Oxígeno a prueba: estudio de 13 años traza la hoja de ruta para el salmón noruego en mar abierto
Un estudio de 13 años desarrollado por investigadores del Norwegian Institute of Marine Research, revela que las aguas de la plataforma continental noruega presentan condiciones de oxígeno en su mayoría adecuadas para la acuicultura de salmón atlántico, aunque con desafíos estacionales que deberán considerarse en el diseño de jaulas y el manejo de biomasa.
La salmonicultura noruega, uno de los pilares de la producción alimentaria mundial, se encuentra en un punto de inflexión. Cada año, Noruega produce más de 1,5 millones de toneladas de salmón atlántico (Salmo salar) y cerca de 90.000 toneladas de trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss). Sin embargo, los fiordos y zonas costeras que han albergado tradicionalmente las jaulas marinas ya alcanzaron su límite sostenible, en gran parte debido al impacto ambiental y a la presión de parásitos como el piojo de mar.
La alternativa que surge con fuerza es la acuicultura en alta mar: sitios de cultivo ubicados a más de dos kilómetros de la costa, en aguas profundas y expuestas a fuertes corrientes y oleaje. La promesa es atractiva: mayor calidad del agua, mejor oxigenación, reducción de transmisión de patógenos y menos conflictos con comunidades costeras. Pero este traslado implica también nuevos retos, en especial aquellos relacionados con el oxígeno disuelto, un factor crítico para la supervivencia, alimentación y crecimiento de los peces.
El papel vital del oxígeno
El oxígeno disuelto es uno de los parámetros más determinantes en la acuicultura. Su déficit —la hipoxia— puede restringir el apetito, reducir el crecimiento, alterar la natación y, en casos severos, comprometer la supervivencia del salmón. Los umbrales de tolerancia varían según la temperatura y el tamaño del pez, pero está claro que la hipoxia es un riesgo latente en jaulas con alta densidad de biomasa, especialmente cuando el agua entrante ya tiene bajos niveles de saturación.
En fiordos noruegos, donde la producción ha sido más intensa, se han documentado episodios frecuentes de hipoxia, lo que convierte a este fenómeno en un problema persistente para el bienestar animal y la eficiencia productiva. La pregunta central del estudio fue entonces: ¿qué condiciones de oxígeno ofrece la plataforma continental noruega, futura candidata para la acuicultura offshore?
Figura 2: Mapa del área de estudio. La topografía del fondo en color y los puntos negros indican los perfiles CTD-O (conductividad, temperatura, profundidad, oxígeno) obtenidos desde los barcos. La sección Torungen-Hirtshals (TH) se muestra con puntos verdes. Los datos CTD-O se clasifican en plataforma continental y costera para las tres regiones del mar del Norte, Noruega central y mar de Barents. Créditos: Estudio.
Trece años de datos, más de 5.000 perfiles
Entre 2010 y 2023, los investigadores analizaron más de 5.000 perfiles de oxígeno recopilados en aguas costeras, fiordos y plataformas noruegas. El análisis mostró un patrón claro:
Fiordos y zonas costeras: frecuentes episodios de hipoxia moderada e incluso severa, con saturaciones que en algunos casos cayeron por debajo del 50%.
Plataforma continental noruega: niveles de oxígeno en su mayoría normóxicos, es decir, superiores al 80% de saturación. Solo se observaron reducciones puntuales (70–80%) en aguas de 50 a 100 metros de profundidad, especialmente en verano y otoño.
Estos resultados sugieren que los procesos de intercambio oceánico, que renuevan las aguas profundas de la plataforma con masas ricas en oxígeno, contrarrestan el consumo biológico y evitan condiciones hipóxicas severas.
La estacionalidad marca la diferencia
El estudio documenta un ciclo estacional pronunciado en los niveles de oxígeno:
En primavera, durante los florecimientos de fitoplancton, las concentraciones en superficie superaron los 10,5 mg/l, con saturaciones por encima del 105%.
En verano y otoño, a medida que aumenta la temperatura y la estratificación limita la mezcla vertical, la saturación en profundidad descendió hasta el 80%.
En invierno, las tormentas y la mezcla impulsada por el viento restauraron niveles cercanos a la saturación en toda la columna de agua.
Este comportamiento implica que los riesgos de hipoxia para la acuicultura offshore no se distribuyen de manera uniforme durante el año, sino que se concentran en los meses más cálidos y en aguas bajo la capa superficial.
Implicaciones para la salmonicultura en alta mar
Si bien las condiciones en la plataforma son en general adecuadas, el estudio advierte que los períodos de saturación reducida coinciden con los meses de mayor biomasa en las jaulas y temperaturas más altas, lo que aumenta el consumo de oxígeno por parte de los peces.
Esto plantea la necesidad de:
Dimensionar adecuadamente las jaulas y definir límites estacionales de biomasa para evitar que la demanda de oxígeno supere la oferta.
Desarrollar modelos predictivos de oxígeno, que integren datos ambientales con estimaciones de consumo de los peces, para anticipar riesgos y ajustar operaciones en tiempo real.
Monitorear el oxígeno de manera continua, tanto dentro como fuera de las jaulas, para detectar rápidamente episodios de hipoxia incipiente.
Número de perfiles de barcos (CTD-O) tomados para mediciones de oxígeno. Los recuentos se proporcionan para las estaciones de invierno (diciembre, enero, febrero), primavera (marzo, abril, mayo), verano (junio, julio, agosto) y otoño (septiembre, octubre, noviembre), y se dividen en regiones costeras y de plataforma continental del mar del Norte, Noruega central y mar de Barents, según las áreas que se muestran en la figura 2. Créditos: Estudio.
Lecciones de los fiordos y proyección global
El contraste entre las condiciones hipóxicas frecuentes en fiordos y la relativa estabilidad en la plataforma continental noruega refuerza la importancia de trasladar parte de la producción a alta mar. Sin embargo, los investigadores destacan que los riesgos de hipoxia no desaparecerán por completo, sino que adoptarán nuevas formas asociadas al tamaño de las jaulas y a las variaciones estacionales.
Además, aunque las aguas noruegas parecen estar protegidas de fenómenos como el afloramiento de aguas profundas hipóxicas —observados en otras regiones productoras como Perú o la costa oeste de EE. UU.—, el cambio climático global podría alterar estos patrones en el futuro.
El estudio ofrece una visión optimista pero cautelosa: la acuicultura en alta mar en Noruega cuenta con una base ambiental favorable gracias a los altos niveles de oxígeno en la plataforma. No obstante, el éxito dependerá de cómo la industria maneje los períodos críticos de verano y otoño, cuando el oxígeno en profundidad disminuye y el consumo de los peces aumenta.
La clave estará en combinar innovación tecnológica, monitoreo constante y un enfoque de manejo adaptativo que considere la dinámica natural del océano. Solo así será posible garantizar el bienestar de los peces y la sostenibilidad de una industria que ya alimenta a millones de personas en todo el mundo.
Lea el estudio completo aquí: Measured oxygen levels in Norwegian waters and implications for future offshore Atlantic salmon aquaculture
La salmonicultura noruega, uno de los pilares de la producción alimentaria mundial, se encuentra en un punto de inflexión. Cada año, Noruega produce más de 1,5 millones de toneladas de salmón atlántico (Salmo salar) y cerca de 90.000 toneladas de trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss). Sin embargo, los fiordos y zonas costeras que han albergado tradicionalmente las jaulas marinas ya alcanzaron su límite sostenible, en gran parte debido al impacto ambiental y a la presión de parásitos como el piojo de mar.
La alternativa que surge con fuerza es la acuicultura en alta mar: sitios de cultivo ubicados a más de dos kilómetros de la costa, en aguas profundas y expuestas a fuertes corrientes y oleaje. La promesa es atractiva: mayor calidad del agua, mejor oxigenación, reducción de transmisión de patógenos y menos conflictos con comunidades costeras. Pero este traslado implica también nuevos retos, en especial aquellos relacionados con el oxígeno disuelto, un factor crítico para la supervivencia, alimentación y crecimiento de los peces.
El papel vital del oxígeno
El oxígeno disuelto es uno de los parámetros más determinantes en la acuicultura. Su déficit —la hipoxia— puede restringir el apetito, reducir el crecimiento, alterar la natación y, en casos severos, comprometer la supervivencia del salmón. Los umbrales de tolerancia varían según la temperatura y el tamaño del pez, pero está claro que la hipoxia es un riesgo latente en jaulas con alta densidad de biomasa, especialmente cuando el agua entrante ya tiene bajos niveles de saturación.
En fiordos noruegos, donde la producción ha sido más intensa, se han documentado episodios frecuentes de hipoxia, lo que convierte a este fenómeno en un problema persistente para el bienestar animal y la eficiencia productiva. La pregunta central del estudio fue entonces: ¿qué condiciones de oxígeno ofrece la plataforma continental noruega, futura candidata para la acuicultura offshore?
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Figura 2: Mapa del área de estudio. La topografía del fondo en color y los puntos negros indican los perfiles CTD-O (conductividad, temperatura, profundidad, oxígeno) obtenidos desde los barcos. La sección Torungen-Hirtshals (TH) se muestra con puntos verdes. Los datos CTD-O se clasifican en plataforma continental y costera para las tres regiones del mar del Norte, Noruega central y mar de Barents. Créditos: Estudio.
Trece años de datos, más de 5.000 perfiles
Entre 2010 y 2023, los investigadores analizaron más de 5.000 perfiles de oxígeno recopilados en aguas costeras, fiordos y plataformas noruegas. El análisis mostró un patrón claro:
Fiordos y zonas costeras: frecuentes episodios de hipoxia moderada e incluso severa, con saturaciones que en algunos casos cayeron por debajo del 50%.
Plataforma continental noruega: niveles de oxígeno en su mayoría normóxicos, es decir, superiores al 80% de saturación. Solo se observaron reducciones puntuales (70–80%) en aguas de 50 a 100 metros de profundidad, especialmente en verano y otoño.
Estos resultados sugieren que los procesos de intercambio oceánico, que renuevan las aguas profundas de la plataforma con masas ricas en oxígeno, contrarrestan el consumo biológico y evitan condiciones hipóxicas severas.
La estacionalidad marca la diferencia
El estudio documenta un ciclo estacional pronunciado en los niveles de oxígeno:
En primavera, durante los florecimientos de fitoplancton, las concentraciones en superficie superaron los 10,5 mg/l, con saturaciones por encima del 105%.
En verano y otoño, a medida que aumenta la temperatura y la estratificación limita la mezcla vertical, la saturación en profundidad descendió hasta el 80%.
En invierno, las tormentas y la mezcla impulsada por el viento restauraron niveles cercanos a la saturación en toda la columna de agua.
Este comportamiento implica que los riesgos de hipoxia para la acuicultura offshore no se distribuyen de manera uniforme durante el año, sino que se concentran en los meses más cálidos y en aguas bajo la capa superficial.
Implicaciones para la salmonicultura en alta mar
Si bien las condiciones en la plataforma son en general adecuadas, el estudio advierte que los períodos de saturación reducida coinciden con los meses de mayor biomasa en las jaulas y temperaturas más altas, lo que aumenta el consumo de oxígeno por parte de los peces.
Esto plantea la necesidad de:
Dimensionar adecuadamente las jaulas y definir límites estacionales de biomasa para evitar que la demanda de oxígeno supere la oferta.
Desarrollar modelos predictivos de oxígeno, que integren datos ambientales con estimaciones de consumo de los peces, para anticipar riesgos y ajustar operaciones en tiempo real.
Monitorear el oxígeno de manera continua, tanto dentro como fuera de las jaulas, para detectar rápidamente episodios de hipoxia incipiente.
Número de perfiles de barcos (CTD-O) tomados para mediciones de oxígeno. Los recuentos se proporcionan para las estaciones de invierno (diciembre, enero, febrero), primavera (marzo, abril, mayo), verano (junio, julio, agosto) y otoño (septiembre, octubre, noviembre), y se dividen en regiones costeras y de plataforma continental del mar del Norte, Noruega central y mar de Barents, según las áreas que se muestran en la figura 2. Créditos: Estudio.
Lecciones de los fiordos y proyección global
El contraste entre las condiciones hipóxicas frecuentes en fiordos y la relativa estabilidad en la plataforma continental noruega refuerza la importancia de trasladar parte de la producción a alta mar. Sin embargo, los investigadores destacan que los riesgos de hipoxia no desaparecerán por completo, sino que adoptarán nuevas formas asociadas al tamaño de las jaulas y a las variaciones estacionales.
Además, aunque las aguas noruegas parecen estar protegidas de fenómenos como el afloramiento de aguas profundas hipóxicas —observados en otras regiones productoras como Perú o la costa oeste de EE. UU.—, el cambio climático global podría alterar estos patrones en el futuro.
El estudio ofrece una visión optimista pero cautelosa: la acuicultura en alta mar en Noruega cuenta con una base ambiental favorable gracias a los altos niveles de oxígeno en la plataforma. No obstante, el éxito dependerá de cómo la industria maneje los períodos críticos de verano y otoño, cuando el oxígeno en profundidad disminuye y el consumo de los peces aumenta.
La clave estará en combinar innovación tecnológica, monitoreo constante y un enfoque de manejo adaptativo que considere la dinámica natural del océano. Solo así será posible garantizar el bienestar de los peces y la sostenibilidad de una industria que ya alimenta a millones de personas en todo el mundo.