Es verdaderamente gratificante observar cómo el ecosistema productivo del sur de Chile comienza a hablar, al fin, un mismo idioma. Recientemente, hemos visto con interés los titulares sobre el «Convenio Agrosalmón» y las reuniones entre SOFO, SAGO y el Consejo del Salmón en Osorno. Celebramos sinceramente que instituciones de tal envergadura se sumen hoy a esta visión de convertir al sur en un polo agroacuícola sostenible. Como dice el refrán: «todas las rutas conducen a la integración», aunque algunas rutas lleven ya bastante tiempo siendo pavimentadas.Mientras estos nuevos convenios comienzan a explorar «nuevos mercados», en el marco del Programa Tecnológico PTEC-INVA —esa iniciativa pionera que ya transita por su quinto año de ejecución— ya estamos viendo los frutos del trabajo en terreno.
En efecto, recientemente (27 mayo), vivimos una jornada extraordinaria en la planta de alimentos de Salmones Antártica en Los Ángeles. No fue una reunión de declaraciones de intenciones, sino un encuentro técnico y territorial donde agricultores de Traiguén, Temuco y Valdivia se sentaron a la misma mesa con expertos de INIA, ODEPA, Saprosem/Agrotop y los equipos de producción salmonera.
Creemos que la ciencia no improvisa y eso nos permite decir con toda propiedad lo siguiente:
- Lo que hoy se proyecta como una «nueva ruta», para el PTEC-INVA es la consolidación de la «Tercera Industria».
- Mientras se discute el potencial del raps y el lupino, nuestro ecosistema (que une a la academia con la industria y el Estado) ya ha evaluado estos cultivos bajo rigurosas capas agronómicas, sanitarias e industriales.
- Hablamos de lupino, canola, trigo y otros no como una posibilidad, sino como una realidad que ya está en nuestras salas de fisiología y días de campo, con datos concretos de viabilidad económica que demuestran que el agro nacional puede competir con los costos de los insumos importados.
El mensaje que emanó desde Los Ángeles es claro: la salmonicultura no es solo un cliente, es un motor de estabilidad para miles de agricultores chilenos. El fin del paradigma pelágico y la urgencia de reducir nuestra dependencia del 85% de insumos importados no son temas de agenda reciente; son la razón de ser por la cual nació el PTEC-INVA.
Es una señal potente que el sector tradicional se sume a esta alianza virtuosa entre campo y mar. Bienvenidos a la conversación técnica, a los contratos agrícolas con base científica y a la resiliencia real. Esta visión no ha sido construida en solitario. A lo largo de su trayectoria, el PTEC-INVA ha contado con el respaldo sostenido de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile A.G. (SalmonChile) y de su brazo técnico, el Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal). Ambas entidades han acompañado al Programa de manera continua: participando en sus seminarios, talleres y sesiones de los consejos Técnico y Estratégico; apoyando la difusión y las comunicaciones del PTEC-INVA hacia la industria; y contribuyendo a definir lineamientos estratégicos clave, como el que orientó el trabajo en torno al concepto del «trigo salmonero», es decir, la caracterización de variedades de esta especie que cumplan con los estándares nutricionales y de calidad que exige la acuicultura de alto rendimiento.
En el PTEC-INVA ya hemos preparado el terreno; nos alegra ver que ahora hay más manos dispuestas a sembrarlo. Creemos fuertemente que Chile tiene todo para dar este salto cuántico. Sigamos construyendo, con la confianza de quienes saben que el futuro, más que predecirse, ya se está cultivando.



















