La compañía Blumar dio a conocer su Memoria Integrada 2024, la cual ofrece una mirada al trabajo realizado, los aprendizajes y los desafíos que enfrentó la firma durante el año pasado, y refleja el compromiso con el desarrollo sostenible de sus operaciones en pesca y acuicultura.
En este contexto, el gerente general de Blumar, Gerardo Balbontín, expresó que “en el ambiente regulatorio, nos inquieta el desconocimiento técnico, los prejuicios y la falta de interés de la autoridad por el desarrollo de la salmonicultura en Chile”.
“A eso, se suman acciones y discursos de ONG’s internacionales que no transparentan sus reales motivaciones ni financiamiento, pero que están impactando e influyendo negativamente en el normal desarrollo de la actividad. Testimonio de esto es el nulo avance que han tenido varias solicitudes de concesión de centros de cultivo en Magallanes, con que la compañía contaba para poder consolidar su plan productivo, y cuyos trámites se extienden sin avanzar por más de 7 años”, enfatizó Balbontín.
En cuanto a la pesca, el ejecutivo comentó que “los desafíos han estado en el frente legislativo. La tramitación del proyecto de nueva Ley de Pesca que promueve el Gobierno, que establece un nuevo fraccionamiento de las cuotas entre industriales y artesanales además de mayor licitación de cuotas de pesca, ha generado nuevamente un escenario de incerteza jurídica que inhibe a las empresas tomar decisiones de largo plazo que permitan aumentar la competitividad”.
Aseguró que la indefinición en materia regulatoria está afectando decisiones de inversión, especialmente en mejoras tecnológicas, ampliación de plantas y renovación de barcos. “Un ejemplo de esto es el proyecto que tenemos para construir una planta de congelados de última generación en la comuna de Coronel, la cual cuenta con su permiso ambiental aprobado, que significaría una inversión de aproximadamente US$45 millones, con 250 empleos directos, y que daría un impulso adicional a la producción de jurel para consumo humano; pero dicho proyecto está detenido a la espera de mayor certeza jurídica que permita abordar una inversión tan relevante”, recalcó.
En tanto, el presidente de Blumar, Rodrigo Sarquis, manifestó que en el negocio de salmones “hemos observado que las algunas autoridades han abrazado un discurso que supone que esta actividad se opone al cuidado del medioambiente y, a ratos, han transformado a la industria salmonera en un ícono de ese prejuicio”.
En cuanto al proceso para crear una nueva Ley de Acuicultura señaló que actualmente “se está desarrollando un proyecto para identificar las áreas más afectadas por el cambio climático. Sin embargo, no hay suficiente claridad sobre los objetivos detrás de esta otra propuesta de cambio a la regulación, lo que genera incertidumbre, frena las inversiones y priva a Chile de una gran oportunidad de crecimiento y desarrollo”.
“No creemos que ese sea el propósito de estas medidas y menos en un país con altos niveles de endeudamiento y bajo crecimiento económico. La industria está enfrentada a múltiples burocracias que frenan el desarrollo y entregan mayor espacio a nuestros competidores de otros países”, reflexionó Sarquis.
El presidente también abordó el rol de las ONG’s y otras agrupaciones. “Algunas de estas organizaciones han distorsionado el debate público y han afectado el desarrollo de la salmonicultura, como ha pasado en la región de Magallanes con la Reserva Nacional Kawésqar. Todo esto, sin transparentar de forma clara sus intereses de cara a la ciudadanía”, aseveró.
Por lo anterior, “es preocupante ver cómo una iniciativa que busca transparentar el financiamiento de las ONG’s se encuentra detenida desde octubre de 2023 en la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización del Senado. Hacemos un llamado urgente a igualar las condiciones de transparencia e información que se solicitan tanto al sector público como privado para conocer quienes están detrás de estas agrupaciones, principalmente ambientalistas”, enfatizó.
En cuanto a los aranceles impuestos al salmón chileno por parte del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó que “nos ha sorprendido con el establecimiento de aranceles que, en el caso de Chile, corresponden a un 10%, cuyo impacto en el negocio salmonero está siendo evaluado para conocer en los próximos meses su real alcance”.
Reducción del uso de antibióticos, huella de carbono y gestión de residuos
La compañía destacó en el informe que desde 2017 ha bajado progresivamente el uso de antibióticos en sus centros de cultivo, logrando la reducción de un 46% al cierre de 2024. “Sin embargo, estos buenos resultados requieren un esfuerzo permanente para mantenerlos”, aseveraron.
En relación a los gramos de antibiótico usados en la totalidad de los ciclos cerrados cosechados, en 2024 la empresa estuvo bajo la industria, en un 59%.
Cabe destacar que Blumar se suscribió al Programa de Reducción de Antibióticos con la ONG internacional Monterey Bay Aquarium, para bajar su uso a la mitad para 2025, utilizando 2017 como año base. Además, en 2024 buscó avanzar un poco más allá, estableciendo una disminución de un 10% adicional a 2030, es decir mantener la reducción en un 60%.
Respecto a la huella de carbono, Blumar indicó que se logró la reducción de un 17% de la intensidad de la huella de carbono corporativa de alcance 1 y 2 (ton CO2eq / ton producto) con respecto a las emisiones del año 2020.
Mientras tanto la meta es reducir la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero de alcance 1 y 2 con respecto a la producción en un 30% para 2030, con 2020 como año base, y preparar hoja de ruta para alcanzar la carbono neutralidad a 2050.
Por otro lado, la firma destacó que alcanzó una tasa de valorización del 90,8% de los residuos generados en sus operaciones de pesca y salmones, lo que equivale a 23.097 toneladas. El volumen total de residuos generado fue de 25.427 toneladas, de las cuales solo el 9,2% (2.330 toneladas) fue destinado a disposición final.
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