La ventana está abierta: Chile podría liderar desarrollo de vacunas para enfrentar el PRV en salmones
El Dr. Marcelo Cortez, académico de la Facultad de Química y Biología de la Usach, profundizó sobre una de las enfermedades asociadas a este patógeno: el Síndrome de Inflamación Músculo Esquelético y Cardíaco (HSMI). A partir de una revisión de publicaciones científicas, analizó los principales hallazgos y avances para su prevención y control.
En los laboratorios donde se estudian las enfermedades de los salmones, una palabra se repite con creciente preocupación: PRV, o Piscine orthoreovirus. Este virus, silencioso pero persistente, ha puesto en jaque a la industria salmonera mundial y a los investigadores que intentan desentrañar su compleja biología para diseñar estrategias efectivas de control.
El Piscine orthoreovirus (PRV) es el agente responsable del síndrome inflamatorio cardíaco y muscular (HSMI) en salmones, una enfermedad antes sin causa clara. Se confirmó su origen viral en 2004 y, gracias a la secuenciación masiva, en 2010 se reconstruyó por primera vez su genoma, demostrando su parentesco con los reovirus aviares y mamíferos.
Así repasó su historia el Dr. Marcelo Cortez, profesor titular e investigador de la Facultad de Química y Biología y director del Doctorado en Biotecnología de la Universidad de Santiago. Además, es integrante del grupo de estudio Fondecyt de “Salud y producción animal”, que coordina ANID. En su calidad de virólogo, desarrolló la charla “¿La presencia de PRV impacta en la vacunación?” en el marco de la primera edición de Salmon Connect 2025 en Puerto Varas, evento que fue organizado por la empresa FAV, perteneciente a la división veterinaria de la multinacional Abbott Laboratories.
Estructura doble y genoma segmentado
El investigador apuntó que este patógeno es capaz de causar artritis en los pollos o inflamaciones intestinales severas en los animales, por lo que la similitud genética abrió un nuevo campo de hipótesis: si los “primos” en aves y mamíferos producían inflamación, ¿podría el PRV desencadenar un proceso similar en los peces?.
Los experimentos confirmaron que el virus puede replicarse a lo largo del sistema digestivo y llegar hasta el corazón, provocando inflamación y daño tisular. Pero el enemigo no era simple. El Dr. Cortez, destacó que el PRV pertenece a una familia de virus de estructura doblemente proteica —tan resistentes que pueden sobrevivir semanas en el ambiente—, y con un genoma dividido en diez segmentos. Esa arquitectura le otorga una peligrosa habilidad: reordenar su material genético y generar nuevas variantes.
En la actualidad, se reconocen al menos tres variantes principales: PRV1, PRV2 y PRV3, con presencia en Noruega, Chile, Japón y otras regiones productoras. Sin embargo, hoy en día indicó que “sabemos que PRV1 y PRV3 son los más relevantes para la industria, presentes en los principales países productores como Chile y Noruega”. Algunas se asocian principalmente al salmón del Atlántico; otras, a trucha arcoíris o salmón coho. Pero lo más inquietante señaló que estudios recientes sugieren que el PRV3 está ganando virulencia, causando daños severos en los eritrocitos de los peces.
Una carrera por encontrar la vacuna perfecta
Frente a un patógeno tan adaptable y con alto grado de variabilidad genética, los científicos están explorando nuevas rutas. El académico comentó que los intentos de desarrollar vacunas clásicas —a base de virus inactivado— han mostrado resultados inconsistentes. “El virus no se replica en líneas celulares de laboratorio, lo que impide producirlo a gran escala”, explicó el virólogo. Por ello, sugiere que la estrategia se debe desplazar hacia el diseño de vacunas biotecnológicas, que integren varias proteínas estructurales y no estructurales del virus.
El Dr. Cortez también especificó que se están probando vacunas de ADN, que expresan proteínas no estructurales del virus, capaces de interferir con su replicación dentro de las células. Aunque aún no ofrecen una protección completa, los resultados son prometedores y abren la puerta a una nueva generación de inmunizaciones específicas para cada variante.
Paralelamente, la vigilancia genómica se ha convertido en un pilar para anticipar mutaciones y adaptaciones del virus, del mismo modo que se hizo con el SARS-CoV-2 en humanos.
Sobre la vacunación y sus limitaciones, el experto también advirtió que “el virus es muy prevalente y, dependiendo de la carga viral, puede provocar inflamación en los peces. La vacunación, por su parte, también genera un efecto proinflamatorio, por lo que es fundamental evaluar las posibles consecuencias negativas que esta combinación puede acarrear sobre los animales”.
En este sentido, recalcó la importancia de realizar un diagnóstico molecular y análisis de riesgo antes de aplicar vacunas en poblaciones con alta presencia viral. “A la hora de vacunar hay que determinar cuándo realmente es conveniente hacerlo”, destacó.
La lucha contra el PRV es, en última instancia, una batalla de adaptación entre virus y biotecnología. Cada avance —desde la secuenciación hasta los primeros prototipos vacunales— acerca a los científicos a un objetivo común: proteger la salud del salmón y la sostenibilidad de una industria clave para Chile y el mundo.
Finalmente, como parte de las actividades en el Salmon Connect 2025, el Dr. Cortez visitó las instalaciones de Multi X, donde dialogó con sus ejecutivos sobre los desafíos asociados a las enfermedades virales en la producción y posteriormente se reunió con representantes de la empresa Salmones de Chile SA.
En los laboratorios donde se estudian las enfermedades de los salmones, una palabra se repite con creciente preocupación: PRV, o Piscine orthoreovirus. Este virus, silencioso pero persistente, ha puesto en jaque a la industria salmonera mundial y a los investigadores que intentan desentrañar su compleja biología para diseñar estrategias efectivas de control.
El Piscine orthoreovirus (PRV) es el agente responsable del síndrome inflamatorio cardíaco y muscular (HSMI) en salmones, una enfermedad antes sin causa clara. Se confirmó su origen viral en 2004 y, gracias a la secuenciación masiva, en 2010 se reconstruyó por primera vez su genoma, demostrando su parentesco con los reovirus aviares y mamíferos.
Así repasó su historia el Dr. Marcelo Cortez, profesor titular e investigador de la Facultad de Química y Biología y director del Doctorado en Biotecnología de la Universidad de Santiago. Además, es integrante del grupo de estudio Fondecyt de “Salud y producción animal”, que coordina ANID. En su calidad de virólogo, desarrolló la charla “¿La presencia de PRV impacta en la vacunación?” en el marco de la primera edición de Salmon Connect 2025 en Puerto Varas, evento que fue organizado por la empresa FAV, perteneciente a la división veterinaria de la multinacional Abbott Laboratories.
Estructura doble y genoma segmentado
El investigador apuntó que este patógeno es capaz de causar artritis en los pollos o inflamaciones intestinales severas en los animales, por lo que la similitud genética abrió un nuevo campo de hipótesis: si los “primos” en aves y mamíferos producían inflamación, ¿podría el PRV desencadenar un proceso similar en los peces?.
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Los experimentos confirmaron que el virus puede replicarse a lo largo del sistema digestivo y llegar hasta el corazón, provocando inflamación y daño tisular. Pero el enemigo no era simple. El Dr. Cortez, destacó que el PRV pertenece a una familia de virus de estructura doblemente proteica —tan resistentes que pueden sobrevivir semanas en el ambiente—, y con un genoma dividido en diez segmentos. Esa arquitectura le otorga una peligrosa habilidad: reordenar su material genético y generar nuevas variantes.
En la actualidad, se reconocen al menos tres variantes principales: PRV1, PRV2 y PRV3, con presencia en Noruega, Chile, Japón y otras regiones productoras. Sin embargo, hoy en día indicó que “sabemos que PRV1 y PRV3 son los más relevantes para la industria, presentes en los principales países productores como Chile y Noruega”. Algunas se asocian principalmente al salmón del Atlántico; otras, a trucha arcoíris o salmón coho. Pero lo más inquietante señaló que estudios recientes sugieren que el PRV3 está ganando virulencia, causando daños severos en los eritrocitos de los peces.
Una carrera por encontrar la vacuna perfecta
Frente a un patógeno tan adaptable y con alto grado de variabilidad genética, los científicos están explorando nuevas rutas. El académico comentó que los intentos de desarrollar vacunas clásicas —a base de virus inactivado— han mostrado resultados inconsistentes. “El virus no se replica en líneas celulares de laboratorio, lo que impide producirlo a gran escala”, explicó el virólogo. Por ello, sugiere que la estrategia se debe desplazar hacia el diseño de vacunas biotecnológicas, que integren varias proteínas estructurales y no estructurales del virus.
El Dr. Cortez también especificó que se están probando vacunas de ADN, que expresan proteínas no estructurales del virus, capaces de interferir con su replicación dentro de las células. Aunque aún no ofrecen una protección completa, los resultados son prometedores y abren la puerta a una nueva generación de inmunizaciones específicas para cada variante.
Paralelamente, la vigilancia genómica se ha convertido en un pilar para anticipar mutaciones y adaptaciones del virus, del mismo modo que se hizo con el SARS-CoV-2 en humanos.
Sobre la vacunación y sus limitaciones, el experto también advirtió que “el virus es muy prevalente y, dependiendo de la carga viral, puede provocar inflamación en los peces. La vacunación, por su parte, también genera un efecto proinflamatorio, por lo que es fundamental evaluar las posibles consecuencias negativas que esta combinación puede acarrear sobre los animales”.
En este sentido, recalcó la importancia de realizar un diagnóstico molecular y análisis de riesgo antes de aplicar vacunas en poblaciones con alta presencia viral. “A la hora de vacunar hay que determinar cuándo realmente es conveniente hacerlo”, destacó.
La lucha contra el PRV es, en última instancia, una batalla de adaptación entre virus y biotecnología. Cada avance —desde la secuenciación hasta los primeros prototipos vacunales— acerca a los científicos a un objetivo común: proteger la salud del salmón y la sostenibilidad de una industria clave para Chile y el mundo.
Finalmente, como parte de las actividades en el Salmon Connect 2025, el Dr. Cortez visitó las instalaciones de Multi X, donde dialogó con sus ejecutivos sobre los desafíos asociados a las enfermedades virales en la producción y posteriormente se reunió con representantes de la empresa Salmones de Chile SA.