La producción acuícola mundial se ha triplicado en las últimas dos décadas y se espera que siga aumentando. La acuicultura alimentada ahora ha superado la tasa de crecimiento de las especies no alimentadas. Este aumento ha generado una demanda sustancial de materias primas proteicas para la producción de alimento.
En tanto, el salmón del Atlántico es la especie de pez marino más cultivada (FAO, 2024) y tiene un alto requerimiento de proteína de alta calidad. Ahora bien, en los últimos 30 años, las fuentes de proteína vegetal, como el concentrado de proteína de soja, han reemplazado cada vez más a la harina de pescado en el alimento para salmones. Sin embargo, la transición de ingredientes de origen marino a ingredientes de origen vegetal presenta varios desafíos.
El contenido de factores antinutricionales presentes en la mayoría de las materias primas vegetales puede afectar negativamente el rendimiento del crecimiento y la salud de los peces, mientras que la dependencia de proteínas vegetales de alta calidad aumenta la competencia entre alimento para animales y alimento para humanos. En consecuencia, se necesitan fuentes de proteína alternativas de alto valor nutricional con una baja huella ambiental que contribuyan a la bioeconomía circular, para apoyar el crecimiento sostenible de la producción acuícola alimentada.
Bajo este escenario, un equipo de científicos desarrolló un estudio sobre la calidad del pellet, el rendimiento del crecimiento, los índices de bienestar y la calidad del filete de salmón del Atlántico alimentado con dietas que contenían 0 %, 5 % y 10 % de HSPA (harina de subproductos avícolas) durante la fase de engorde en agua de mar.
Un zoom al experimento
Se llevó a cabo un experimento de campo similar a uno comercial con 435.000 salmones Atlánticos alimentados con tres dietas experimentales isoenergéticas, isolipídicas e isonitrogenadas: una dieta de control similar a la comercial basada en fuentes de proteína convencionales, y dos dietas de prueba donde la harina de subproductos avícolas reemplazó el 5 % y el 10 % del contenido de proteína bruta, respectivamente.
Después de 11 meses de alimentación en jaulas marinas por triplicado, el peso promedio de los peces aumentó de 482 g a 5.9 kg y, además, “no se encontraron diferencias entre los grupos de dieta para el rendimiento del crecimiento, la mortalidad, la tasa de conversión alimenticia, la histología intestinal o los parámetros de calidad del filete, como la abertura, la firmeza, el color o la composición de ácidos grasos”, detallaron los expertos.
“Concluimos que la harina de subproductos avícolas se puede utilizar en dietas para el salmón Atlántico en inclusiones de hasta el 10 % sin comprometer el rendimiento del crecimiento, la salud y el bienestar de los peces o la calidad del producto”, destacaron los expertos.
Más detalles de los resultados
Uno de los resultados importante es que no hubo diferencias en el peso final promedio de los peces estimado a partir de la biomasa total en el centro de cultivo, lo que sugiere que el factor de condición más alto encontrado en el muestreo final tuvo poca relevancia biológica.
Por otro lado, “no se detectaron úlceras en los peces muestreados del grupo del 10 %, mientras que 6/30 de los peces alimentados con un 0 % de HSPA y 2/30 de los peces alimentados con un 5 % de HSPA tenían úlceras, pero no se sabe con certeza si estas diferencias se habrían detectado en tamaños de muestra más grandes”, expusieron los autores.
Especificaron que “dos de las jaulas del 0 % de MAP (grupo de control) tuvieron un tratamiento adicional contra los piojos de mar y, por lo tanto, la causa más probable del aumento de la formación de úlceras se debió a un mayor manejo derivado del tratamiento contra los piojos de mar”.
Cabe destacar que, en este estudio, el 83 % de los peces fueron clasificados como superiores, sin diferencias significativas entre los grupos de dieta.
Por otra parte, el análisis químico de la HSPA reveló un contenido de lípidos brutos de solo el 7.9 %. “Por lo tanto, una inclusión del 10 % de HSPA en la dieta tuvo un impacto insignificante en la composición lipídica del alimento y del filete. Hubo una diferencia significativa en la grasa total en los filetes de pescado alimentados con 0 % de HSPA y 5 % de HSPA. Sin embargo, los peces alimentados con 10 % de HSPA no difirieron de los otros dos grupos de dieta, lo que indica que el aumento de la inclusión de HSPA no causó una diferencia en el contenido de grasa del filete en este estudio”, explicaron los investigadores.
En el análisis también se midió el color del filete con SalmoFan™, un espectrofotómetro, y se evaluó la concentración de astaxantina en el filete, métodos comunes utilizados en la industria. “La concentración promedio numéricamente menor de astaxantina en el salmón alimentado con 0 % de HSPA en comparación con los otros dos grupos (7.4 vs. 8.1 %) no afectó los valores de SalmoFan™ ni de espectrofotometría”, resaltaron los expertos.



















