Hacia una economía circular: Cómo el ensilado de salmón impulsa la productividad de praderas Patagónicas
Un reciente estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Magallanes evaluó rigurosamente el potencial del ensilado de salmón para mejorar suelos, aumentar la biomasa vegetal y contribuir a un modelo productivo más sostenible.
En la vasta y ventosa Patagonia chilena, una región de suelos pobres en nitrógeno y fósforo y donde la ganadería extensiva predomina, un subproducto de la acuicultura comienza a perfilarse como un insumo estratégico para revitalizar praderas: el ensilado de salmón.
La investigación abordó tres niveles experimentales —incubación de suelo, ensayo en macetas e intervención directa en terreno— para responder una pregunta clave: ¿puede el ensilado, utilizado masivamente por la industria salmonera para manejar residuos, transformarse también en un fertilizante eficiente y viable para praderas australes?
Un recurso abundante, un desafío pendiente
La acuicultura global no deja de crecer, y Chile —segundo productor mundial de salmón— genera grandes volúmenes de residuos derivados del procesamiento de peces. Hasta el 70% del peso de un salmón puede transformarse en desechos: cabezas, vísceras, espinas o mortalidades.
Más del 95% de la industria chilena utiliza el ensilaje como método de disposición, un proceso que licúa los residuos mediante molienda, acción enzimática y acidificación con ácido fórmico. El resultado es un material rico en proteínas hidrolizadas, lípidos, minerales y nutrientes esenciales, con pH entre 3,5 y 4 para asegurar su estabilidad.
Este subproducto, abundante y de bajo costo, abre oportunidades: transformar un residuo en recurso, cerrar ciclos productivos y fortalecer el modelo de economía circular en regiones agrícolas con limitaciones nutricionales en sus suelos.
1. Ensayo de incubación: el ensilado modifica el pH del suelo
El primer experimento confirmó un efecto directo y progresivo: a mayor cantidad de ensilado aplicada, menor fue el pH del suelo. Las muestras con la dosis más alta alcanzaron valores de pH de 5,19, mientras que las más bajas, especialmente aquellas combinadas con cal, llegaron a 5,97.
El uso de cal resultó crucial para amortiguar la acidificación, un fenómeno esperado dado el bajo pH intrínseco del ensilado (3,7 en este estudio).
2. Ensayo en invernadero: gramíneas ganan, dosis extremas pierden
En macetas, el comportamiento de cuatro especies forrajeras fue claro:
Dactylis glomerata (pasto ovillo) mostró el mejor desempeño general, con la mayor producción de biomasa (7,31 g/maceta).
Lolium perenne tuvo buenos resultados en materia seca radical.
Medicago sativa y Trifolium pratense fueron más sensibles a la acidificación, especialmente por debajo de sus rangos óptimos de pH.
Las dosis moderadas —equivalentes a EC 27 y BF 27— generaron crecimientos comparables a los logrados con fertilizantes tradicionales, sin diferencias significativas respecto al control. Esto sugiere que el ensilado, aplicado responsablemente, puede suplir nutrientes sin la necesidad exclusiva de fertilizantes químicos.
En contraste, la dosis más elevada (EC 216) fue crítica: plantas más bajas, menor biomasa y bajo número de nódulos, resultado coherente con el pH extremadamente bajo registrado (4,81), fuera de la tolerancia de todas las especies evaluadas.
Cobertura media inicial y final (%) por tratamiento de ensilado de salmón (L/10 m2). Donde (1a) cobertura de gramíneas; (1b) cobertura de hojas anchas; (1c) cobertura de trébol blanco; (1d) material vegetal muerto. FT fertilizante tradicional; EC ensilado concentrado; BF ensilado concentrado más cal. Créditos: Estudio.
3. Ensayo de campo: más gramíneas, más biomasa, menos malezas
La prueba realizada directamente en un pastizal patagónico confirmó los beneficios del ensilado a escalas prácticas. Tras la aplicación de los tratamientos:
Las gramíneas pasaron de un 30,13% a un 50,27% de cobertura, convirtiéndose en el grupo dominante, clave para la producción ganadera.
Las especies de hoja ancha disminuyeron, especialmente en tratamientos con ensilado.
El trébol blanco solo aumentó significativamente en el tratamiento con fertilizante PKS; en los tratamientos con ensilado, su presencia tendió a disminuir.
En términos productivos, las dosis moderadas fueron nuevamente las más favorables.
La mayor producción de biomasa se logró con EC 96, aunque su rendimiento no fue significativamente diferente de los tratamientos BF 24, BF 48 y EC 48. Entre ellos, BF 24 destacó por ofrecer alta producción con menor cantidad de ensilado y sin aumentar la vegetación muerta.
En contraste, EC 192 resultó perjudicial, generando hasta 80,33% de material vegetal muerto, una señal evidente de estrés extremo por acidificación.
Economía circular con criterios ecológicos
El estudio demuestra que el ensilado de salmón puede ser un fertilizante orgánico eficaz, especialmente cuando se aplica en dosis moderadas y, preferentemente, complementado con cal para amortiguar su acidez. Su aporte nutricional permite:
Aumentar la biomasa aérea y radical.
Impulsar la cobertura de gramíneas de alto valor forrajero.
Reducir la dependencia de fertilizantes tradicionales.
Transformar un residuo industrial en un insumo agrícola.
Mejorar la eficiencia productiva en suelos pobres como los de Magallanes.
A la vez, deja una advertencia clara: las dosis altas no solo reducen la productividad, sino que pueden perjudicar gravemente la biodiversidad del pastizal, aumentar la vegetación muerta y forzar cambios indeseados en la estructura del ecosistema.
Un potencial real, con límites definidos
El ensilado de salmón representa una alternativa viable para fertilizar praderas australes en el marco de la economía circular. Sin embargo, su efectividad depende profundamente de la dosis y del equilibrio del pH del suelo.
Los tratamientos BF 24 y EC 12 emergen como las opciones más seguras y eficientes: altas producciones de materia seca, mayor cobertura de gramíneas y menor impacto ecológico adverso. Además, requieren menos volumen de ensilado, reduciendo costos logísticos y favoreciendo su aplicación local en zonas cercanas a centros salmonicultores.
En una región donde la ganadería depende fuertemente de la calidad del forraje, y donde la industria acuícola busca soluciones sustentables para sus residuos, esta investigación ofrece un camino de integración virtuosa: convertir un residuo inevitable en una herramienta productiva clave para los sistemas agropecuarios del extremo sur.
Lea el estudio completo aquí: Towards a circular economy with application of salmon silage to a grassland in Chilean Patagonia
En la vasta y ventosa Patagonia chilena, una región de suelos pobres en nitrógeno y fósforo y donde la ganadería extensiva predomina, un subproducto de la acuicultura comienza a perfilarse como un insumo estratégico para revitalizar praderas: el ensilado de salmón.
La investigación abordó tres niveles experimentales —incubación de suelo, ensayo en macetas e intervención directa en terreno— para responder una pregunta clave: ¿puede el ensilado, utilizado masivamente por la industria salmonera para manejar residuos, transformarse también en un fertilizante eficiente y viable para praderas australes?
Un recurso abundante, un desafío pendiente
La acuicultura global no deja de crecer, y Chile —segundo productor mundial de salmón— genera grandes volúmenes de residuos derivados del procesamiento de peces. Hasta el 70% del peso de un salmón puede transformarse en desechos: cabezas, vísceras, espinas o mortalidades.
Más del 95% de la industria chilena utiliza el ensilaje como método de disposición, un proceso que licúa los residuos mediante molienda, acción enzimática y acidificación con ácido fórmico. El resultado es un material rico en proteínas hidrolizadas, lípidos, minerales y nutrientes esenciales, con pH entre 3,5 y 4 para asegurar su estabilidad.
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Este subproducto, abundante y de bajo costo, abre oportunidades: transformar un residuo en recurso, cerrar ciclos productivos y fortalecer el modelo de economía circular en regiones agrícolas con limitaciones nutricionales en sus suelos.
1. Ensayo de incubación: el ensilado modifica el pH del suelo
El primer experimento confirmó un efecto directo y progresivo: a mayor cantidad de ensilado aplicada, menor fue el pH del suelo. Las muestras con la dosis más alta alcanzaron valores de pH de 5,19, mientras que las más bajas, especialmente aquellas combinadas con cal, llegaron a 5,97.
El uso de cal resultó crucial para amortiguar la acidificación, un fenómeno esperado dado el bajo pH intrínseco del ensilado (3,7 en este estudio).
2. Ensayo en invernadero: gramíneas ganan, dosis extremas pierden
En macetas, el comportamiento de cuatro especies forrajeras fue claro:
Dactylis glomerata (pasto ovillo) mostró el mejor desempeño general, con la mayor producción de biomasa (7,31 g/maceta).
Lolium perenne tuvo buenos resultados en materia seca radical.
Medicago sativa y Trifolium pratense fueron más sensibles a la acidificación, especialmente por debajo de sus rangos óptimos de pH.
Las dosis moderadas —equivalentes a EC 27 y BF 27— generaron crecimientos comparables a los logrados con fertilizantes tradicionales, sin diferencias significativas respecto al control. Esto sugiere que el ensilado, aplicado responsablemente, puede suplir nutrientes sin la necesidad exclusiva de fertilizantes químicos.
En contraste, la dosis más elevada (EC 216) fue crítica: plantas más bajas, menor biomasa y bajo número de nódulos, resultado coherente con el pH extremadamente bajo registrado (4,81), fuera de la tolerancia de todas las especies evaluadas.
Cobertura media inicial y final (%) por tratamiento de ensilado de salmón (L/10 m2). Donde (1a) cobertura de gramíneas; (1b) cobertura de hojas anchas; (1c) cobertura de trébol blanco; (1d) material vegetal muerto. FT fertilizante tradicional; EC ensilado concentrado; BF ensilado concentrado más cal. Créditos: Estudio.
3. Ensayo de campo: más gramíneas, más biomasa, menos malezas
La prueba realizada directamente en un pastizal patagónico confirmó los beneficios del ensilado a escalas prácticas. Tras la aplicación de los tratamientos:
Las gramíneas pasaron de un 30,13% a un 50,27% de cobertura, convirtiéndose en el grupo dominante, clave para la producción ganadera.
Las especies de hoja ancha disminuyeron, especialmente en tratamientos con ensilado.
El trébol blanco solo aumentó significativamente en el tratamiento con fertilizante PKS; en los tratamientos con ensilado, su presencia tendió a disminuir.
En términos productivos, las dosis moderadas fueron nuevamente las más favorables.
La mayor producción de biomasa se logró con EC 96, aunque su rendimiento no fue significativamente diferente de los tratamientos BF 24, BF 48 y EC 48. Entre ellos, BF 24 destacó por ofrecer alta producción con menor cantidad de ensilado y sin aumentar la vegetación muerta.
En contraste, EC 192 resultó perjudicial, generando hasta 80,33% de material vegetal muerto, una señal evidente de estrés extremo por acidificación.
Economía circular con criterios ecológicos
El estudio demuestra que el ensilado de salmón puede ser un fertilizante orgánico eficaz, especialmente cuando se aplica en dosis moderadas y, preferentemente, complementado con cal para amortiguar su acidez. Su aporte nutricional permite:
Aumentar la biomasa aérea y radical.
Impulsar la cobertura de gramíneas de alto valor forrajero.
Reducir la dependencia de fertilizantes tradicionales.
Transformar un residuo industrial en un insumo agrícola.
Mejorar la eficiencia productiva en suelos pobres como los de Magallanes.
A la vez, deja una advertencia clara: las dosis altas no solo reducen la productividad, sino que pueden perjudicar gravemente la biodiversidad del pastizal, aumentar la vegetación muerta y forzar cambios indeseados en la estructura del ecosistema.
Un potencial real, con límites definidos
El ensilado de salmón representa una alternativa viable para fertilizar praderas australes en el marco de la economía circular. Sin embargo, su efectividad depende profundamente de la dosis y del equilibrio del pH del suelo.
Los tratamientos BF 24 y EC 12 emergen como las opciones más seguras y eficientes: altas producciones de materia seca, mayor cobertura de gramíneas y menor impacto ecológico adverso. Además, requieren menos volumen de ensilado, reduciendo costos logísticos y favoreciendo su aplicación local en zonas cercanas a centros salmonicultores.
En una región donde la ganadería depende fuertemente de la calidad del forraje, y donde la industria acuícola busca soluciones sustentables para sus residuos, esta investigación ofrece un camino de integración virtuosa: convertir un residuo inevitable en una herramienta productiva clave para los sistemas agropecuarios del extremo sur.