La industria del salmón enfrenta desafíos cada vez más complejos en materias sanitarias, ambientales, productivas y de sostenibilidad. En este contexto, la reciente aprobación de la Ley de Transferencia Tecnológica y de Conocimiento en Chile podría transformarse en una herramienta estratégica para acelerar la llegada de innovaciones desarrolladas en universidades y centros de investigación hacia las empresas del sector.
La normativa, despachada por la Cámara de Diputados con amplia mayoría y lista para convertirse en ley, establece un marco regulatorio destinado a fortalecer la conexión entre investigación científica, desarrollo tecnológico, innovación y emprendimiento, promoviendo que los resultados de proyectos financiados con recursos públicos lleguen efectivamente al mercado y a la sociedad.
Uno de los aspectos más relevantes para la industria acuícola es que permitirá a instituciones de educación superior y a sus investigadores crear o participar en empresas de base científico-tecnológica surgidas a partir de resultados de investigación, favoreciendo la generación de nuevas soluciones para áreas como salud de peces, genética, nutrición, bienestar animal, sostenibilidad y digitalización.
Un impulso a la relación entre ciencia e industria
Tras la aprobación del proyecto, la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, destacó que la iniciativa representa un avance largamente esperado para el país.
“Un trabajo de años de diferentes gobiernos, que hoy el Congreso reconoce de forma transversal como un paso adelante para Chile, para crear ese músculo de innovación que todos estamos de acuerdo en que nos falta”, expresó.
La secretaria de Estado enfatizó además que la ley busca facilitar la colaboración entre universidades y empresas. “Las universidades del mundo de la innovación no consideran la innovación y la ciencia como excluyentes, hace mucho tiempo que trabajan juntas, pero a veces no tenían la habilidad para hacerlo. Esta ley las ayuda, las habilita”, apuntó.
Para la salmonicultura, donde gran parte de los avances tecnológicos provienen de la colaboración entre centros de investigación, startups y empresas productoras, este nuevo escenario podría favorecer una transferencia más rápida de desarrollos aplicados hacia la producción.
Oportunidades para el ecosistema de innovación acuícola
La normativa contempla además la creación de un Repositorio Nacional de Conocimiento e Información Científica y Tecnológica, administrado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que permitirá recopilar y difundir información científica de acceso público.
Asimismo, establece obligaciones para el Estado en materia de fomento a la investigación, la transferencia tecnológica y el intercambio de conocimientos, además de promover mecanismos de ciencia abierta y acceso ciudadano a recursos formativos e informativos.
Estas herramientas podrían contribuir a fortalecer ecosistemas regionales de innovación como los existentes en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, donde se concentra gran parte de la actividad salmonicultora y donde operan numerosas iniciativas de investigación aplicada.
Persisten inquietudes sobre la protección de la propiedad intelectual
Pese al respaldo transversal que recibió el proyecto, algunos especialistas han manifestado preocupación respecto de las disposiciones relacionadas con la propiedad intelectual.
En el Diario El Financiero, el abogado y especialista en propiedad industrial Maximiliano Santa Cruz, exdirector del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), valoró que la ley elimine barreras para la creación de empresas científico-tecnológicas desde las universidades, pero advirtió que existen aspectos que podrían debilitar la protección de innovaciones desarrolladas con fondos públicos.
“Chile está optando por publicar invenciones en vez de activarlas y transferirlas”. Según el experto, el texto no aborda adecuadamente uno de los principales desafíos del país: el bajo nivel de patentamiento y protección de desarrollos tecnológicos con potencial de comercialización.
Una visión similar planteó Álvaro Ossa, director de Transferencia y Desarrollo de la Universidad Católica y presidente de la Red de Gestores Tecnológicos (RedGT), quien destacó que la ley permitirá “aplanar la cancha” entre universidades públicas y privadas en la creación de empresas de base científico-tecnológica, pero sostuvo que aún existe una “deuda” en materia de protección intelectual.
Ossa también señaló que el texto posee un carácter “muy declarativo”, ya que establece principios generales sin definir claramente los mecanismos para su implementación, por lo que el reglamento será determinante para el éxito de la normativa.
La implementación será clave
Desde el ecosistema de innovación, la directora ejecutiva de Hub APTA, Varinka Farren, calificó la aprobación como un avance “urgente” y “muy necesario”, señalando que proporciona un marco regulatorio “claro” que pone fin a años de incertidumbre jurídica.
Sin embargo, advirtió que aspectos relevantes como el denominado licenciamiento socialmente responsable y otros mecanismos de implementación quedarán definidos en el reglamento que deberá elaborar el Ejecutivo.
Para la industria del salmón, donde la innovación se ha convertido en un factor clave para mantener la competitividad internacional, la nueva legislación abre una oportunidad para fortalecer la colaboración entre ciencia y producción. No obstante, el verdadero impacto dependerá de cómo se implementen las disposiciones relacionadas con la protección de la propiedad intelectual, la gestión de los resultados de investigación y los incentivos para que las tecnologías desarrolladas en Chile lleguen efectivamente al mercado.
La expectativa del sector es que la nueva ley contribuya a transformar más conocimiento científico en soluciones concretas para los desafíos productivos, sanitarios y ambientales que enfrenta la salmonicultura moderna.



















