De acuerdo con información publicada de la Environmental Protection Authority (EPA) de Tasmania indican que las mortalidades de salmón atlántico aumentaron de forma progresiva durante 2025, con un alza más pronunciada entre octubre y diciembre.
En total, se reportaron más de 20 mil toneladas de biomasa perdida antes de cosecha, una cifra superior a la de años previos y que refleja un escenario de mayor presión sobre la producción.
Temperatura del agua y estrés fisiológico
El medio especializado destaca que uno de los factores clave fue el aumento de la temperatura del agua, condición que reduce la disponibilidad de oxígeno y eleva el estrés metabólico del salmón atlántico, una especie que presenta umbrales térmicos bien definidos.
Bajo estas condiciones, los peces se vuelven más vulnerables a problemas sanitarios y a una menor eficiencia productiva, especialmente en sistemas marinos abiertos.
Gestión productiva bajo presión
La autoridad subraya que el escenario observado en Tasmania refleja desafíos crecientes para la gestión productiva, en particular en regiones donde el cambio climático comienza a incidir con mayor fuerza sobre variables ambientales críticas.
El aumento de mortalidades no solo tiene implicancias sanitarias, sino también económicas y operacionales, obligando a las compañías a reforzar estrategias de monitoreo, manejo y planificación productiva.













