El plástico ha sido el material más extendido producido y utilizado para innumerables artículos y ha penetrado profundamente en la infraestructura de la vida diaria y la industria. El uso del plástico continúa creciendo, generando desechos de difícil eliminación, causando un importante efecto ambiental y un impacto global en la economía y la sostenibilidad del medio marino productivo.
La realidad del fondo marino y los microplásticos
Muchos estudios han demostrado cómo la biodiversidad marina se ve afectada por la presencia de plásticos, camuflados como fito y zooplancton, y cómo entran en la cadena alimentaria. El fondo marino es un vasto depósito dentro de los ambientes marinos, donde los sedimentos y la materia orgánica particulada finalmente se depositan desde la columna de agua y se acumulan. Por lo tanto, se ha sugerido que los sedimentos marinos representan un enorme sumidero de plásticos.
Debido a las condiciones oceanográficas y climáticas, los microplásticos pueden resuspenderse repetidamente, permaneciendo durante mucho tiempo en el agua. Los microplásticos son grupos heterogéneos de partículas que difieren en tamaño, forma y composición química, lo que puede estar relacionado con su toxicidad.

Hartmann et al. (2019) definieron el tamaño de los microplásticos entre 1 y 1.000 µm. Sin embargo, la comunidad científica en general ha seguido conceptualizando los microplásticos como de menos de 5 mm de longitud.
Según la estructura monomérica de la cadena principal del polímero, los principales microplásticos se pueden clasificar como polietileno (PE), polipropileno (PP), poliestireno (PS), cloruro de polivinilo (PVC) y poliamidas (PA). Derraik (2002) mencionó que los plásticos podrían ingresar directamente al medio marino a través de actividades antropogénicas como el turismo, la recreación, la pesca comercial y el transporte marítimo.
Dependiendo de su origen, existen dos tipos de microplásticos; Los microplásticos primarios se fabrican originalmente en ese tamaño, como las microesferas utilizadas en cosméticos, mientras que los microplásticos secundarios se originan de la fragmentación de plásticos más grandes impulsada por fuerzas físicas y/o biológicas. En los ecosistemas marinos y de agua dulce, los microplásticos están presentes tanto en la columna de agua como en los sedimentos y se han detectado incluso en los lugares más remotos, como el Océano Austral, las islas deshabitadas del Pacífico, las montañas y los grandes lagos y los fiordos del sur de la Patagonia y la Antártida.
Entre los efectos de los microplásticos en los organismos marinos, se ha demostrado que estos se ingieren y acumulan en los organismos acuáticos, pero la toxicidad o los efectos fisiológicos de los diferentes tipos de microplásticos “MP” son en gran parte desconocidos. Sá et al. (2018) indicaron la distribución de la contaminación por MP en diferentes organismos, donde los peces son los más afectados por los MP.
En Chile se cultivan 17 especies marinas, pero solo cuatro constituyen el 97% de la producción nacional, siendo los salmónidos la base de la acuicultura chilena con cerca del 70% de los recursos acuícolas cultivados, y los choritos o mejillones cerca de un 25%, por lo que contaminación por plásticos tanto en peces como en choritos tiene un gran efecto. Evidentemente realizar estudios de estos MPs sobre los salmónidos y choritos se hace prioritario para determinar los efectos sobre la producción de los mismos, con el fin de reconocer las secuelas y poder determinar las proyecciones productivas utilizando en los algoritmos este nuevo problema.



















