New Zealand King Salmon (NZKS), el principal productor de salmón de cultivo del país inauguró en Picton la primera planta de ensilaje acuático de Nueva Zelanda. La instalación está destinada a convertir desechos de pescado en energía y otros subproductos valiosos. Esta iniciativa marca un hito en la gestión de residuos dentro de la industria acuícola.
Residuos de salmón se transforman en energía
La nueva instalación procesa restos orgánicos como cabezas, vísceras, pieles, marcos y sangre provenientes de las operaciones de cultivo de salmón. A través de un proceso de ensilado controlado, los residuos son estabilizados mediante la reducción de pH. Con lo que se evita la proliferación bacteriana y generando un líquido rico en nutrientes conocido como ensilado de pescado.
Según informó el medio The Press, esta tecnología permitirá reducir significativamente los volúmenes enviados a vertederos y maximizar el aprovechamiento de los nutrientes presentes en los subproductos marinos. Julien Stevens, gerente de I+D de NZKS, calificó la planta como un «cambio radical» en la forma de operar de la empresa. “Los beneficios son significativos. Incluyendo la captura del potencial de nutrientes de nuestros subproductos orgánicos y la casi eliminación de nuestra huella en los vertederos”, afirmó.
La instalación también permitirá procesar salmones muertos provenientes de los centros de Marlborough Sounds, previniendo situaciones pasadas en que altos volúmenes fueron descartados en rellenos sanitarios. En paralelo, NZKS ha desarrollado un proceso para extraer proteínas desde los riñones del salmón y destinarlas a harina de pescado para usos no salmonícolas, reforzando su compromiso con una acuicultura circular y sin desperdicios. “Esperamos que esta planta sea una inspiración para que otras industrias sigan el mismo camino”, concluyó Stevens.



















