En 1945, impulsado por una visión emprendedora y el deseo de aportar al desarrollo del país, Don Luis Renato Yévenes fundó en Santiago un pequeño taller de reparación de motores eléctricos. Ese fue el punto de partida de lo que, ocho décadas después, se convertiría en Empresas Lureye, un grupo nacional que ha sabido acompañar los ciclos de crecimiento de Chile y superar las crisis económicas, políticas y sociales que marcaron distintas generaciones.
“Cumplir 80 años no es algo menor —reflexiona Lorenzo Yévenes Hervera, gerente general corporativo del Grupo Lureye—. Esto refleja la capacidad de adaptación que ha tenido la empresa, de sobreponerse a distintos contextos y seguir creciendo, siempre manteniendo la confianza de nuestros clientes y la convicción de que la energía es un pilar fundamental del progreso productivo del país.”

El camino de Lureye está marcado por hitos técnicos y humanos. Uno de los más relevantes ocurrió en 1985, cuando su fundador inventó y patentó los alternadores asincrónicos monofásicos y trifásicos, innovación reconocida oficialmente por el Ministerio de Economía y Fomento. Este avance permitió a la empresa posicionarse como un actor clave en la modernización del sistema eléctrico chileno, estableciendo alianzas con proveedores de Europa y Estados Unidos.
De un taller artesanal a un holding tecnológico
Hoy, el grupo Lureye está conformado por tres grandes divisiones: Lureye Electromecánica, Lureye Generación y Lureye Arriendos, cada una especializada en segmentos estratégicos del mercado energético.
“Nuestro portafolio de productos y servicios abarca motores eléctricos, variadores de frecuencia, partidores suaves, equipos de transmisión de potencia y grupos electrógenos de última generación que pueden alcanzar los 4 MW de potencia sincronizada. Esto nos permite entregar soluciones de energía robustas, confiables y adaptadas a cada tipo de operación”, explica Yévenes.
Con una red de sucursales que se extiende desde Iquique hasta Puerto Montt, la empresa también proyecta ampliar su cobertura hacia la zona sur austral, reforzando su presencia en el extremo austral del país. “Queremos estar donde está la producción chilena, acompañando su crecimiento y ayudando a garantizar la continuidad operativa de nuestros clientes”, enfatiza el ejecutivo.
El crecimiento, agrega, se sustenta en cuatro valores esenciales: conocimiento, calidad, integridad y compromiso. “Somos especialistas en lo que hacemos. Entendemos la industria, los procesos, y sabemos que nuestros clientes no solo buscan equipos, sino socios tecnológicos que les entreguen seguridad y eficiencia energética.”
Mirando al futuro: eficiencia, nuevas tecnologías y sostenibilidad
En un escenario donde la industria global enfrenta el desafío de reducir la huella de carbono, Lureye ha trazado un camino claro: incorporar tecnologías más limpias y soluciones energéticas avanzadas.
“Hemos creado un área de desarrollo de nuevos productos con foco en eficiencia y sostenibilidad”, detalla Yévenes. “Estamos incorporando sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems), que permiten almacenar energía y optimizar el consumo en operaciones remotas o intensivas; también soluciones a gas natural y LPG, y equipos con catalizadores y sistemas de inyección electrónica que cumplen con las normativas internacionales más exigentes.”
El ejecutivo explica que esta visión responde no solo a una tendencia mundial, sino a una necesidad urgente en sectores como la salmonicultura, donde el control de emisiones, la eficiencia y la continuidad operativa son condiciones indispensables.
“Reducir la huella de carbono no es una opción, es un deber compartido entre proveedores y productores”, afirma. “Por eso estamos trabajando para entregar una propuesta más consolidada al sector acuícola, con equipos y tecnologías que ayuden a mejorar la eficiencia energética y la gestión ambiental en centros de cultivo y pisciculturas.”
Energía al servicio de la salmonicultura
Desde hace más de 20 años, Lureye ha tenido una presencia activa en la zona sur del país, acompañando la expansión de la salmonicultura chilena con soluciones energéticas confiables y de alto desempeño.
La compañía cuenta con una sucursal en Puerto Montt y un equipo técnico especializado en postventa, lo que le permite ofrecer soporte permanente a centros de cultivo, plantas de proceso y pisciculturas.
“El foco está en entender cómo opera la acuicultura, sus tiempos, su logística y sus desafíos energéticos particulares”, sostiene Cristóbal Albornoz, ejecutivo de negocios para la zona sur de Lureye Arriendos. “Cada cliente tiene condiciones únicas; por eso nuestra propuesta es entregar soluciones hechas a la medida, con la flexibilidad técnica que caracteriza a Lureye.”
La compañía se prepara para acompañar la expansión de la industria hacia zonas australes, además de responder a la creciente demanda por energía en pisciculturas, donde la autonomía energética y la eficiencia son factores críticos.

Un legado que se proyecta hacia el futuro
“Lo que nos mueve es la mejora continua”, concluye Lorenzo Yévenes. “Nuestra historia está llena de aprendizajes, pero también de visión. Lureye ha sido capaz de reinventarse en cada época sin perder su esencia: aportar al desarrollo del país a través de la energía.”
A 80 años de su fundación, Empresas Lureye no solo celebra una trayectoria marcada por la innovación y la resiliencia, sino que reafirma su compromiso con el futuro energético y productivo de Chile, avanzando hacia soluciones más inteligentes, sostenibles y cercanas a las industrias que impulsan el crecimiento del país.



















