La industria mundial del salmón del Atlántico entró en una fase de desaceleración que amenaza con reconfigurar el equilibrio del mercado global. Así lo advirtió la consultora Kontali, que identifica una tormenta perfecta: menor crecimiento de la oferta, cambios en las dinámicas de comercio, una demanda cada vez más sensible al precio y el impacto inmediato de las tensiones en Medio Oriente sobre la logística internacional.
En la antesala de la edición 2026 de la Seafood Expo Global 2026, los analistas Lars Daniel Garshol y Philip Scrase fueron categóricos: el ciclo expansivo que marcó a la industria en los últimos años comienza a agotarse. La biomasa lista para cosecha está disminuyendo en los principales polos productivos —como Noruega, Chile y Escocia— lo que limita el crecimiento e incluso abre la puerta a caídas en la oferta.
“Estamos entrando en una fase en la que el crecimiento es limitado e incluso potencialmente negativo”, advirtió Garshol, marcando un punto de inflexión para una industria históricamente acostumbrada a expandirse.
Demanda frágil y consumidores más sensibles
El ajuste en la oferta ocurre en paralelo a un cambio estructural en la demanda. Según Scrase, los consumidores muestran hoy una mayor sensibilidad a los precios, obligando a las empresas a reforzar la innovación de productos y las estrategias promocionales para sostener el consumo.
El caso europeo refleja esta tendencia: el mercado se ha estancado tanto en volumen como en valor, aunque se mantiene estable gracias al canal retail y al consumo en el hogar, que concentra cerca del 70% de las ventas. “Es un mercado sensible, pero también sólido”, explicó el analista, destacando su rol como base estable para el salmón del Atlántico.
China emerge como motor… pero bajo presión
Mientras Europa se estabiliza, Asia —y particularmente China— se consolida como el principal motor de crecimiento futuro. La expectativa es que el gigante asiático absorba una mayor proporción de la oferta global en los próximos años, impulsando la demanda.
Sin embargo, ese escenario enfrenta un obstáculo inmediato: el impacto de las tensiones en Medio Oriente sobre el transporte internacional.
Golpe logístico: combustible al alza y menos capacidad
Uno de los efectos más visibles del conflicto ha sido el fuerte incremento en los costos logísticos. Según datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, el precio del combustible de aviación más que se duplicó en pocas semanas, pasando de cerca de US$99 por barril a US$209.
Pero el verdadero problema, advierte Garshol, no es el precio sino la disponibilidad: la reducción de rutas aéreas y la menor capacidad de carga están restringiendo los envíos, especialmente hacia Asia.
“El factor más importante no es la tarifa, es la capacidad logística”, enfatizó.
Este cambio golpea una ventaja histórica del sector: el acceso a espacios de carga a bajo costo gracias a la dinámica de retorno en vuelos internacionales. Hoy, esa eficiencia se diluye, obligando a pagar tarifas significativamente más altas por nueva capacidad.
El efecto es directo: mayores costos de transporte elevan el precio final del salmón, lo que podría enfriar la demanda en mercados sensibles y aumentar la volatilidad global.
“Estamos viendo cambios semana a semana, con riesgos crecientes impulsados por factores externos que no se pueden controlar”, alertó Garshol.
Estados Unidos reordena el tablero comercial
En paralelo, la política comercial de Estados Unidos introduce un elemento de alivio relativo. Tras un fallo de la Corte Suprema en febrero, gran parte de los aranceles aplicados en 2025 fueron declarados ilegales y reemplazados por un gravamen global del 10% a las importaciones.
Según Scrase, este cambio aporta mayor previsibilidad y simplifica el comercio internacional, aunque su impacto específico en el salmón será moderado, dado que los aranceles ya se situaban cerca de ese nivel.
Donde sí se anticipan efectos más profundos es en el mercado del camarón, especialmente para países exportadores como India, que pasan de enfrentar tarifas superiores al 50% a solo un 10%.
Un mercado más incierto y competitivo
El nuevo escenario perfila una industria donde la competencia estará menos determinada por barreras arancelarias y más por factores estructurales como costos, eficiencia y capacidad de adaptación.
Aun así, la incertidumbre sigue siendo alta. Las discusiones recientes en Estados Unidos sobre posibles nuevos aranceles y la persistente inestabilidad geopolítica mantienen en alerta a los actores del sector.
La conclusión de Kontali es clara: el mercado del salmón entra en una etapa más compleja, volátil y exigente, donde la capacidad de reacción frente a shocks externos será tan decisiva como la propia producción.


















