunda de los fenómenos que la afectan, para que así el vínculo sostenible generando impactos permanentes.
La investigación y el desarrollo en acuicultura requieren de una inversión significativa, tanto por parte del sector público como del privado. Existe la necesidad de aumentar la inversión en este ámbito para fomentar la investigación de vanguardia y la transferencia de tecnología a la industria.
También se requiere una mayor coordinación y colaboración entre la academia y la industria para identificar áreas de investigación prioritarias y asegurar que los resultados de la investigación sean relevantes para las necesidades del sector. Esto implica establecer mecanismos de comunicación efectivos, crear espacios de diálogo conjunto y fomentar la participación activa de ambas partes en proyectos de investigación.
En cuanto a la transferencia tecnológica, es fundamental fortalecer los mecanismos de esta para llevar los resultados de la investigación desde las universidades a las empresas salmonicultoras. Esto implica la creación de espacios de transferencia tecnológica, la capacitación de investigadores en transferencia tecnológica y el desarrollo de estrategias efectivas para la difusión y adopción de nuevas tecnologías.
Al mismo tiempo se necesitan fortalecer los programas de formación continua y capacitación para el personal del sector, en colaboración con las universidades y centros de formación. Esto implica la creación de programas a medida, la actualización de los currículos académicos y el fomento de la participación de profesionales de la industria en actividades de educativas.
En definitiva, la academia y la industria salmonicultora chilena tienen un rol fundamental que desempeñar en el desarrollo del país. Fortalecer su vínculo y trabajar en conjunto permitirá generar conocimiento de alto impacto, formar profesionales altamente calificados y desarrollar productos y servicios innovadores, contribuyendo así a un Chile más próspero y competitivo.
En el escenario actual, donde la innovación y el conocimiento se erigen como motores del progreso económico y social, la relación entre la academia y la industria en Chile ha adquirido una importancia innegable. Este maridaje estratégico no solo permite a las universidades cultivar una investigación de alto impacto y moldear profesionales de excelencia, sino que también abre a las empresas un portal hacia nuevas tecnologías, el desarrollo de productos y servicios competitivos, y la optimización de sus procesos productivos.
La academia, cual faro de conocimiento, ilumina el camino de la industria, guiándola hacia nuevos horizontes de innovación y desarrollo. A su vez, la industria, como motor del progreso, inyecta vitalidad a la academia, proporcionándole los recursos y la retroalimentación necesarios para que su investigación tenga un impacto tangible en la sociedad.
Frutos de la sinergia
En investigación y desarrollo, la academia aporta su conocimiento y expertise para desarrollar nuevas tecnologías, mejorar la productividad y reducir el impacto ambiental de la acuicultura, por ejemplo. Las empresas, por su parte, proporcionan recursos financieros y acceso a infraestructura para llevar a cabo proyectos de investigación de relevancia para la industria.
Al mismo tiempo, la colaboración entre la academia y la industria facilita la transferencia de conocimiento y tecnologías desde las universidades a las empresas, permitiendo que estas últimas adopten nuevas prácticas y procesos más eficientes y sostenibles.
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A su vez, las universidades deben formar profesionales altamente calificados en las áreas de producción, gestión ambiental, nutrición de peces, sanidad acuícola, genética, biotecnología, entre otras, satisfaciendo las necesidades del sector y contribuyendo al desarrollo del capital humano de la industria.
Vinculación en la práctica
Cabe destacar que, entre los casos más recientes de vinculación, se encuentra la firma de un Memorándum de Entendimiento entre el Centro Interdisciplinario para la Investigación Acuícola (Incar) y AquaChile, con el objetivo de desarrollar investigación aplicada. En este sentido, el centro aportará la capacidad profesional y de expertos y seleccionará alumnos de doctorado e investigadores post-doctorales con interés en las líneas de investigación.
Por su parte, AquaChile facilitará el acceso a su infraestructura productiva y tecnológica, incluyendo: el Centro de Innovación ATC en Lenca (comuna de Puerto Montt); más de 80 centros de cultivo en producción desde Puerto Montt hasta Puerto Natales; Laboratorio de Biología Molecular ALAB; y concesiones en lagos reservadas para investigación sobre la protección y vida en cuerpos lacustres.
Otra iniciativa que también inició el año pasado fue la firma de un convenio entre el Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal) y la Universidad Austral de Chile para potenciar y estimular proyectos de investigación y desarrollo (I+D+i) que abarquen todas las áreas del conocimiento relacionadas con la acuicultura del salmón en Chile.
Por otro lado, en este 2024, el Centro Colaborador de la Organización Mundial de Sanidad Animal, junto a la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (Favet) de la Universidad de Chile y el Consejo del Salmón, definieron los lineamientos para continuar el trabajo colaborativo en el marco de una alianza estratégica suscrita en 2023, con el fin de fortalecer las buenas prácticas en el uso de antimicrobianos y en sanidad y bienestar animal.
Pendientes
Uno de los desafíos pendientes entre el vínculo de la academia y la industria es que este debe trascender su enfoque utilitario y profundizarse para proyectarse en el tiempo. Es decir, que las soluciones no solo respondan a problemáticas puntuales de la industria, sino que el enfoque sea una comprensión profunda de los fenómenos que la afectan, para que así el vínculo sostenible generando impactos permanentes.
La investigación y el desarrollo en acuicultura requieren de una inversión significativa, tanto por parte del sector público como del privado. Existe la necesidad de aumentar la inversión en este ámbito para fomentar la investigación de vanguardia y la transferencia de tecnología a la industria.
También se requiere una mayor coordinación y colaboración entre la academia y la industria para identificar áreas de investigación prioritarias y asegurar que los resultados de la investigación sean relevantes para las necesidades del sector. Esto implica establecer mecanismos de comunicación efectivos, crear espacios de diálogo conjunto y fomentar la participación activa de ambas partes en proyectos de investigación.
En cuanto a la transferencia tecnológica, es fundamental fortalecer los mecanismos de esta para llevar los resultados de la investigación desde las universidades a las empresas salmonicultoras. Esto implica la creación de espacios de transferencia tecnológica, la capacitación de investigadores en transferencia tecnológica y el desarrollo de estrategias efectivas para la difusión y adopción de nuevas tecnologías.
Al mismo tiempo se necesitan fortalecer los programas de formación continua y capacitación para el personal del sector, en colaboración con las universidades y centros de formación. Esto implica la creación de programas a medida, la actualización de los currículos académicos y el fomento de la participación de profesionales de la industria en actividades de educativas.
En definitiva, la academia y la industria salmonicultora chilena tienen un rol fundamental que desempeñar en el desarrollo del país. Fortalecer su vínculo y trabajar en conjunto permitirá generar conocimiento de alto impacto, formar profesionales altamente calificados y desarrollar productos y servicios innovadores, contribuyendo así a un Chile más próspero y competitivo.