La crisis del virus ISA que golpeó a la salmonicultura chilena a fines de la década de 2000 no solo provocó una fuerte contracción productiva, sino que alteró un mercado en el que Chile mantenía una posición ampliamente dominante. La abrupta reducción de la oferta abrió espacio para que Noruega aumentara sus envíos, nuevos importadores estadounidenses incorporaran proveedores alternativos y se establecieran relaciones comerciales que persistieron incluso después de la recuperación de la producción chilena.
El documento reconstruye la respuesta del mercado entre 2004 y 2021, donde chile en el 2009 denominaba ampliamente el suministro estadounidense de filetes frescos con una cuota de entre el 85% y 90%, mientras que Noruega mantenía una presencia marginal del 2% al 3%. Sin embargo, el impacto del virus ISA provocó un colapso en la producción nacional de filetes frescos: una caída del 48% entre 2008 y 2009, y otro 45% adicional entre 2009 y 2010.
Esta crisis, desplomó la participación chilena en el mercado estadounidense a un piso histórico del 30% en marzo del 2010. En contraste, los envíos de filetes fresco noruego aumentaron en un 820%, alcanzando una cuota récord del 50% en junio del 2010.

Precios y pérdidas
El comportamiento de los precios y los volúmenes totales en Estados Unidos reflejó la alta capacidad de ajuste de la cadena de valor global. De acuerdo con los datos del estudio, el gasto global de los importadores norteamericanos se mantuvo relativamente estable gracias a que los filetes noruegos amortiguaron el déficit físico de producto.
Esto provocó una alza paralela en un valor unitario para ambos orígenes (llegando a 11 dólares por kilo hacia 2010 y 2011), lo que en términos económicos significó que los consumidores de destino absorbieron un impacto moderado, mientras que los productores chilenos cargaron con la mayor parte del costo financiero directo debido a la pérdida de volumen y ventas.
Redes de exportación y procesamiento local
El estudio examinó los registros aduaneros de las empresas proveedoras, demuestran que el 85% del volumen adicional exportado por Noruega en el 2009 provino de compañías exportadoras previamente ya instauradas en el mercado norteamericano.
En este contexto, las empresas que ingresaron de forma oportunista representaron solo el 15% y salieron del mercado al normalizarse la situación hacia 2012. Asimismo el estudio confirma el masivo desvío de filetes a Estados Unidos no afectó los compromisos noruegos con el resto del mundo, lo que indica que el país nórdico impulsó activamente su capacidad industrial de procesamiento y fileteo interno para responder al shock, proceso facilitado también por la presencia de multinacionales que operaban simultáneamente en Chile y Noruega.
Reconfiguración de la demanda y efectos a largo plazo
Por el lado de la demanda, la crisis sanitaria detonó un cambio profundo en las conductas de compra en Norteamérica, con el ingreso de 60 nuevos importadores estadounidenses que adquirieron filetes noruegos por primera vez durante 2009.
Este nuevo grupo de compradores pasó a concentrar el 81% de las adquisiciones en 2010 y, lejos de ser una solución transitoria, consolidó relaciones comerciales permanentes con proveedores del país nórdico incluso después de que la oferta chilena se recuperara hacia 2012.
En sus conclusiones, la investigación advierte que las perturbaciones biológicas no solo provocan pérdidas inmediatas de volumen, sino que transforman la dinámica del mercado al sentar precedentes de diversificación que facilitan la entrada de competidores en coyunturas posteriores, tal como volvió a ocurrir durante el florecimiento de algas nocivas de 2016.



















