En el AIA Workshop 2025: “Financiamiento, innovación y decisiones informadas”, realizado hoy en Puerto Varas, Harrison Karisa, especialista del Banco Mundial, expuso los principales hallazgos del informe “Harnessing the Waters”. El documento reconoce a Chile como un actor clave en el desarrollo mundial del sector, junto a países como Ecuador, Vietnam, China y Bangladesh.
“El futuro de la acuicultura dependerá de decisiones informadas que combinen innovación, regulación adecuada y financiamiento sostenible”, afirmó Karisa, subrayando que la industria acuícola global tiene el potencial de generar 22 millones de nuevos empleos y movilizar inversiones por US$1,5 billones al 2050.
El informe también sitúa al salmón chileno, al camarón ecuatoriano y a la panga vietnamita como los principales productos de exportación acuícola en el comercio internacional, mientras que China y Bangladesh concentran sus esfuerzos en abastecer el consumo interno.

Innovación y sostenibilidad como ejes de crecimiento
Karisa destacó que la acuicultura es el sector de producción de alimentos de más rápido crecimiento, responsable hoy de cerca del 60% de los mariscos consumidos a nivel global. Pero advirtió que este éxito está acompañado de enormes desafíos en sustentabilidad y legitimidad social.
Entre las soluciones estratégicas, subrayó la importancia de los ingredientes alternativos para reducir la dependencia de la harina y aceite de pescado:
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Harina de insectos.
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Proteínas animales procesadas.
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Algas y macroalgas.
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Proteínas unicelulares (bacterias y hongos).
Estas innovaciones, según explicó, permitirán duplicar la producción hacia 2050 sin comprometer los ecosistemas.
Acuicultura responsable: impactos positivos en el medioambiente
El especialista del Banco Mundial fue enfático en que la acuicultura puede contribuir a la sostenibilidad ambiental si se desarrolla bajo estándares responsables. El informe “Harnessing the Waters” destaca beneficios como la restauración de hábitats degradados, la desalinización de suelos, el tratamiento de aguas y la recuperación de poblaciones silvestres sobreexplotadas.
Karisa señaló que, frente a una creciente presión sobre las pesquerías silvestres, la acuicultura es una de las respuestas más eficaces para garantizar proteínas sostenibles y accesibles, siempre que logre un equilibrio entre rentabilidad y responsabilidad ambiental.
Financiamiento sostenible: el rol de bonos azules y préstamos verdes
El informe del Banco Mundial enfatiza también el papel de las finanzas verdes para movilizar capital hacia el sector. Herramientas como los bonos azules y los préstamos vinculados a la sostenibilidad están desbloqueando recursos clave para impulsar el crecimiento responsable de la acuicultura.
Karisa explicó que la atracción de inversión privada requiere mecanismos de des-riesgo financiero, marcos regulatorios claros y alianzas público-privadas. Chile y Noruega aparecen en el informe como mercados confiables para la inversión, mientras que otras economías emergentes aún enfrentan barreras más altas.
“El desafío está en crear un modelo que combine inclusión social, innovación y sustentabilidad ambiental. Sin financiamiento sostenible, el potencial de la acuicultura quedará limitado”, concluyó.



















